Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Dodgeball: a true underdog story

Duración

92min

Dirección

Rawson Marshall Thurber

Guión

Rawson Marshall Thurber

Reparto

Vince Vaughn, Ben Stiller, Christine Taylor, Rip Torn, Justin Long

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Crítica de Cuestión de pelotas
Autor: bronte
Fecha: 08/09/2004.
Póster Cuestión de pelotas

Cuestión de pelotas

Digerido por bronte

Los americanos son tan dados a hacer películas sobre la autosuperación cogiendo como excusa los deportes, que ya se están quedando sin material. Habíamos visto esta misma película con el baloncesto, con el fútbol, con la gimnasia deportiva, con el hockey, el béisbol, el fútbol americano, y hasta con el pulso chino, y me dejo un montón por el camino. Lo que nadie se esperaba es que ahora la tomaran con el "balón prisionero", también conocido como "´brilé" en mis tiempos. Lo más "anonadador" de todo es que la película no es del todo ficción. Al parecer ahora mismo en USA, el pasatiempo de moda es la liga nacional de brilé. Ver para creer. En algunos sitios saben cómo divertirse. Con cualquier cosa.

Lo cierto es que la película empieza de una manera un tanto floja y remonta ligeramente al final, y si uno pone muchísimo de su parte hasta puede llegar a reírse en varias ocasiones. Si tiene alguien pasándole una pluma por las plantas desnudas de los pies, más. De hecho empieza un poco como que te pega dos bofetadas en cada carrillo, con chistes lamentables invocando la zoofilia (en este caso sin pizca de gracia), y poniendo muchas mozas en bikini que se remenean arriba y abajo. Esto último supuestamente para contentar a la chavalada. Y Ben Stiller, en la primera mitad de la película (dura una hora y media), como que le coges un asco que no puedes con él. No porque su personaje sea despreciable, que lo es, sino por sus vanos intentos de resultar gracioso poniendo muecas de la temporada pasada.

Lo que pasa es que a medida que transcurre el filme, la cosa va como cogiendo inercia, y como que te vas acostumbrando a los personajes, y vas cogiéndole el puntillo, y hacia el final decides que sí, que también tienen derecho a vivir, y ya los miras con buenos ojos, y no voy a decir que les coges cariño, porque ni de broma, pero bueno... te animas algo. También ayudado porque tirando al final, la película coge unos derroteros de autoparodia descarada, y es cuando realmente se pone un poco interesante. Mientras se queda en el terreno de la comedia de slapstick, puedo decir que tiende infinitamente a la mediocridad.

Por supuesto cuenta con los ingredientes típicos, que son: grupo de perdedores de buen corazón, ordenados en las siguientes categorías: amanerado, delgaducho perdedor en el instituto, pirado, gordo con gafas, ido, y alguno más que no voy a hacer el esfuerzo de recordar. Todos ellos enfrentados a un malvado vigoréxico, muy supuestamente ridículo él, y dueño de un gimnasio espartano, que quiere hacerse con el terreno dónde está el perdedor gimnasio, del perdedor líder de la banda de perdedores anteriormente mencionados. También aparece por allí una abogada que ayudará a los perdedores. Pero como si no saliera (pese a ser la mujer del productor).

También aparecen gordas, feas, dolor, y en general, todos los clichés que se esperan en una película de este tipo si es más bien mala. Claro que, a su favor, también hay que reseñar que hay una auténtica avalancha de cameos, algunos de ellos muy sorprendentes y "sentidos". Y hasta una actriz bastante conocida, caracterizada como una pianola descuajeringada. Y todo alrededor de un filme que habla del tema de siempre. De la lucha de David y Goliat, y de cómo la Diosa Fortuna ayuda a aquellos que se atreven a combatir el destino. Me ha quedado demasiado bonito para "Cuestión de pelotas", pero es que yo soy así. Todo lleno de muy buenas intenciones aunque sin una comicidad muy efectiva.

Algunos de sus puntos positivos, que aunque pocos, los hay, es que está rodada con dignidad, que ningún actor parece que ha caído por allí desde un guindo, y sobre todo que te explican en un pispas y de una forma bastante singular cuáles son las reglas del juego. Para que nadie se pierda. Antes de acabar, insisto: cuando el director deja de tomarse en serio a sí mismo, es cuando realmente la película toma aires, así que si a alguien le compensa un final más o menos bien planificado y rodado, que se acerquen por su cine más cercano.

Recomendada para gente de risa fácil. De risa muy fácil. Y para todos aquellos que subliman su agresividad asesina a través del deporte.

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