Ficha

País

USA

Año

2003

Título original

The Notebook

Duración

123min

Dirección

Nick Cassavetes

Guión

Jeremy Leven

Reparto

Ryan Golsing, Rachel McAdams, James Garner, Gena Rowlands

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Crítica de El diario de Noah
Autor: bronte
Fecha: 24/10/2004.
Póster El diario de Noah

El diario de Noah

Digerido por bronte

Pues es verdad. Esta es una película que se ve de principio a fin con una sonrisa tonta en los labios, y los ojos risueños, bien recordando o bien anhelando... Una película azucarada, sí. Una película que habla de algo que posiblemente pasa muy poco en la realidad, y si pasa, no de esa manera (o sí), pero ¿quién va al cine sólo a ver realidades? (¿aparte de intelectuales con bufanda?). No es la mejor película de la historia, pero agradará a todos aquellos a los que les gusten las historias románticas. Véase: gustará mucho o bastante a ellas, y aburrirá y les pondrá colorados a ellos.

La historia está escrita, a ojos vista, como una copia clónica de "Los puentes de Madison". Una historia que se alarga en el tiempo, y que el espectador presencia en su gestación, y en su presente. Dos tiempos y dos líneas argumentales que se alternan y complementan. Y azúcar, mucho azúcar. El guión no pasa de ser una historia funcional, falta de diálogos realmente memorables o grandes momentos, pero la pericia evidente en la dirección y el magnífico trabajo de los actores suplen cualquier simpleza o cursilería del texto. La película, de hecho, empieza fantásticamente, con una escena inicial llena de ímpetu y fuerza, y sigue desarrollando el romance de verano, de una manera deliciosamente americana. Porque si algo me ha gustado de esta película es esa inocencia que se desprende de todas y cada una de sus secuencias. Esa inocencia tan encantadoramente estadounidense. Eso, y el hecho de que la historia pasada transcurra en los años 40, época fetiche para cualquier cinéfilo de pro, y que aquí está fotografíada y vestida con gusto y acierto. Sobre todo en esos bailes nocturnos acompañados de música de swing.

Aparte de eso, la historia anterior en el tiempo, no trasciende el folletín básico, la lucha de amores y estratos sociales tan clásica y que tantas grandes páginas ha dado a la narrativa de todos los tiempos. En este lado del ring, Rachel McAdams, una de las víboras de "Chicas malas", y en el otro, Ryan Gosling, "The believer". Esta crítica también se rinde ante la evidencia de la química entre estos dos sujetos, algo que traspasa la pantalla y que hace que la trama primera se coma con patatas a la segunda, sin ningún género de duda. Ryan Gosling, además, sin ser un tipo lo que se dice "guapo", consigue enamorar a todas las damiselas de la sala, con esa mezcla de dedicación, constancia y sex-appeal. Se lleva, asimismo, la frase de la película: "No tengo corazón; me lo han roto", frase en la mejor línea del género, y que pocos sabrán reconocer y valorar como se merece.

En el tiempo presente, una historia de amor senecto interpretada por la madre de la criatura (de la criatura que dirige), Gena Rowlands (esa gran dama del cine), y por James Garner, al que siempre es un placer ver. Pocos hombres quedan así. Y también pocos actores. Sin embargo, esta trama carece de la intensidad de la primera, y tirando hacia el final, cuando copa la película, hace que todo el filme vaya cuesta abajo. Sin embargo, son varias las escenas memorables que nos regala Nick Cassavetes (la criatura en cuestión), y se le perdona todo. Entre esas secuencias, la inicial en el parque de atracciones a la que ya me he referido, y el paseo en barca, de una belleza inusual. Mucho se ha hablado de que es una película manipuladora. Pero aplicar este adjetivo a este género, es algo rematadamente estulto. Se manipula cuando se trata de terror, de misterio, o cuando se intenta validar una ideología. Pero cuando se dice que el amor es maravilloso y dura para siempre, eso no es manipulación. Eso se llama "ensoñación".

Un trabajo de dirección notable, y unos actores que destacan a fuerza de genio interpretativo, en una película de esas que apetece ver debajo del edredón cuando fuera está diluviando. Recomendada a todos los que siguen creyendo en el amor inocente, que al igual que una estrella fugaz, dura poco tiempo, pero con el doble de intensidad. Y si dura más, aún mejor.

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