Ficha

País

USA, UK, Alemania, Holanda

Año

2005

Título original

Alexander

Duración

175min

Dirección

Oliver Stone

Guión

Oliver Stone, Christopher Kyle, Laeta Kalogridis

Reparto

Colin Farrell, Angelina Jolie, Val Kilmer, Anthony Hopkins, Jared Leto

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Crítica de Alejandro Magno
Autor: malabesta
Fecha: 2005-01-06.
Póster Alejandro Magno

Alejandro Magno

Digerido por malabesta

Oliver Stone, en su ya extensa línea de biopics, y tras JFK, Nixon y el mismísimo Fidel Castro, ataca ahora con el de Alejandro Magno, excelso conquistador donde los haya. Tiene dicho personaje las ventajas de una vida interesante junto con el hecho de que tanto él como sus descendientes ya están muertos y enterrados, lo cual merma notablemente su capacidad de demandar al director/guionista.

Narra Oliver Stone su visión de Alejandro Magno desde la óptica realista y agreste con la que está enfocada también "Troya". Nada mágico ni sobrenatural mueve a Alejandro en sus conquistas. Por supuesto, y como no podía ser menos, la sexualidad del personaje interpretado por Colin Farrell sigue los cánones de la Grecia clásica, y tanto gusta de las ostras como de los caracoles. Si bien es cierto que mi conocimiento de la figura histórica es bastante escaso, por lo que no es menester mío el criticar la exactitud y fortuna de la adaptación en tanto en cuanto a su rigor y realismo. No obstante el fondo de la película casa con las ideologías propias del autor, y así vemos a un Magno que conquista pueblos para luego liberarlos del yugo de las fronteras, persiguiendo la utopía de un mundo bajo un sólo gobierno en el que todos sus habitantes son iguales y comparten lengua y cultura, muy en la línea del Plan Ibarretxe. Frente a él están todos aquellos empeñados en mantener su identidad nacional, que aquí son presentados de manera uniforme como racistas empeñados en llamar bárbaros a todo pueblo extranjero. En general presenta una visión un poco maniquea de sus personajes, con un Alejandro idealista confrontado a un séquito de generales como mínimo avariciosos y traicioneros.

La historia la narra Anthony Hopkins, encarnando a Ptolomeo, compañero de batallas de Alejandro y ahora ya viejo y retirado en Alejandría; vemos cómo son sus orígenes, entre un padre un tanto alcohólico y violento encarnado por Val Kilmer (con treinta kilos extra de carne) y una madre conspiradora, interpretada por una improbable Angelina Jolie (que en la realidad es sólo un año mayor que Colin Farrell). Rosario Dawson es Roxana, la primera mujer de Alejandro, y Jared Leto Hefesto, su amigo/amante, en un rol similar al Pátroclo de la Ilíada, aunque un poco más activo. En general las interpretaciones son todas correctas, si tenemos en cuenta que el casting no parece el más apropiado. Por un lado está el nulo envejecimiento de la madre, por otro está el hecho de que Colin Farrell no se quita de encima ese aire de pilluelo callejero de Dublín que no le hace ningún favor al personaje. Podría haber sido un Alejandro el Grande, o el Bruto, o el Cejijunto. Pero desde luego no es Alejandro Magno. Por otro lado, Colin no aparece desnudo (aunque sí enseña el trasero), lo cual sin duda entristecerá a sus miles de fans ávidas de carne.

La dirección de Stone tampoco es nada del otro mundo. A mayores de un uso un tanto pedante de los colores y los tipos de cámara, se echa de menos un manejo un poco mejor de la dinámica de las batallas. Lo que se suponen gloriosos enfrentamientos de miles de soldados, carros, caballos y elefantes, en la película aparecen como confusas reyertas de patio de colegio, en las que los batallones se mueven de manera irreal, las distancias se encogen y se alargan según sea más conveniente al protagonista y en general el uso de los efectos especiales es poco menos que negligente (no sólo las batallas; los actores están cubiertos de cicatrices un tanto dudosas. Val Kilmer parece que se ha quedado tuerto porque alguien le ha metido un chicle en el ojo). Cierto es que no es una película que descanse sobre estas escenas, pero sí que son parte fundamental de la misma.

Lo malo es que el resto de la película no es que sea tampoco mucho mejor. Teniendo en cuenta que dura casi tres horas, su director podría haber sido un poco más benévolo con su público, y hacer una historia en la que pasase algo más. Todas las intrigas alrededor de Alejandro se resuelven de una manera un poco decepcionante, contadas con voz en off, en lugar de ser narradas en la propia película, lo cual sin duda hubiese dado lugar a un producto mucho menos aburrido.

En fin, una película histórica recomendada a macedonios y griegos, y a aquellos que quieran verle los muslos a Colin Farrell.
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