Ficha

País

USA

Año

1983

Título original

Star Wars VI: The return of the jedi

Duración

136min

Dirección

Richard Marquand

Guión

Lawrence Kasdan, George Lucas

Reparto

Mark Hamill, Carrie Fisher, Harrison Ford, Billy Dee Williams, Ian McDiarmid

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Crítica de La Guerra de las Galaxias VI: El retorno del jedi
Autor: malabesta
Fecha: 06/10/2004.
Póster La Guerra de las Galaxias VI: El retorno del jedi

La Guerra de las Galaxias VI: El retorno del jedi

Digerido por malabesta

Última de las entregas de la saga si nos ceñimos a su propia cronología (siendo aún dudoso si habrá o no un episodio VII) y que además provocó (y provocará) no pocas iras entre los fans mas acérrimos de las anteriores películas, principalmente por la aparición de los malditos para la eternidad Ewoks.

A grandes rasgos, la película enlaza con coherencia con las anteriores. Por un lado la legendaria música de John Williams, de corte clásico, por la que Lucas apostó en un momento en el que las bandas sonoras estaban dominadas por estilos más modernos (entiéndase la música disco, que en algún momento de la historia estuvo de moda) recuperando la épica para la música en el cine. No hay que decir que se convirtió en la banda sonora más vendida de la historia. Ahora la película tiene su nudo central en una de las lunas de Endor, que es una gran selva. Contrasta así con el episodio IV, en un mundo desértico y el V en uno helado, pues en las películas de Lucas, todo viene en proporciones bíblicas. Todo un planeta es desierto, el Imperio no domina un barrio malo, ni un país, domina toda la galaxia; su arma definitiva no es una nave, ni dos, ni tres, sino una luna artificial capaz de destruír planetas, y así.

La historia arranca donde terminó el episodio V, y Luke ha de rescatar a su amigo Han Solo de las garras del repulsivo Jabba el Hut, tras el fracaso de Leia en su intento. Es aquí donde se produce otro de los puntos álgidos de la saga, pues Jabba mantiene a Leia como su esclava, vestida con un escueto traje digno de una acompañante de Conan y encadenada con un grillete en su cuello. La mezcla entre la candided mostrada por la princesa hasta ese momento, su propio atractivo físico (llegó a posar para Playboy) y el transfondo S&M de su vestimenta han hecho que dicha escena alegrase muchas adolescencias florecientes, así como que ocupase un nicho entre las fantasías masculinas, más o menos entre el lío homosexual femenino y el quedarse encerrado en un ascensor sin aire acondicionado con una moza de bien ver.

Para destruir de manera definitiva al Imperio, los protagonistas se desplazan a la mencionada Luna Santuario, en la que toparán con unas criaturas supuestamente adorables y peludas que les ayudarán a derrotar, con palos y piedras, a las tropas de élite imperiales, mejor armadas, entrenadas y muy superiores en número. Si bien dicha aparición de los Ewoks ha traído el oprobio sobre Lucas, lo que realmente le quita calidad a la película es el hecho de que mientras la trama de Luke es muy densa y dramática, Han Solo y los demás se ven reducidos a una encadenación de escenas mayoritariamente cómicas que les resta peso dentro del desenlace de la historia a la par que entorpece con sus intercalados el desarrollo de la de Luke.

Otro factor de desprestigio es sin duda la reedición de la que podemos disfrutar en DVD, que aunque permitirá a muchos escuchar principalmente al verdadero Darth Vader: desengáñense, aunque Constantino Romero tenga muy buena voz y sea uno de los más reputados actores de doblaje españoles, no hace sombra al original de James Earl Jones, que merece realmente ser disfrutado. Aunque lo permite, decía, nos enfrenta a auténticos ultrajes no sólo contra el espectador, sino contra el propio reparto original. Sebastian Shaw, la cara de Darth Vader, es sustituído miserablemente por Hayden Christensen. Además, una absurda y horrible escena musical es añadida al principio de la película, a mayores de los consabidos retoques de los efectos especiales y esas riquezas añadidas al fondo de las escenas. Todo esto sería soportable si, aprovechando el poder del formato en DVD, los compradores tuviésemos la oportunidad de optar por el metraje original en lugar del reeditado, pues al fin y al cabo George Lucas puede hacer lo que le venga en gana con sus películas, pero este afán por reescribir su propia historia al más puro estilo totalitario es un poco molesta.

En fin, la peor de la trilogía, recomendada para los que no la hayan visto aún y para peluches parlanchines. Puntuacion