Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Madhouse

Duración

91min

Dirección

William Butler

Guión

William Butler, Aaron Strongomi

Reparto

Joshua Leonard, Jordan Ladd, Lance Heriksen, Leslie Jordan

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Crítica de Madhouse
Autor: sensillo
Fecha: 10/09/2004.
Póster Madhouse

Madhouse

Digerido por sensillo

Rutinaria película de terror que le lleva uno a pensar qué clase de criterios siguen las distribuidoras para elegir de vez en cuando una película anodina entre un gran montón y hacerle un hueco en nuestras salas. Por lo que se ve, se percibe en ellos un grado de despiste similar al de los creadores de “Madhouse”. El objetivo es llenar con algo la pantalla, aunque no se tenga mucha idea de qué ofrecer.

Gente ociosa, maleantes, despistados y críticos de cine que se acerquen a ver la película- el rango de público potencial no da para más- no deben esperar muchas sorpresas. Ante sus ojos verán pasar relampagueantes apariciones de caras fantasmales, fantasmas a cuerpo completo, siluetas que se pasean fugazmente en segundo plano, galería de freaks y algún que otro susto idiota. Entendamos por susto idiota el que consiste en hacer mucho ruido de repente, aunque lo veas llegar de lejos. Deberían declarar proscrito este vil recurso por muchas razones, siendo la más importante, pero no la única, su patente memez. Una chica del cine casi se atraganta con una piruleta por culpa de una de estas tonterías, lo cual resulto ser un suceso mucho más emocionante que esos estultos golpes de efecto. Tampoco podía faltar el esperado giro inesperado. Nada que no se haya visto cientos de veces con anterioridad fuera de Portahumbrilla del Guadalete.

El sonido es muy desagradable, en sintonía con los sustos idiotas antes mencionados. Da la sensación de que se pretende incomodar al espectador antes que infundirle miedo, y en cualquier caso el resultado es bastante áspero, además de arruinar cualquier intento de echar una cabezada. Por otra parte, en ocasiones resulta difícil distinguir si es un ruido que pertenece a la escena o un intento vano de meter canguelo.

El terror es un género exigente y cada vez parece más difícil infundir miedo en un espectador que ya cree haberlo visto todo. Se hace imprescindible construir una atmósfera de misterio, cuestión que por su dificultad parece hayan renunciado siquiera a intentarlo. La historia transcurre con una gran extrañeza, como si se desarrollara a cientos de kilómetros de la butaca más cercana, y donde los personajes se limitan a recitar unos diálogos malísimos empeñados en recordarnos que la película buena la echan en otra sala.

A fin de cuentas, con lo único que nos quedamos es con un guirigay de internos y sanitarios que se van muriendo según el esquema de los 10 negritos, trufado de pistas falsas y con una resolución tan forzada que no sabe uno si creerse el principio o el final, pero no ambos. Se quede uno con lo que se quede, en una película tan chapuceramente dislocada, es igual. Más me intriga la historia de la niña de la piruleta.

Recomendada para terapias de grupo de adictos al cine que lo quieran dejar de una vez por todas. Puntuacion