Ficha

País

Francia, UK, Méjico

Año

2004

Título original

Blueberry

Duración

124min

Dirección

Jan Kounen

Guión

Matt Alexander, Gérard Brach, Jan Kounen

Reparto

Vincent Cassel, Juliette Lewis, Michael Madsen, Djimon Hounsou

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Crítica de Blueberry
Autor: bronte
Fecha: 06/11/2004.
Póster Blueberry

Blueberry

Digerido por bronte

Lo mejor que se puede decir de “Blueberry” es: huyan, huyan como de la peste. Repito: Huyan, huyan como de la peste. En no pocas ocasiones se me ha visto en estas páginas decir que si una película es mala, que si es un rollo, que si es preferible que te arranquen las muelas con una tenaza... Pero en esta ocasión temo que me haya quedado sin palabras. Claro que siempre se puede recurrir a la fría e irrefutable estadística. En mi sesión sólo acabamos de ver la película unas seis personas. Y al principio éramos más que los dedos de los pies y de las manos juntos.

Ahora eso sí. Lo que realmente me ha llamado la atención es que incluso hay alguna crítica positiva de esta película. Los amantes del cine, por supuesto, maldecirán a los dioses si se aventuran a verla, pero está visto que entre los críticos hay mucho resentido camuflado. He llegado a leer por ahí que es una película de gran virtuosismo visual. Y ahora voy a dar yo mi opinión al respecto. Yo creo sinceramente que los padres del director le regalaron por los pasados reyes "el kit del pequeño infógrafo", y el hombre se volvió loco de contento, y sin ningún tipo de recato mete como unos 30 minutos de dibujitos hechos por ordenador (en los que no pasa nada más que dibujos y dibujos y dibujos). En cuanto un americano mete siete segundos de infografía en una película ya salen todas las voces apocalípticas diciendo que es un cine vacío basado tan sólo en el artificio formal. Ahora eso sí. Jan Kounen mete media hora, pero media hora con el mismo dibujito además, y eso se llama "virtuosismo visual".

Y ustedes se preguntarán que tipo de guión-engendro puede propiciar meter 30 minutos de caleidoscopios "dibujeriles". Y yo contesto: un guión lo suficientemente engendro como para que los personajes estén colocados con peyote durante medio metraje. Y ¿qué puede llevar a un cineasta a emplear tal cantidad de tiempo en eso paralizando totalmente la acción? Pues claramente tener muy poco que decir pero ser muy alternativo e ir de místico. Porque la película en teoría es muy mística también. El misticismo de "Blueberry" se mide principalmente en que el personaje del indio repite unas cuarenta y ocho mil veces la frase "Ahora ya estás en el otro mundo" y ciento doce mil veces la frase "Ahora te enfrentarás a tus miedos".

A estas alturas aún no sé de qué va la película. Habrá alguno que me responda: va del oeste, de un chico educado por los indios, que quiere vengarse de un hombre que le rompió la nariz. Pero ¿cuál es el auténtico tema de la película? Desaparecido en combate. Eso sí, infografía por un tubo, y mucha pseudofilosofía tipo "el chamanismo es bueno, el chamanismo es mi amigo... los blancos son malísimos y los indios son buenos" "Los alemanes también son malos" (como son estos franceses, no dan puntada sin hilo). Y sobre todo, pero no por ello más soporizante, la lentitud del metraje, que es una cosa que horrorizaría al mismo Erich Rohmer. Aquí las secuencias duran eones. Y cuando parece que la cosa ya no da más de sí, entonces empiezan a meter infografía a saco, y vuelta a empezar.

Algo debí sospechar teniendo cuenta que Michael Madsen figura en el reparto. Porque todos sabemos que solo Quentin Tarantino es capaz de hacer algo bueno de ese hombre, con bastante mal gusto para elegir proyectos cinematográficos. También está Juliette Lewis, por lo que pensé que haría de vaquera disminuida o marginal. Para mi sorpresa, su personaje hasta parece tener cerebro, pero tirando hacia el final, Juliette le debió decir al bueno de Kounen: "mira, yo sé poner muy bien así cara como de retarded", y dicho y hecho, entre infografía e infografía en la última parte del metraje ahí la tenemos encarnando el papel que la ha llevado a la gloria.

Pero ¿qué se puede decir de una película en la que el actor principal, Vincent Cassel, para interpretar al sheriff Mike Blueberry no ha tenido mejor ocurrencia que leerse dos libros y medio sobre chamanismo y aprender tepehuano, que es un dialecto indio que sólo hablan 1000 personas en el mundo?. Yo sinceramente creo que lo del tepehuano dota a su interpretación de una dimensión desconocida. Cada vez que habla en tepehuano, uno piensa en los misterios insondables de la vida. Huelga decir que el indio, también habla como si fuera retrasado, como corresponde al imaginario de todos estos artistas defensores de lo alternativo, que les encanta que los no occidentales parezca que se expresan como si tuvieran dificultades entre los dos hemisferios cerebrales... Es que eso le da así como una pátina de misticismo que no tendrían si hablaran normalmente.

Si la película fuera americana, con todo, alguien hubiera habido por ahí que se hubiera puesto en "alerta roja" y hubiera empezado a recortar metraje inútil poseído por la idea de perder dinero. Pero como esta peli es mayormente francesa y los gastos van a cuenta del contribuyente, pues aquí no ha pasado nada. Ahora eso sí. Cuando el filme empieza hay que reconocer que la atmósfera de cómic está muy conseguida, que tiene unos planos a veces preciosos, que el momento en que Blueberry reconoce a Wally está brillantemente rodado. Y ya. Lástima que a medida que transcurría el rodaje, decidieran cambiar la cocacola del atrezzo por auténtico peyote, y que la cosa acabe como el rosario de la aurora.

Recomendada como no, para consumidores de peyote, y para gente obsesionada con plantillas circulares de dibujo con engranaje.

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