Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Jersey girl

Duración

102min

Dirección

Kevin Smith

Guión

Kevin Smith

Reparto

Ben Affleck, Liv Tyler, Jennifer Lopez, Raquel Castro

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Crítica de Una chica de Jersey
Autor: bronte
Fecha: 09/10/2004.
Póster Una chica de Jersey

Una chica de Jersey

Digerido por bronte

Kevin Smith en estado de gracia. Es verdad que en esta crítica voy a desvelar cosas que pasan en la película, pero ¡voto a Brios! que nunca un spoiler estuvo tan justificado, porque si después de lo que voy a decir aquí, aún hay algún bendito que quiera autotorturarse, mejor que vaya sobre aviso y bien pertrechado para poder enfrentarse eficazmente a semejante desafío a la razón humana.

Lo primero que uno se encuentra en la película es a Jennifer López y a Ben Affleck, que si bien él es un filete, y ella una chuleta de sajonia (a nivel interpretativo, claro está), él no sale mal parado (del todo), y ella se muere enseguida. Hasta aquí bien. Lo que pasa es que antes de morirse ella, la pareja se queda muy voluntariamente en estado, deseando mucho a su hija, y de pronto la moza nos sorprende con una escena de histeria, quejándose de que ella siempre estuvo muy delgada, que ahora está muy gorda, y que va a quedar muy fea en la entrega de los premios de la MTV al lado de Christina Aguilera, y no sé que otra. Palabra. Será que yo soy una persona muy profunda, pero vamos, me parece el colmo de la estulticia armar semejante follón por semejante tontería. Todo el mundo sabe que cuando una se queda embarazada "echa tripa". O puede que su personaje fuera el único en no saberlo en el mundo mundial (mayor de cinco años). El caso es que cuando se muere, todo el mundo en el patio de butacas se alegra.

Luego vienen unas escenas que no están mal del todo, y que a mí casi me emocionan, que son las dedicadas a reflejar la tristeza insondable que se siente cuando la persona con la que habías planeado compartir tu vida desaparece. Y luego la cosa ya coge una inercia de ranciedad, que con la entrada deberían repartir máscaras anti-gas de la primera guerra mundial. El caso es que él, debido al stress de ser padre soltero pierde su trabajo chupiguay, y tiene que volverse al cutre-pueblo donde vive su padre y se pone a trabajar de barrendero. Algo increíble, porque digo yo, que por mucho que te repudien en tu sector, con una preparación tan brillante, siempre te puedes colocar en algo que requiera mayor cualificación que ser barrendero. Pero es que es una película muy chorra, y busca la sensiblería hasta la extenuación. Tanto, que todos los personajes de la ciudad son una especie de seres sin corazón y con rabo (demoníaco, entiéndase). Los del pueblo son tiernos y azucarados, claro.

Pero sigo. Estando el chico en el pueblo ya la cosa se vuelve insoportable. Conoce a Liv Tyler de la siguiente manera: la chica es la dependienta de un video-club del que él es cliente. Entonces él, en una escena megachorrra, intenta alquilar una película porno, y ella muy profesionalmente le empieza a amenazar con enseñarlársela a su hija (su hija de él, por entonces ya de siete años), si no contesta a un cuestionario sobre hábitos pornográficos para la boñiga-tesina que ella, la dependienta, está realizando. Y que le caiga un rayo a Kevin Smith si miento. Él accede ante las amenazas, quedan en un café y ella le pregunta muy alegremente que cuánto se masturba, que hace cuánto no hace el amor, y tal y tal, todo muy normal y campechano. Al enterarse del período de sequía del muchacho, ella le dice: "bueno, pues vamos a tu casa a echar un polvo". Así porque sí. El sueño de todo hombre, vamos. Y entonces llega otra escena mortal de necesidad, que debido a su carácter, hubiera sido mucho mejor interpretada por los payasos del detergente.

Y después de este arranque, llega la mejor parte, la cuadratura del círculo, y es que el guionista, (Kevin Smith, y que no se esconda), consigue que dos posturas opuestas parezcan igual de despreciables. El hecho muy legítimo de que él quiera dejar de ser barrendero en NJ para volver a ser ejecutivo en NY y desarrollarse profesionalmente y cumplir sus sueños, aparece en la película como una especie de ambición capitalista, de ansia de dinero y de poder que sólo puede merecer y como mínimo, la muerte. Y la opción de quedarse en el pueblo llevando una vida hogareña más volcada en la familia que en cualquier otra cosa, aparece como una vida misérrima a la que sólo pueden optar deficientes mentales. Al final, el director, muy tópicamente, se declina por el topicazo de "es mejor ser pobre y barrendero en un suburbio cochino de NJ, que un ejecutivo brillante en NYC que al fin y al cabo es la versión moderna de Sodoma y Gomorra". Nada nuevo. En medio de todo este berenjenal, te encajan una escena entera de "Sweeney Todd" que nadie sabe muy bien a que viene, y también aparece por ahí Will Smith, en el que ya puedo decir sin temor a equivocarme, con un margen de error del más menos 0.0001%, el papel más cretino de su carrera.

Es verdad que vuelve a aparecer el video club (por ponernos técnicos con Kevin Smith), y que la niña, Raquel Castro (hay gallegos hasta en la luna) es lo único que se salva de la pira, y con nota. Aun así recomendada para gente que jamás de los jamases en la vida haya estado de acuerdo con mis críticas.

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