Ficha

País

España

Año

2004

Título original

Tiovivo c. 1950

Duración

150min

Dirección

Jose Luis Garci

Guión

Jose Luis Garci, Horacio Valcárcel

Reparto

María Adánez, Fernando Fernán Gómez, Iñaki Miramón, Angel de Andrés López, Alfredo Landa, Juan Jesús Valverde

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Crítica de Tiovivo c. 1950
Autor: bronte
Fecha: 25/10/2004.
Póster Tiovivo c. 1950

Tiovivo c. 1950

Digerido por bronte

Una gran película. Tanto, que no sé ni por dónde empezar. Por eso, y porque son tantas las historias, los temas, los símbolos y los pequeños detalles contenidos en los 150 minutos de "Tiovivo", que cuesta ordenar las ideas. Se puede decir de Garcí que es el único director español vivo que ha recogido y mantiene la digna tradición narrativa del realismo español. Esa mezcla de ambientes populares castizos, esas historias llenas de vida cotidiana y al mismo tiempo de sensibilidad sublime, ese humor tan rayano en el sainete, pero sin llegar nunca a serlo. De hecho la cita final de Manuel Alcántara, incluida en la película: " Corrían muy malos tiempos, pero vistos a distancia quizá fueran los más nuestros. ", habla de todo ello. Siempre habrá que agradecer a Garci que mantenga viva esa llama que vamos apagando lentamente a costa de elevar directores que por su filmografía ya podían nacionalizarse estadounidenses sin que nadie notara el cambio.

Todo en esta película responde a nuestras propias costumbres. No sólo el tempo, que a muchos, acostumbrados a las interminables luchas de kung-fu, les parecerá tedioso, sino incluso esa puesta en escena tan pretendidamente teatral, que tan fácil es de reconocer en las películas españolas anteriores a los años setenta. Y los actores, muchos de ellos clásicos de la interpretación, a los que tan poco vemos en el cine actual, de la misma manera que tampoco los vemos en las manifestaciones, porque ya se sabe... Los actores de "Tíovivo", responden también a aquella tradición interpretativa española tan caliente y mediterránea, que poco a poco, a conciencia se ha ido exterminando a base de Stanislawskis y Meyerholds, para conseguir tener unos actores que ya no emocionan.

En el reparto, nombres gloriosos como el de Luis Varela, uno de los mejores cómicos que ha dado este país, o Alfredo Landa, siempre tan emocional y emocionante, o Juan Jesús Valverde, un secundario de lujo, o Santiago Ramos, un actor excelente y todo terreno que acapara la escena más hilarante y punzante del filme. Aquella en la que unos cineastas intentan vender su guión para que el ignorante director de un banco les financie la película. Impagable homenaje a todos aquellos que durante toda la historia lucharon denodadamente para sacar adelante sus proyectos, al contrario que ahora, que tan contentos viven todos de los impuestos ajenos... "Tíovivo" no es sólo una película sobre España, un "Short cuts", sobre nuestro pasado que en cierta medida ha de explicar nuestro presente. También es un homenaje sutil, pero contundente, al cine, y no sólo lo digo por la subtrama de estos cineastas. Hay mucho más. El guión que intentan vender aborda la temática narrativa tan de aquellos años, de un sacerdote enamorado de una mujer. Pues bien, en un giro autoreferencial brillante, una de las propias subtramas de la película se desarrolla en torno a este mismo tema. No podía faltar el melodrama en un filme ambientado en los '50. Metacine puro. Y eso sin contar el homenaje al musical americano de los 40 y 50 ejemplificado en la emotiva secuencia final. ¡Con que pocas imágenes así nos premia el cine español...!

En "Tíovivo" hay de todo. Todo aparece y la película es dura con muchísimos aspectos, pero todo ello sin los "espiches" ramplones a los que nos tienen acostumbrados. Todo ello, en la manera en que se hacen bien las cosas. La presencia de la dictadura nunca ausente, y tan bien retratada en la secuencia de Sergio Peris-Mencheta. ¡Qué bien les venía ver esta película a todos los que cómodamente desde aquí defienden dictaduras caribeñas...! El hambre, la emigración, el machismo, la represión, la papanatería... Inolvidable la escena taurina (falsa) protagonizada por Antonio Dechent. ¡Qué bien retratada esa España cateta, que aún somos, tan impresionable ante los ídolos de barro y tan conmocionada por los gestos vacíos! Genial también la subtrama de Iñaki Miramón que va a "escribir unos cuantos sonetos en la lengua del imperio", para que María Adanez se los traduzca al catalán y así poder ganar un premio en el exilio. Cuantos escritores castellano-hablantes ahí reflejados, que se suben en el carro de las lenguas vernáculas, para a la primera de cambio poder aparecer en la "lengua del imperio" en periódicos y televisiones nacionales...

No quiero olvidarme de ese personaje tan galdosiano interpretado por Aurora Bautista, que sin lugar a dudas parecerá sobreactuada a toda nuestra joven cantera de las series juveniles. Sin embargo, cuánto se echan de menos aquellas formas... Por lo menos estaban vivos. Una película notable. Recomendada para todos aquellos que aún recuerden dónde radicaba la auténtica esencia de todo aquello. Puntuacion