Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

The Alamo

Duración

137min

Dirección

John Lee Hancock

Guión

Lesilie Bohem, Stephen Gagham, John Lee Hancock

Reparto

Dennis Quaid, Billy Bob Thornton, Jason Patrick, Jordi Mollá

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Crítica de El Álamo: La leyenda
Autor: bronte
Fecha: 01/10/2004.
Póster El Álamo: La leyenda

El Álamo: La leyenda

Digerido por bronte

Recrea “El Álamo” una de las muchas batallas que acabaron configurando el mapa actual de Estados Unidos. O sea, una de las muchas batallas que han acabado configurando el planeta tal y como lo conocemos y a que buen seguro seguirán existiendo hasta que el hombre se extinga. Lo que pasa, es que como hasta en la película más prescindible americana hay una exhaustiva labor de documentación, y con documentación no me refiero a fechas y datos concretos (que siempre hay venia para cambiar todo eso si es en favor de la tensión dramática), sino a la documentación real, a aquella que explora el espíritu que alienta cada época, pues aquellos que vean esta película con los ojos abiertos podrán percatarse de algunos detalles.

Para empezar la peligrosa tendencia que tienen los países hispanos a las dictaduras, que en cuanto te das las media vuelta, ya aparece por ahí un caudillo con su nutrido grupo de seguidores, en contra de la querencia recurrente que tienen los países con raíces anglosajonas a las formas democráticas, que hasta para decidir la lista de la compra hacen una votación a mano alzada. Para seguir, un acertado reflejo del concepto americano de patriotismo, que siempre tiene que ver con un ámbito de libertades personales y sociales, y nunca en relación a criterios historicistas y/o etnicistas, como nos gusta más Europa. Y esto cae de cajón, porque como los estadounidenses no tienen raza ni historia que reinvindicar prefieren agarrarse a cosas bastante más importantes y trascendentes como son los derechos civiles y otras zarandajas que por aquí nos parecen nimiedades al lado del tipo de refajo que usaban nuestras abuelas.

Aparte de eso, hay que reconocerle a la película un deseo implícito y explícito por justificar y dignificar la postura mejicana, aunque obviamente los protagonistas sean los estadounidenses. Pero es que la cosa tuvo tela. Miles de hombres del General Santa Ana, contra 138 desarrapados defendiendo la misión franciscana española, no parece una cosa ni muy justa ni muy noble. Y menos la sangría que se montó, al no respetar las mínimas reglas bélicas que obligan a hacer prisioneros antes que provocar ejecuciones, reglas que sus lugartenientes piden insistentemente que respete al responsable máximo del bando hispano. El tal caudillo aparece reflejado como un hombre vil y sanguinario, pero es que mucha dignidad no debía de tener cuando renunció a la legítima propiedad de Méjico sobre Tejas, por salvar su vida. Eso es lo que no hicieron los americanos, y por eso ahora el 28 estado de la Republica es suyo.
La película además tiene una clara intención de realismo, que se ha quedado a medio gas para conseguir la calificación de mayores de 13 años, y que yo sinceramente agradezco, porque no veo porque los dramas tienen que ser más dramas porque se vean vísceras. Está visto que no estamos en una época de sutilezas. Parece que ya lo hemos visto todo, y que cada vez necesitamos más dosis para sentirnos afectados. Como si ya no pudiéramos imaginar y hubiera que dárnoslo todo hecho. El caso es que se sacrifica la estilización de la acción dramática a favor de un cierto realismo, y para recuperar la tensión dramática se rellena la cosa de planos y momentos prosopopéyicos y grandilocuentes. Con lo cual la película no acaba de coger tono, y va dando perceptibles bandazos. Además, ahí está Jason Patrick, que es más malo que nadie, fastidiando cada bendito plano en el que aparece. Aparte de que se le ve más achaparrado que nunca. Y por cierto, cuando se dice en el doblaje "de una puñetera vez", hubiera sido más adecuado "de una maldita vez", pero no porque nos asustemos con estas palabras, sino porque independientemente de que la palabra "puñetera" tiene menos fuerza que "maldita", el arte tiene que tener su propia estética definida incluso en el lenguaje. "Puñetera" es a "épica", lo mismo que "pañuelo de cuatro nudos" a "cóctel".

En la parte positiva están el resto de los actores: Dennis Quaid siempre cumple con creces, además con ese ligero rasgo de iluminado que le ha dado aqui al General Houston; el neófito Patrick Wilson me ha sorprendido muy gratamente, y luego está Billy Bob Thornton, al que casi propondría para el Oscar al mejor actor, sino fuera porque ya está Jim Carrey como el primero de la lista. Su interpretación de Davy Crocket, una cosa así como Jebediah Springfield, pero en serio, roza la perfección. Todo ello ayudado por una construcción del personaje a nivel de guión sobresaliente. En este personaje queda sublimado además el amor de los estadounidenses por el espectáculo. El valor del símbolo que los americanos tan bien han entendido a lo largo de su historia. También está Emilio Echevarría, fantástico como Santa Ana (en general todos los hispanos bordan sus intervenciones), y Jordi Mollà, en un papel bastante más largo que los cacareados 38 segundos de Bardem en "Collateral", y que aunque pone muchas caras de circunstancias, no puede ocultar lo contento que está de formar parte del reparto. Y además no desmerece, que conste.

La película no está mal. Ha sido un fracaso en USA y probablemente lo será aquí también. Pero tiene cosas positivas aprovechables. Algunos planos son notables, como la cámara subjetiva de la bala, o algunas escenas, como aquella en la que Davy Crockett acompaña con su violín una marcha bélica que los mejicanos tomaron de los españoles. Que no se me olvide: esta película por lo menos servirá para que alguno se entere de la gran herencia española que Estados Unidos posee, vínculo que en vez de aprovechar en beneficio mutuo, los españoles nos empeñamos en pisotear con denuedo.

Recomendada para todos aquellos que crean que una hora de gloria es mejor que un siglo sin nombre. Si es que queda alguno.

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