Ficha

País

USA

Año

1972

Título original

The godfather

Duración

175min

Dirección

Francis Ford Coppola

Guión

Mario Puzo, Francis Ford Coppola

Reparto

Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, Abe Vigoda

Enlaces

Aquí mismo

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de El padrino
Autor: sensillo
Fecha: 2004-07-06.
Póster El padrino

El padrino

Digerido por sensillo

A nadie que no desee su momento de popularidad y su rincón en las páginas del diario local se le ocurre fabricarse un palacete con tambores de detergente. El mundo del cine, por si alguien dudaba de que tuviera algo mágico, ha sido capaz de dar obras soberbias a partir de libros totalmente prescindibles. “El padrino” es un ejemplo de estos casos en los que la adaptación al cine supera con creces el texto original.

Si bien es muy fiel a la novela, no se trata en absoluto de una recreación filmada de los hechos que se cuentan en ella. “El padrino” es cine se mire por donde se mire. Es una construcción en la que todas sus piezas huelen a palomitas o a lo que sea que evoque la gran pantalla. Y todo ello es tan robusto y está tan bien acabado que, como no podía ser de otra manera, es uno de esos pocos productos destinados a perdurar en lugar de reducirse a añicos con el paso del tiempo. Por eso todo el mundo ha visto “El padrino” aún sin haber visto la película.

La adaptación del guión es muy hábil, sobre todo si tenemos en cuenta la dificultad que supone trasladar al cine un ladrillote de muchas páginas. Al final queda todo en casi tres horas de cinta, con un ritmo pausado que, sin embargo, no pierde agilidad en ningún momento. Es que no hay nada como las cosas bien hechas. Al contrario que otras películas de Coppola, como “Drácula” o “Apocalipsis Now”, ésta no es una película que entre directamente por los ojos. Ello no quiere decir que la factura visual sea deficiente, que no lo es en ningún caso, sino que su excelente trabajo de fotografía no resulta tan llamativo como otros trabajos, a su manera, más plásticos. Antes que despistar al espectador con fuegos fatuos, lo que se pretende aquí es arropar en todo momento la narración del ascenso –o descenso- de Michael Corleone a lo más alto del crimen organizado de Nueva York. Ya se sabe desde el primer momento cómo va a acabar todo, pero ello no impide que se disfrute, como en todas las buenas narraciones, del transcurrir de la historia.

La eficacia narrativa merecería más atención por estos lares, y que más de uno se llevase lápiz y cuaderno al cine para tomar apuntes. Con muy poco se cuenta mucho, lo cual se agradece aún más en cuanto uno se empieza a acostumbrar a películas rebosantes de hueca retórica. Lo que por aquí llamamos “destilerías de poesía”, vaya.

Otro asunto que es ineludible es destacar el buen ojo que acostumbra tener Coppola en los castings para sus películas. Los personajes de “El padrino” no son precisamente fáciles de interpretar. Además, no disponen en ningún caso de primeros planos de media hora en los cuales puedan explicitar gestualmente su angustia por haberse olvidado el butano abierto o su relación de amor-odio con el canario del vecino. Se sigue aplicando en todo momento el principio de economía narrativa, y de no perder el tiempo con zarandajas. Y en todo momento consiguen ser, realmente, los mafiosos que interpretan. Son, de hecho, más mafiosos que los mafiosos de verdad. Son unos mafiosos de cine.

A riesgo de resultar poco original, no le llevaré la contraria al resto de compañeros de redacción afirmando que el mejor resulta ser Al Pacino. A la interpretación de Marlon Brando le queda el no pequeño mérito de haber sido capaz de insuflarle ese carisma tan especial al personaje de Vito Corleone, imprescindible en cualquier antología de cine.

Una densa historia sobre retorcidos códigos de honor, relaciones familiares y queso parmesano con no pocos tintes shakespeareanos, que se ve muy bien como una peli de gangsters.


Recomendada a amantes de los gatos y enemigos de los caballos, y a quienes se sienten atracados en los peajes de las autopistas.

Puntuacion