Ficha

País

Canadá

Año

2003

Título original

Highwaymen

Duración

80min

Dirección

Robert Harmon

Guión

Craig Mitchell, Hans Bauer

Reparto

Jim Caviezel, Colm Feore, Rhona Mitra, Frankie Faison

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Crítica de Sin aliento
Autor: malabesta
Fecha: 09/08/2004.
Póster Sin aliento

Sin aliento

Digerido por malabesta

Aunque en España las autopistas no sean lo que son en Estados Unidos, gracias al cine conocemos la fauna que puebla las interestatales. Coches satánicos, enormes camiones oxidados, psicópatas autoestopistas, ancianas, poli bueno poli malo y similares las han recorrido. "Sin aliento" es otra película que aporta su granito a la pila de los raros sobre ruedas.

Trata sobre la vida de Jim Caviezel, un médico que ve cómo su mujer es atropellada a propósito por Fargo (Colm Feore) un psicópata que conduce un Cadillac El Dorado (que a mí particularmente ni me va ni me viene, pero dado el temor religioso con el que lo nombran durante la película, algo significará para los americanos o canadienses). Desde ese día, dedica su vida a buscar venganza y a intentar parar las muertes idinscriminadas que Fargo provoca con su coche. Ve su oportunidad en Rhona Mitra, superviviente de uno de las matanzas provocadas por él, y sobre la que Fargo quiere terminar su trabajo. Hay que reconocer que la historia no es el colmo de la originalidad, y a la vista de la película, más bien parece un refrito de "Terminator" y "El diablo sobre ruedas".

Poco hay de sorprendente a medida que la historia avanza, y sólo muy al final queda un resquicio a la originalidad, aunque lamentablemente dicha idea cae del lado oscuro, rematando la película de una manera un poco simplona y algo incongruente. El reparto cumple sin más lo que se espera de una película como ésta, con interpretaciones más que simples, acordes con personajes muy simples también. El loco, el poli, la chica guapa, el protagonista que busca venganza. Nada de transfondos complicados, ni complicadas argumentaciones psicológicas sobre la mente del asesino.

De la misma manera está rodada la película, sin estridencias ni remeneos de cámara. Si acaso algún trucaje del color para hacer más evidentes los flashbacks, pero es lo más barroco que hay en todo el metraje. Las persecuciones, elemento que debería ser crucial para una película cuya trama se centra en un par de coches y sus conductores, pues tampoco es que entusiasmen demasiado. Nada que no hayamos visto cientos de veces antes. Lo que significa también que no decepcionan. Son simplemente correctas.

En fin, una película que pasará sin pena ni gloria, cuyo mayor acierto, sin duda, es ser muy corta. Recomendada para amantes del tunning que no tengan con qué asustar a sus hijos. El hombre del Cádillac sin alerones ni altavoces se te llevará si no terminas las judías. Puntuacion