Ficha

País

Francia, UK, USA

Año

2002

Título original

The importance of being Earnest

Duración

97min

Dirección

Oliver Parker

Guión

Oliver Parker

Reparto

Rupert Everett, Colin Firth, Reese Witherspoon, Judi dench, Tom Wilkinson

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de La importancia de llamarse Ernesto
Autor: malabesta
Fecha: 05/01/2005.
Póster La importancia de llamarse Ernesto

La importancia de llamarse Ernesto

Digerido por malabesta

Nunca es mala una oportunidad de acercarse a la obra de Oscar Wilde, sin duda uno de los grandes personajes del XIX y por ende uno de los mejores dramaturgos. Aunque por aquello de las cosas de la producción haya tardado dos años en llegar a nuestras pantallas, la película merece la pena.

Por otro lado, manteniéndose fiel al texto original, raro es hacer una mala película: las obras de Wilde se basan únicamente en la genialidad de sus diálogos (que lo son mucho); generalmente la acción brilla por su ausencia y los personajes no soportan grandes tensiones dramáticas (y si lo hacen, es bajo una espesa capa de cinismo inglés). Algo así como Woody Allen pero con el cuello mucho más subido y sin sexo ni psicoanálisis. Así que las exigencias del texto original son pocas. Sólo la elección de un buen casting, como es el caso: Colin Firth y Rupert Everett (repitiendo Wilde tras "Un marido ideal") hacen gala de su cuna británica y levantan las barbillas y arquean las cejas más que nadie. Reese Witherspoon (parece que ahora le ha dado por el romanticismo inglés, despues de "La feria de las vanidades") que es americana lo intenta, pero al fin y al cabo no lo consigue. Aunque si es capaz de captar la candidez de su personaje. Cierran el reparto Judi Dench, Tom Wilkinson y Anna Massey, que saben sacar todo el partido que actores con sus tablas pueden sacarle a secundarios tan lucidos como los de Wilde.

La puesta en escena es poco arriesgada también: recrea con fidelidad (supongo yo) la época victoriana, tanto en trajes y decorados como en aspectos más sutiles; sus personajes cuando tienen que imaginarse cosas, lo hacen a la manera de los prerrafaelitas, que aunque un poco posteriores a Wilde, encajan en la película y en las ensoñaciones del personaje de Cecilia como anillo al dedo. Lástima que a la hora de hacer apaños al texto no siempre tenga la misma fortuna. En determinado momento de la historia, uno de los personajes acude a un tatuador chino a marcarse el trasero. Si bien a mucha gente le podrá resultar gracioso, va de frente contra el espíritu de los personajes de la obra y contra el buen gusto en general.

A mayores de incluir ciertas cosas y modificar otras, sin duda con el principal objetivo de alargar ligeramente la obra. Se nota también la mutilación de parte de la carga política de la obra, pues Wilde tenía por costumbre entre chiste y chiste torpedear los valores de la sociedad en la que se movía (y de la que era el rey) y que él consideraba inapropiados. Así, la visión tremendamente liberal (defendía cosas como la igualdad del hombre y la mujer) que Wilde defendía en sus obras a través de sus decadentes e irónicos personajes, aquí simplemente se queda en un chiste seguido de otro, dejando sólo la lectura moral que al fin y al cabo parece ser la central de la obra.

La dirección no se hace notar (es la tercera adaptación teatral de su director, encargado de "Un marido ideal" y "Othello"); no obstante el teatro de Wilde es teatro de salón, no porque lo pongan en el pueblado del Oeste de Port Aventura, sino porque la obra tiende a transcurrir en dicha pieza, así que no es neceario demasiada parafernalia para captar a la perfección el espíritu de la misma. En ningún momento se hace necesario el uso de las artes marciales.

Una excelente comedia, que puede que se le atragante a muchos. Los chistes no están marcados con redoble y platillo, ni por culos en pantalla. Recomendada para miembros de la alta sociedad irónicos y decadentes, como yo. Puntuacion