Ficha

País

España

Año

2004

Título original

Hipnos

Duración

117min

Dirección

David Carreras Solé

Guión

David Carreras Solé, Juanma Ruiz Córdoba

Reparto

Cristina Brondo, Natalia Sánchez, Demián Bichir, Féodor Atkine

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Crítica de Hipnos
Autor: sensillo
Fecha: 12/10/2004.
Póster Hipnos

Hipnos

Digerido por sensillo

David Carreras Solé cuenta en su estreno en la gran pantalla con el inestimable auxilio del guión de Juanma Ruiz Córdoba, quien ya tenía experiencia en poner los pelos de punta al personal detrás de series como "Menudo es mi padre" o "Compañeros".

El género del terror en el cine no parece que pretenda dar muchas sorpresas últimamente, tomando incluso en no pocos casos un sentido autoparódico. No es éste el caso de "Hipnos", más que nada por ser una película a la que es difícil hallarle sentido en absoluto. Se apunta a la moda del suspense con brusco giro argumental en su conclusión. Con ello no debería estar chafándole a nadie el elemento sorpresa, pues es algo que se intuye desde el comienzo de la película. Más que intuirse, se llega a desear con fuerza, pues muy en el fondo de cada uno surge la necesidad de que aparezca algo que redima la película y el Bien triunfe frente al Mal. Al final el esperado giro llega, pero no hace nada por evitar que triunfen las huestes de Satán.

Mucho miedo no llega a dar la película. En honor a la verdad, poco miedo tampoco. Puede causar algo de cabreo y, sobre todo, mucha confusión. Iba a apuntar que la acción transcurre en un sanatorio mental, lugar que es ya un punto de referencia para las películas que nos intentan meter el miedo en el cuerpo. Sin embargo, no me parece muy preciso decir que haya acción, y mucho menos que ésta transcurra. Digamos entonces que la película orbita alrededor del personaje de una joven e idealista psiquiatra, de sus alucinaciones y de alguna otra cosa que pasa durante su estancia en un hospital psiquiátrico aislado y sin televisión, cobertura telefónica ni acceso a nuestra página web. La irregular historia descansa en gran medida en las sesiones de hipnosis a la que son sometidos los pacientes, y que están desarrolladas sin ningún sentido dramático. Nada que ver con los hipnotizadores de la televisión, que en un santiamén plantean la historia del señor que no cree en esas zarandajas, se presenta voluntario con escepticismo y termina imitando a una gallina. Una tontería con cierta enjundia a pesar de todo. En la película no pasa nada de eso: no sé como habrá quedado resuelto ese asunto en la novela de Javier Azpeitia en la cual se basa el filme, pero en cualquier caso no han sabido darle forma cinematográfica.

No obstante, la película es consciente de sus limitaciones y por lo menos se ha esforzado en buscarle otros atractivos. Por este motivo, debemos suponer que en el hospital tienen la calefacción muy alta, y no falta generosidad a la hora de enseñar carne. Una generosidad tan grande y tan amplia que resulta francamente sonrojante.

Para colmo de males, hay que denunciar por enésima vez el empleo del sonido de una manera que parece premeditadamente desagradable, y que amenaza ya con convertirse en la plaga cinematográfica de esta década. En pugna por irritar al público se encuentran un sonido poco limpio y ese pueril recurso de indicarle al espectador mediante una nota de piano en qué momento tiene que sentir miedo.

Con todo, lo peor es lo tramposo del guión. Siendo como es una ópera prima, démosle no obstante a Carreras Solè el beneficio de la duda, esperando que en un futuro aprenda que se puede hacer cine pobre, pero honrado.

Recomendada a quienes se acercan a la gente por la espalda con una nota de piano, y a partidarios del nudismo en los hospitales. Puntuacion