Ficha

País

USA

Año

1973

Título original

The exorcism

Duración

132min

Dirección

William Friedkin

Guión

William Peter Blatty

Reparto

Linda Blair, Max von Sydow, Jason Miller, Ellen Burstyn

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Crítica de El exorcista
Autor: sensillo
Fecha: 11/11/2004.
Póster El exorcista

El exorcista

Digerido por sensillo

El mundo del cine en su faceta más mercantil se ha sumado con alegría a la muy ecológica práctica del reciclaje y se aplica con fecundo entusiasmo a la producción de montajes alternativos, ediciones remasterizadas con nuevos efectos digitales y presentaciones en lujosos estuches de coleccionista forrados en pelo de mosca de Siam.

Huelga decir a estas alturas que la puesta al día de lo que en su momento ya estaba bien es, en el mejor de los casos, una labor totalmente innecesaria. Mejor sería, y eso lo agradeceríamos todos, emplear los nuevos superpoderes tecnológicos que el siglo XXI ha alumbrado en sacar al mercado ediciones más baratas que no haya que rebuscar en los kioscos, y dejarse ya de tanta historia de mostrar la encarnación del diablo con los pelos del sobaco recortados con tecnología láser.

Al menos, gracias a estas triquiñuelas de mercader, hace pocos años tuvimos la posibilidad de volver a ver en las pantallas de cine “El exorcista”, con la mirada puesta, como siempre en estos casos, en ver cómo la habían tratado los años y si le habían salido patas de gallo. Curiosamente, donde más arrugas se ven es en las secuencias más efectistas y recordadas de la película, que ahora difícilmente pueden provocar la misma impresión. Y es que ahora las imágenes de una adolescente gritando blasfemias y obscenidades se asocian a la ESO y no al largo brazo del demonio.

No obstante, más allá de los célebres vómitos a propulsión, la película aún mantiene frescos momentos realmente angustiantes, muy alejados de la habitual casquería y sustos de fanfarria. La película transcurre con un ritmo muy lento, pues en realidad pocas cosas pasan. Sin embargo, consigue enganchar y no aburre en ningún momento, salvo a quienes quieran ver la película con ánimo de echarse unas risas, que de todo hay. La historia comienza con una pequeña introducción en el escenario de una excavación arqueológica sobre unas ruinas sumerias. Se evoca así un mal en esencia tan antiguo como el hombre, exótico y desconocido, y acto seguido la acción se traslada a una ciudad occidental, que podría ser cualquiera. Frente a esa amenaza nada puede hacer la ciencia ni pilar alguno de la sociedad moderna en el que descargar nuestros miedos atávicos. Resulta sorprendente lo eficaz que resulta el resorte de la tecnofobia para conectar y estrechar lazos con el espectador. El caso es que ante la impotencia de los médicos, se ven obligados a recurrir al superhéroe con sotana para derrotar al mal. Todo esto veinte años del “The Matrix” de los hermanos Wachowsky.

Claro que en “El exorcista”, de superhéroe nada. Se trata de un sacerdote con problemas de conciencia y crisis de fe, que no entiende cómo Dios puede permitir que haya tanta maldad en el mundo. Tema éste, el de la espiritualidad religiosa, o la espiritualidad a secas, que últimamente parece que sólo pueda ser tratado de manera frívola o ser considerado tabú, pero que hace 30 años, por lo que se ve, podía ser tratado en el cine sin pasar vergüenza.

Hay también un crimen, que sirve para empujar un poco la historia, y muebles que se mueven, para evitar que se duerma el espectador más perezoso. Con estos ingredientes, básicamente, esta hecha esta interesante película.

Recomendada para quienes confían en la intervención del obispo ante la aparición de los primeros síntomas gripales y catarrales, y a los que de niños no se comían las papas.

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