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Autor: sensillo
Fecha: 10/12/2004.
Ong Bak
Digerido por sensillo Modesta producción tailandesa que supone el debut de Prachya Pinkaew en la dirección y al también primerizo Phanom Yeerum, de quien hay quien afirma que mucho se hablará en el futuro a pesar de su impronunciable nombre. Al gran público de por aquí sus nombres les pueden sonar a chino; afortunadamente para ellos también ha sido así en el mercado de Hong Kong, en el que han podido entrar por la puerta grande.
Cuenta la historia de un humilde campesino que vive en un idílico pueblecito de gente pobre, pero honrada, y que se ve forzado a marchar a la pérfida ciudad para recuperar una reliquia local, robada por unos maleantes que aún no saben la cantidad de chichones y hematomas que se les vienen encima. La película se muestra muy pródiga en acrobacias y bastante austera en todo lo demás, aunque es posible que los aficionados al género no echen mucho en falta todo lo demás. Es una lástima que desde los tiempos de Errol Flynn las cabriolas están tan mal consideradas en el cine, y salvo excepciones, falta audacia para ofrecer algo más, sin avergonzarse de tan plástico espectáculo.
Con todas sus limitaciones, “Ong Bak” es un divertido entretenimiento, aunque no aporte nada novedoso pese a lo que digan las voces más exaltadas, que las hay. El protagonista se va metiendo en líos de salto en salto, con la suficiente gracia como para que te olvides en ocasiones de lo forzado de la situación. Las escenas de persecuciones se cuentan entre lo mejor de la película, en tono humorístico y a veces paródico, claramente deudoras del cine de Jackie Chan. Hay un par de escenas más duras que, realmente, no resultan demasiado coherentes con la atmósfera desenfadada de la película, pero sobre todo hay un montón de peleas, en las que lo más destacable es, aparte de las proezas físicas de las que es capaz el protagonista, ver representado un estilo de lucha poco frecuente en el cine.
En definitiva, es una película tan simple como el mecanismo de un sonajero, esos juguetes con los que nos los pasábamos tan bien de pequeños. Está hecha para ser disfrutada con unos ojos en cierto modo infantiles, a pesar de su carga de violencia. Es por ello en parte por lo que me han disgustado especialmente las escenas menos amables. Por lo demás, volvemos a constatar la evidencia de que en oriente son más capaces a la hora de abrirnos la boca de asombro con sus coreografías de lucha, incluso en cinematografías en pañales como la tailandesa. En todo lo demás, siguen tan anclados en los años 80 que uno casi se espera encontrar a Terence Hill y Bud Spencer entre los figurantes.
Recomendada para quienes esperen por la versión unplugged de “Matrix”.
