Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

The clearing

Duración

91min

Dirección

Pieter Jan Brugge

Guión

Justin Haythe

Reparto

Robert Redford, Willem Dafoe, Hellen Mirren, Alesandro Nivola

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Crítica de La sombra de un secuestro
Autor: bronte
Fecha: 22/08/2004.
Póster La sombra de un secuestro

La sombra de un secuestro

Digerido por bronte

El truco de "LA sombra de un secuestro" reside en las expectativas que uno tenga cuando paga la entrada. No es otro thriller al uso, aunque tenga rasgos del mismo, ni tampoco es una película de acción, aunque haya un secuestro y federales de por medio. Tampoco se trata de averiguar qué es lo que está pasando, aunque no se pueda reprimir el intento de descubrirlo ni de que el guión de pronto dé un giro ultrasorpresivo que nadie se espera (aunque yo tengo que reconocer, que tan acostumbrada como estoy a ver lo que veo, el final me resultó inesperado). De hecho, el final hace que toda la película cobre sentido (pues el suspense sólo se resuelve al final, finalísimo), y propicia que se vean muchas más facetas y dimensiones que las que una película sobre secuestros suele ofrecer.

Yo en realidad, me acerqué al cine a comprobar como Robert Redford se había dejado los ojos como pequeños platillos de café. Y es verdad que es evidente que por ahí ha habido las manos inexpertas de algún cirujano, pero parece que la piel ya está volviendo a su sitio, y tampoco es algo escandaloso. El que en su primer plano se tape la cara con las manos, da muy mala espina. Pero cuando aparece en la última toma, una no puede dejar de preguntarse dónde están los hombres así, que rozando ya la centena aún conserven ese atractivo innegable. Porque Robert Redford es lo que tiene. Siempre ha sido guapísimo, y al mismo tiempo siempre ha sido un "hombre" en contraposición a términos como "niño" o "andrógino" (por resultar fina).

El caso es que aparte de uno de mis íconos masculinos, también aparecen por ahí Willem Dafoe y Helen Mirren. Sólo puedo repartir laureles a los tres. Pero laureles de verdad, ahora que estamos con las Olimpiadas de Atenas. También para Matt Craven, el federal presente pero no emocionalmente implicado. Y si yo tuviera que calificar esta película, sin lugar a dudas lo haría con el género "drama". Porque me ha parecido un drama integral. No desprovisto en absoluto del suspense que se le supone a una trama de este tipo, pero desde luego liberado de toda la tensión histérica que suele adornar estas historias. Y como ejemplo, recuerden a Mel Gibson gritando como una verdulera en el Mercado de la Cebada "Devuélvame a mi hijo". Pese a ser publicitada como otra película al uso, en "La sombra de un secuestro" nadie grita, ni se mesa los cabellos. Muy al contrario los personajes tienden a reprimir el profundo dolor de la situación, sin que por ello dejemos de percibirlo, todo ello ayudado por el magnífico ritmo del metraje. Y si esta última frase ha sonado a que la película es un rollo patatero, diré que para aquellos que consideran "Rescate" una gran película, puede que lo sea, pero no para el resto (aunque aviso que tiene un tempo ciertamente reposado).

La película alterna contínuamente la acción del secuestrador, Dafoe, con su secuestrado, Redford, caminando por el bosque, con la situación de la familia del secuestrado en las manos del FBI. Y a través de las dos tramas, un sutil pero contundente repaso al sueño occidental (y vamos a dejarnos de decir americano, porque es igual en todos los sitios): la importancia de prosperar, y cómo quien deseándolo y no consiguiéndolo a menudo acostumbra a echar a todo el que pasa cerca la culpa en vez de reconocer la propia incapacidad. Y vamos a dejarnos de hablar de prosperidad, que ya suena demasiado tópico; dejémoslo en la incapacidad para conseguir los propios sueños sean estos cuales sean. Todo ello envuelto en la impotencia y sufrimiento que conlleva un secuestro, uno de los delitos más inicuos y frustrantes. Pero también habla de las relaciones humanas, de los matrimonios, del paso del tiempo, y de cómo somos las personas. De cómo somos muy valientes para destruir, pero bastante poco para lo contrario. De cómo dentro del ser moral, siempre resiste la moralidad aun en las situaciones más desesperadas y de cómo en el ser inmoral actúa la pulsión de causar sufrimiento incluso en él mismo.Y sobre todo, la gran inutilidad de todo ello. Pero insisto, no de manera cansina, que nadie se eche las manos a la cabeza.

Agradecer el momento de catarsis final que muy amablemente el largometraje ofrece al público para no salir de allí con el alma arrugada y parabienes para el guionista, Justin Haythe, que en su primera incursion en el mundo del cine escrito, ha construido una historia como pocas se ven últimamente, llena de emoción, profundidad e interés. Y también para el director primerizo, Pieter Jan Brugge, al que conocemos más bien por ser el productor de películas tan dignas como "El dilema" o "El informe pelícano" (y algún que otro gurruño por ahí), que sabe encajar con suavidad y astucia una trama con recovecos aplazados. Una excelente película. Recomendada para gente abierta a nuevas experiencias, ya que como decía Gaudí, la originalidad consiste en volver al origen. Puntuacion