Ficha

País

USA, Alemania

Año

1995

Título original

The usual suspects

Duración

106min

Dirección

Bryan Singer

Guión

Christopher McQuarrie

Reparto

Stephen Baldwin, Gabriel Byrne, Benicio Del Toro, Kevin Spacey, Kevin Pollak, Chazz Palminteri

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Crítica de Sospechosos habituales
Autor: malabesta
Fecha: 19/07/2004.
Póster Sospechosos habituales

Sospechosos habituales

Digerido por malabesta

Todos conocemos ya esta película. Si no es porque ha ganado dos Oscar®, puede ser por que en ella aparecen Benicio Del Toro y Kevin Spacey, actores ambos en alza. O porque la dirige Bryan Singer, que se encarga de la franquicia de "X-men", serie de películas que a no pocos gustan. O tal vez porque nuestros amigos nos han hablado de ella entre fervor religioso y temor de Dios. O porque el DVD estaba barato. Hay muchas razones para conocerla, y ninguna es mala.

A favor tiene la película, sin duda, un guión sobresaliente que, sin ninguna pretensión más allá de entretener un rato al personal, narra la historia de cinco delincuentes de élite, reunidos en una ronda de reconocimiento de sospechosos (graciosamente retratada en el póster de la película) y su relación con el mítico Keyser Soze, ultravillano y mente criminal prominente, a medio camino entre la leyenda y la realidad, y que por justicia debería haber pasado al imaginario al lado de otros criminales como Vito Corleone o Darth Vader. Se encarga de la historia Christopher McQuarrie, oscarizado por el guión, pero cuya carrerá parece que no terminó de arrancar, puesto que su única aportación posterior al mundillo ha sido "Secuestro infernal", que sin estar mal del todo, tampoco llega a llamar la atención. El guión es el punto fuerte de la película, pues es muy sólido y se cierra sobre sí mismo de manera muy hábil, no dejando ni un solo cabo suelto, muy a la manera de Shyamalan, pero unos años antes. Hecho que, junto con la ausencia de un significado de ultratumba, lo que hace que cierto sector del público lo perciba como algo vacío y sin trascendencia. Lo que conocemos como un timo, vamos.

El reparto carece de grandes estrellas, al menos en el momento de ser rodada, y destacan Gabriel Byrne, eterno actor de segundas, incapaz de brillar pero tampoco de asustar y Stephen Baldwin, el hermano rubio. Sin duda, de toda la camada es uno de los peores. Los que por aquel entonces eran desconocidos: Benicio Del Toro, la mejor actuación de la película; cuenta la leyenda que como su personaje no aportaba mucho a la historia preguntó al director si podía hacer con el lo que quisiese; el director consintió, y así su personaje es una especie de latino víctima de la moda: viste de manera estrafalaria (llega a ir de tenista) y habla un idioma perdido entre el inglés y el ruido de una calabaza rodando cuesta abajo. Merece la pena la versión original. Sería la mejor, decía, si no fuese por Kevin Spavey, convenientemente oscarizado por su interpretación de un timador tullido. El quinteto lo completa Kevin Pollak, que no da para muchos comentarios. Del lado de la policía destaca Chazz Palminteri, tremendamente convincente en este tipo de papeles, sea cual esa el lado de la ley en el que esté.

A cargo de todo esto estaba Bryan Singer, dirigiendo y produciendo su segunda película, y sin duda, la mejor de su carrera. Parece ser que el rodaje fue algo irregular, pues aparte de detalles como la improvisación de Benicio, hay que añadir cosas cómo que nadie conociese la verdadera identidad de Keyser Soze hasta los últimos días de rodaje (hecho que provocó que Gabriel Byrne se enfadase porque creía que lo era él y le parecía una ofensa no serlo), o que el director usase para el montaje final (era una época en la que todavía tenían derecho a montar los directores) escenas en las que los actores se pitorrean entre ellos, fuera de guión (como la de la rueda de reconocimiento) u otras en las que hay "accidentes" como cuando alguién le tira un cigarro al ojo a Baldwin, casi sin querer.

En fin, una gran película recomendada para espectadores de 9 a 99, como el Trivial Puntuacion