Ficha

País

USA

Año

1981

Título original

Raiders of the lost ark

Duración

115min

Dirección

Steven Spielberg

Guión

George Lucas, Philip Kaufman, Lawrence Kasdan

Reparto

Harrison Ford, Karen Allen, Paul Freeman, John Rhys-Davies

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Indiana Jones en busca del arca perdida
Autor: malabesta
Fecha: 17/09/2004.
Póster Indiana Jones en busca del arca perdida

Indiana Jones en busca del arca perdida

Digerido por malabesta

Cuando se reúne gente como George Lucas y Steven Spielberg, es casi inevitable que el resultado entre directamente a formar parte de la mitología moderna. Así pasó con “En busca del arca perdida”, y con su protagonista, Indiana Jones, un arqueólogo aventurero y pendenciero, de pasado incierto y fobia a las serpientes, cuyo nombre es el de su perro y que compagina el tranquilo trabajo de la docencia con el arriesgar periódicamente su vida, colgándose con su látigo de los lugares más insospechados.

Sin duda un icono ya de la cultura occidental, Indiana reavivó (casí inventó) para el cine un género que había ya conocido su apogeo en otros medios, como las novelas de Quatermain, y que a partir de entonces fue copiado, versionado e imitado múltiples veces, tanto en cine como en formatos más modernos, como el videojuego (que de nuevo ha devenido en la saga “Tomb raider”, como la serpiente que se muerde la cola). La historia narrada en la película es simple y será recurrente en las dos siguientes (con alguna variación tanto en antagonistas como en la profundidad de la misma) películas de la saga, así como (intuímos) en la cuarta entrega que se rumorea, está al caer. Indiana es recurrido por el gobierno para descubrir antes que los nazis, un arma terrible y esotérica que podría cambiar el curso de la guerra y traer la opresión y el oprobio sobre los pueblos libres. Aquí los malos son diabólicos sin ningún tipo de concesión ni zona gris, mientras que Indy y sus aliados presentan (aunque también con sus defectos humanizantes) las grandes virtudes de los grandes héroes, y muy especialmente los de Spielberg. Son leales a sus amigos y a sus familias, creen en la libertad y no se achican ante nadie ni nada para defender cualquiera de las tres cosas. Este contraste entre los que aquí, más que nunca, son “buenos” y “malos” podría parecer simplista, en el género de aventuras, al que tan fielmente sirve el film, se ajusta perfectamente a la historia.

Además, el personaje de Indiana tiene esos toques de picaresca que ya habían encumbrado a Harrison Ford como Han Solo, personaje que sin aportar demasiada profundidad a la historia de “Star Wars”, ahí lo tienen, popular como el que más. Así que Ford repite básicamente lo que ya había hecho en dicha trilogía con idénticos resultados: la leyenda. Indiana trasciende su propia película para convertirse en un arquetipo perfectamente reconocible allí donde se presente. Si tenemos en cuenta la calidad y repercusión de estas seis películas (y también “Blade runner”) junto con la más que limitada capacidad actoral y el dudoso sex-appeal que tiene su protagonista, uno podría pensar (descartando hipótesis más desgradables para explicar estos triunfos en los casting) que Harrison todavía le debe estar comprando docenas de huevos a San Antonio para darle las gracias.

En esta primera parte, Karen Allen encarna a la moza destinada a ser besada en la última escena, Paul Freeman es el competidor de Indiana, vendido al diablo nazi y John Rhys-Davies al amigo árabe de Indiana, papel que repetirá en la misma saga (y en alguna otra película). Todos ellos se embarcan en el descubrimiento del arca de la alianza, en una historia un tanto lineal, pero cargada de aventura y misterio, que los llevará de USA al Nepal, a Oriente Medio y a una isla perdida en medio de los mares, con uso profuso de esos planos en los que sobre un mapa se traza la ruta por la que pasa el avión/dirigible/camello/moto/patineta en el que se mueven nuestros protagonistas, y que han sido también imitados, parodiados y repetidos hasta la náusea.

Dirige Steven Spielberg, con trípode firme y el talento que siempre demostró para la acción, creando escenas memorables como aquella en la que Indy corre delante de una enorme roca esférica tras haber robado un ídolo dorado y que cierra la presentación del personaje, hecha muy a la americana, dando unos primeros diez minutos sublimes (como casi todas las películas de Spielberg) que hacen que nadie pueda evitar seguir viendo la película y todas las que vengan después.

Mención merecen también los efectos especiales, a cargo de la compañía de George Lucas, hechos con el talento y el mimo que Industrial Light & Magic pone en sus películas, y que los hace envejecer (con algunas excepciones) de manera muy digna, siendo perfectamente soportables por una audiencia que ha visto tres o cuatro veces “Matrix”.

En fin, una película que forma parte ya de la historia del cine, recomendada para todos los que aún no la hayan visto, si es que hay alguien. Puntuacion