Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

The whole ten yards

Duración

98min

Dirección

Howard Deutch

Guión

George Gallo

Reparto

Bruce Willis, Matthew Perry, Amanda Peet, Natasha Henstridge

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Crítica de Más falsas apariencias
Autor: bronte
Fecha: 28/10/2004.
Póster Más falsas apariencias

Más falsas apariencias

Digerido por bronte

Caca, pedo, culo, pis. Y eructos. En serio. Llamará la atención que una crítica como yo, elija un inicio con tan poco ingenio, sobre todo en una página como ésta, pero es que poco más ofrece "Más falsas apariencias". Y no son licencias poéticas, no, no. En esta película la gente eructa, enseña el culo, se quejan de que han visto un culo y hablan de hacerse "pipi". También eructan, que no se me olvide. Por lo menos, nos han evitado el desagradable trance de volver a ver un top-less de Amanda Peet, absoluta, radical y totalmente gratuito, como el que nos tuvimos que tragar en la primera película. Y no es que fuera así un desnudo que viniera más o menos a cuento, o que no viniera a cuento, pero que hiciera bonito. Es que si la memoria no me engaña, la imagen fatídica retrataba a la susodicha como Dios la trajo al mundo de cintura para arriba, mientras apuntaba a no sé quién con una pistola. Vamos, la mejor manera para intentar acribillar a alguien a balazos, es quitándose el sujetador. Todo el mundo lo sabe.

Con todo esto quiero decir, que tampoco puedo entender el éxito de la predecesora "Falsas apariencias". Tanto aquella, como ésta, me han parecido carentes de cualquier tipo de ingenio, con un humor chapucero que puede intentar hacerse pasar por "humor físico", pero que en realidad no es más que "humor escolar", y con unos personajes lamentables en toda la extensión de la palabra. Para que se hagan una idea, mis bienamados lectores, Matthew Perry se cae en esta película un número de veces tan enorme, que no me cabrían los ceros en toda la crítica. Básicamente lo que hace es caerse, tropezar, zancadillearse, y un sinfin de sinónimos imperfectos. Lo que en sí no está mal, pero sí cuando está mal planificado y/o desarrollado. Cuando la película alcanza su culmen de genialidad, el humor se sofistica hasta el punto de que Bruce Willis, un peligroso asesino, aparece con unas pantuflas de conejito. Qué hilaridad...

Un guión lamentable, sustentado por unos actores cuestionables, que sólo están bien en ocasiones. Bruce Willis, pese a no ser un "actor" en el amplio sentido de la palabra, siempre cumple, porque es uno de esos individuos que han logrado crear una marca de fábrica, así que no es discutible. Matthew Perry es un tipo con potencialidad, pero controla bastante mal su propia comicidad, y a menudo se hace pesado y cargante, como es el caso. Amanda Peet es muy mona, pero tiene unas manos que parecen palas de excavador. Y las maneja como si intentara barrer la arena del desierto con su meneo. Natasha Henstridge, por otro lado, me recuerda mucho a Rebecca Romijn-Stamos, con la diferencia de que es bastante más guapa y elegante, e infinitamente mejor actriz. Sin embargo ha tenido peor suerte que el otro pegote, que no merece otro calificativo a nivel interpretativo. En "Más falsas apariencias" también asoma Kevin Pollack, en un papel de esos que se suponen ultralucidos. Y de hecho lo es. Sin embargo en una película tan pobre, aquí no brilla ni el lucero del alba.

Cuando por fin los responsables se dan cuenta de que no tienen tanto talento como pensaban, y se avienen a reproducir esquemas y estructuras tradicionales es cuando la cosa se vuelve un poquito divertida. Vamos, que se ríe uno un par de veces. Eso pasa en la secuencia final, que tiene mucho de enredo postrero. Pero aún así los valientes que decidan acercarse por el cine, tendrán que pagar el peaje de contemplar escenas en la mejor línea de Esteso y Pajares. Ver a Amanda Peet desnuda para arriba, haciendo que Matthew Perry toque lo que suele ir debajo del sujetador mientras dice "Siente cómo mi corazón está roto", es demasiado incluso para Esteso y Pajares. Estoy convencida.

Recomendada pues para nostálgicos de Esteso y Pajares, cómo no, con síndrome de abstinencia. Puntuacion