Ficha

País

USA

Año

1972

Título original

The godfather

Duración

175min

Dirección

Francis Ford Coppola

Guión

Mario Puzo, Francis Ford Coppola

Reparto

Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, Abe Vigoda

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Crítica de El padrino
Autor: bronte
Fecha: 2004-07-06.
Póster El padrino

El padrino

Digerido por bronte

Van a tener razón todos aquellos que dicen que se puede decidir en los diez primeros minutos si una película es buena o no; "El Padrino" es el mejor exponente de esta teoría. En su secuencia inicial, de no más de cinco minutos, quedan sentadas las bases de lo que será el resto de la película. Pero no sólo eso: también queda perfectamente retratado el personaje que da nombre a la película, y de regalo, en un pis pas nos explican todas las reglas de la mafia. Quedan asentados en esos primeros momentos la idea de que la mafia es una familia con sus propias reglas que conviene no saltar, que todo aquello que se aparta de la mafia no está seguro, que la mafia no es una empresa con facturas y con "iva", sino que funciona con sus propios mecanismos basados en la amistad y en el contrabalance de favores prestados, el ritual, los métodos... ¿Hay quién dé más?

Como decía, por si fuera poco también sólo en esa escena los responsables fueron capaces de crear un mito: la imagen de Vito Corleone vestido de negro, con su voz rasgada acariciando un gato y preguntando "¿Qué he hecho yo para qué me insultes de esta manera?". Curiosamente, Marlon Brando fue capaz de robar, en el corazón del público, todo el protagonismo de la película, porque si nos ponemos puristas el protagonista, el auténtico protagonista de la historia es Michael Corleone, magníficamente interpretado por Al Pacino. Habrá a quien la construcción del personaje hecha por Brando le resulte empalagosa y excesiva, con esa voz cansina, esos gestos excesivamente manieristas, y ese gran final de fiesta que son los algodones bucales ¿Hacía falta? Nunca lo sabremos. Pero lo cierto es que todos esos elementos consiguieron crear un mito cinematográfico.

Ahora bien, ¿por qué "El Padrino" gusta tanto y a tanta gente? La respuesta obvia es que porque es una magnífica película, pero puestos a sudar la camiseta y justificar el sueldo astronómico que se nos paga a los críticos, diré que una de las claves de esta película es justamente la marca de toda obra de arte: que tiene tantos niveles de significado que todo el mundo puede disfrutar del filme. Es fácil quedarse con la aventura de bandas enfrentadas que se disparan, pero "The Godfather" también representa un hábil ensayo sobre luchas de poder y los juegos de estrategas. Traslada esa misma temática al núcleo de la misma familia, pues también dentro de los Corleone hay esos movimientos aunque de manera mucho más solapada. Analiza las responsabilidades de los lazos de consanguinidad, o los lazos voluntariamente impuestos, el clan y la traición. Presenta también un mundo inserto en otro mundo, la Italia Siciliana incorporada al muy diferente sistema americano y como logra reproducirse en él. El machismo, la lasaña... Muestra el cambio de una época, el choque de dos culturas, tanto en el tema de las drogas, como en el relevo generacional. Y se configura además como un bonito retrato costumbrista del "italoamericanismo".

Sin embargo, en el fondo de todo ese sustrato brilla con luz propia un esquema clásico de aceptación del propio destino. Michael, el único que no tiene nombre italiano ha nacido para no pertenecer al mundo del hampa, sin embargo, las circunstancias, envueltas a manera trágica en un sinfín de muertes, le van arrastrando hasta el papel de Don. Todos podemos ver la transformación de ese personaje, que a nivel vital es infinitamente mucho más interesante que el de Vito Corleone, y en cierta manera todos sufrimos con su viaje al infierno, aunque morbosamente disfrutemos viendo como se convierte poco a poco en un mafioso. Porque, sinceramente, esto hay que reconocérselo a los americanos: son únicos sofisticando cualquier tipo de mundo. Pueden coger el lumpen más barriobajero que lo presentan con tal estilización filosófica y estética que convierten el objeto de su retrato en algo atractivo y deseable.

Si me preguntan, de esta película me quedo sin lugar a dudas con Al Pacino, que está inconmensurable como suele ser típico en él. Aunque todo el reparto es brillante, y además que reparto. No falta uno. La dirección, aunque repleta del tempo pausado de Coppola es brillante asimismo y dosifica los momentos de tensión de una manera magistral, como la secuencia del hospital o del restaurante. Inútil sería hablar ahora de los signos tales como las naranjas y otras lindezas de todos bien conocidos, pero es necesario apuntar que todas esas cosas son las que hacen de "El Padrino" una película inolvidable.

Recomendada para gente tranquila a la que no le tiemble el pulso a la hora de apretar el botón del mando. No es nada personal. Sólo negocio.

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