Ficha

País

USA, Alemania, UK, Argentina

Año

2004

Título original

Diarios de motocicleta

Duración

128min

Dirección

Walter Salles

Guión

José Rivera

Reparto

Gael García Bernal, Rodrigo de la Serna, Mía Maestro, Mercedes Morán

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Crítica de Diarios de motocicleta
Autor: sensillo
Fecha: 16/11/2004.
Póster Diarios de motocicleta

Diarios de motocicleta

Digerido por sensillo

La película comienza anunciando que no se trata de una historia de emocionantes aventuras, lo cual es absolutamente cierto. “Diarios de motocicleta” es una road movie construida a partir de las notas de un viaje a través de América latina en el que se embarcaron en su juventud “Che” Guevara y su amigo Alberto Granado, escritas por sus protagonistas. Que nadie espere encontrar un documental que profundice sobre la juventud de quien estaría llamado a convertirse en la más rentable imagen del merchandishing del anticapitalismo. Este filme no es otra cosa que otro producto más que explota el mito construido alrededor de la persona del “Che”, y por lo tanto destinado únicamente a quienes coleccionan sus camisetas, posters y ceniceros.

La adaptación resulta poco cinematográfica, ya sea por fidelidad al cuaderno de bitácora, ya porque el narrar la historia de una manera divertida y emocionante quizás fuera interpretado como un síntoma de decadencia propio del cine burgués. Lo cierto es que el resultado final consiste en un amorfo agregado de escenas que admitirían la posibilidad de un buen puñado de montajes: del director, del montador, del cocinero, su mujer, el ladrón y su amante. Se podría surtir el mercado de un buen número de ediciones especiales distintas. Y es que la película podría prescindir de muchas escenas, se podrían engarzar a ciegas otras tantas e incluso admitiría un gran número de permutaciones, y todo ello no supondría cambios de mayor envergadura que un bledo.

Como toda road movie, los protagonistas realizan un viaje interior, que es el realmente importante. La transformación de los personajes, que en esta ocasión consiste en el abandono de una despreocupada juventud tras la toma de conciencia de las injusticias del mundo, se produce de manera brusca. Podemos distinguir en la película dos partes perfectamente diferenciadas, y que suponen la única estructura en una narración en la que los eventos se suceden sin que unos conduzcan necesariamente a los siguientes, y por lo tanto su único referente es el número de kilómetros recorridos.

La primera parte de la película se asemeja a esas aburridas sesiones de diapositivas con las que algunos malvados atormentan a los incautos tras un viaje de placer. Postales de América y un par de chicos montados en una moto o arrastrándola mientras dicen palabrotas. Las muchas posibilidades que ofrecía la juvenil aventura pronto se ven ahogadas entre el tedio.

Más o menos a mitad de la película se produce la transformación, pues conocen a unos pobres, y a partir de ese momento aparecen menesterosos por todas partes, y presenciamos una sucesión de estampitas religiosas protagonizadas por un joven “Che” transmutado en algo parecido a San Ildefonso, o cualquier otro santo digno de infinita devoción. El contraste entre el materialismo de Granado y el fuerte idealismo de Guevara, a modo de unos nuevos Sancho Panza y Don Quijote, juega siempre a favor de ensalzar la figura del "Che". Vista la película, uno se alegra enormemente de no haber participado en ese periplo. Si su amigo es reflejado en ocasiones en una posición bastante mezquina, para ensalzar por contraste la figura del mito, ¡de qué manera sería yo descrito, que no curo enfermos y me atrevo a hablar mal de esta castaña! Lo peor es que todo resulta demasiado reiterativo, y confiere una dureza a la profesión de crítico de cine que espantaría al más sufrido guerrillero.

Recomendada a aquellos que con sus ideales justifican cualquier monstruosidad. Como esta película, mismamente.

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