Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Man on fire

Duración

146min

Dirección

Tony Scott

Guión

Brian Helgeland

Reparto

Denzel Washington, Dakota Fanning, Marc Anthony, Radha Mitchell

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Crítica de El fuego de la venganza
Autor: malabesta
Fecha: 2004-10-07.
Póster El fuego de la venganza

El fuego de la venganza

Digerido por malabesta

Grave es cuando el mayor reclamo de una película es la crudeza (y profusión) de sus escenas, ya sea de sexo o de violencia, en general sólo suele intentar compensar muchas otras carencias. Pues más o menos es lo que pasa con "El fuego de la venganza". Algún revuelo se ha montado con su violencia más que explícita, no sólo por dicha explicitud, sino con la profusión con la que su protagonista la reparte a modo de justicia entre los maleantes, hecho que sin duda hará que en estas tierras se la califique como fascista. Nada que no hayamos visto y oído ya.

Denzel Washington es Creasy, un ex-militar alcohólico metido a guardaespaldas de una familia rica (formada por Radha Mitchell, Marc Anthony y Dakota Fanning, la hija) que viven en Méjico, ciudad en la que cada día al menos hay un secuestro, o eso dicen. Su principal labor será escoltar a la benjamina, una increíble Dakota Fanning que a pesar de tener sólo nueve años es, con mucha diferencia, la que mejor actúa en toda la película. Si creen que exagero, pueden hacer dos cosas: una es ver la película bajo su cuenta y riesgo y la otra es consultar la biofilmografía de la niña. Con nueve años estrenará cinco en los próximos dos, incluida una con el dúo Spielberg-Cruise.Dicha niña es secuestrada, y Creasy ha de descubrir a los secuestradores.

La película se divide en dos mitades claras; en la primera se nos presenta a los personajes de una manera un tanto tediosa, y vemos como protector y protegida se encariñan. La transición la marca el secuestro, que deja entrar una segunda parte en la que Denzel Washington se dedica a mutilar, torturar, disparar, hacer explotar y depilar a numerosas personas, sin que ocurra nada más interesante. Es evidente que la historia descansa demasiado en estas escenas, que hacen que avance a trompicones y la motivación del espectador pase de la trama en sí a preguntarse como Denzel dispondrá del próximo maleante. Sólo merecen mención algunos de los diálogos, que recuerdan ligeramente a los mejores duros de Hollywood (por ejemplo: "El perdón es entre ellos y Dios. Mi trabajo es arreglar la cita"). Poco o nada ayuda la dirección de Tony Scott, que en cuanto le queda una escena convencional, rápidamente menea la cámara o hace un montaje estrafalario, además de añadir cientos de montajes musicales al estilo del videoclip que frenan la historia a base de alargar una escena que se podría resolver en un par de planos hasta la nausea.

Particularmente nefasta es también la banda sonora, que no se sabe muy bien si la ha elegido mal Tony, si se les ha estropeado la cinta o si bien le han encargado la selección a un esquimal sordo; solo así se podría alcanzar por un lado tal eclecticismo y por otro una disonancia tal, tanto entre las canciones como entre éstas y la acción.

En fin, una película del montón, recomendada sólo para aquellos que sigan creyendo que la policía española es el hombre del saco.

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