Ficha

País

USA, Irlanda

Año

2004

Título original

King Arthur

Duración

130min

Dirección

Antonie Fuqua

Guión

David Franzoni

Reparto

Clive Owen, Keira Knightley, Ioan Gruffudd, Stellan Skasgard, Ray Winstone

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Crítica de El rey Arturo
Autor: malabesta
Fecha: 17/08/2004.
Póster El rey Arturo

El rey Arturo

Digerido por malabesta

Otra vez en Hollywood se revisita una historia de corte mítico para convertirla en algo de andar por casa. Si anteriormente le tocó a "Troya", ahora es el turno del rey Arturo. Claro que esta película no llega a la altura de donde las flechas hirieron a Aquiles. Así que si tenemos en cuenta que según la leyenda el rey Arturo volverá a reinar, yo si fuese Antoine Fuqua, no dormiría muy tranquilo.

Escudándose en unos supuestos hallazgos arqueológicos modernos (una rápida revisión a lo que hay por la red da una idea de lo confuso que sigue el tema) Fuqua y su guionista David Franzoni perpetran una película en la que vemos las andanzas de un romano, Arturo, y sus subordinados, caballeros cuasi-secuestrados por el imperio romano y obligados a servir en Bretaña. Claro que dichos caballeros se ven reducidos a seis, en una mesa redonda un tanto desdentada. La historia también encuentra a Ginebra, que aquí es una especie de princesa picta (pueblo bretón de la época). Digo una especie porque en ningún momento queda claro cuál es su origen o sus motivaciones. Ella, al igual que la mayoría de los personajes, se limita a aparecer por la película, dejando caer un par de frases o entrando en un par de escenas para justificar chapuceramente algún que otro aspecto de la leyenda artúrica. La trama se mueve, desvariando, desde la licenciatura del ejército de Arturo y sus hombres hacía el enfrentamiento del mismo contra las hordas sajonas en Badon Hill, batalla real y a la que se asocia al Arturo también real de manera casi unívoca. En general, y quitando un par de tópicos, todo el ciclo Artúrico se va al garete de manera insalvable. Además, el susodicho rigor histórico parece que no lo es tanto, porque en pleno siglo V todos los combatientes manejan una tecnología militar que parece muy adelantada para su tiempo.

El guión, en sus mejores momentos, es desastroso. Personajes insultantemente simples, flashbacks artificiales y chapuceros, relaciones increíbles entre personajes... Por poner un ejemplo, tras el encuentro entre Arturo, fiero líder de las hordas romanas en Bretaña y cuyo pasatiempo es matar pictos, y Ginebra, picta de nacimiento y creencia, Arturo le pregunta a ella cómo es que conoce su nombre. Ginebra, ante el líder del enemigo, responde "...he oído historias de hombres cuya valentía y nobleza no parecen reales..."; desde luego no sé si los pictos se han extinguido, pero viendo cómo sufren síndrome de Estocolmo galopante, no me extrañaría.

Los actores están a la altura del guión, oscilando entre la ataraxia facial de Clive Owen (Arturo) a la repetición compulsiva del fruncimiento de ceño con la que nos riega Ioan Gruffudd (Lancelot). Luego está Keira Knightley, que si bien nunca destacó por su buen hacer, si que lo hace por su buena presencia. Claro que en esta película la podemos ver disfrazada de cochinillo luchador, por lo que todo lo que puede ofrecer la mujer se queda en nada.

Y por último, está la dirección de Antoine Fuqua, el director más sobrevalorado de todo Hollywood, que tras grandes éxitos como "Asesinos de reemplazo" o un recopilatorio de vídeos de Toni Braxton, le tocó un Oscar por "Training day", película que el mejor premio la que debería aspirar es a una promoción de dos por uno. Así que tras dicho premio, el hombre se ha hinchado y ahora rellena toda producción de escenas de acción rodadas de manera chapucera y montadas aún peor, de forma que podemos ver durante horas como dos tipos se pelean como si estuviesen en el patio del colegio para luego resolver una batalla con miles de combatientes en dos planos al aire.

En fin, un desastre completo, sólo recomendado para alérgicos a la épica y para pictos reivindicativos.

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