Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Wicker Park

Duración

114min

Dirección

Paul McGuigan

Guión

Brandon Boyce

Reparto

Josh Harnett, Rose Byrne, Matthew Lillard, Diane Kruger

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Crítica de Obsesión
Autor: bronte
Fecha: 09/01/2005.
Póster Obsesión

Obsesión

Digerido por bronte

No me decido a exclamar "qué grande es esta película" o "qué larga es esta película". Va a ser lo segundo. Yo para mí que en el convenio debe de haber algún artículo que impida que los críticos cinematográficos recién llegados de vacaciones nos encontremos con estos bodrios. Se puede decir más alto pero no más claro. Cuando entré en la sala de cine y me vi rodeada de chavalada, ya algo yo me maliciaba de que no estaba en el lugar adecuado. Dicho y hecho. Película totalmente basada en el atractivo sexual de los protagonistas y cuya cualquier otra virtud brilla especialmente por su ausencia.

No seré yo quien diga que Josh Hartnett no es guapito, pero esa guaperidad no basta para sostener una película. Y si encima tenemos a Diane Kruger por ahí rondando poniendo cara de guapita en cada bendito plano, ya dan ganas de suicidarse con el precinto de la botella del agua. Y es que Diane Kruger, afrontémoslo, poco más hace que poner caritas en todas y en cada una de sus películas. Le acompaña la tercera María, también conocida como Rose Byrne, y que si en "Troya" estaba decente, aquí se viste de francesa (en homenaje a la peli madre, digo yo) y se pasa el filme con boquita de "c'est moi". Además parece una psicópata. En términos normales esto sería una gran alabanza a su actuación. En esta crítica en concreto, equivale a una gran, impactante y onerosa tomatada.

Como no he visto la original francesa me evitaré comentarios tipo "mira que era difícil hacerla peor" o "para una más o menos entretenida que les sale a los franceses van estos y la fastidian". Pero vista la cosa en frío, puedo decir y digo que "Obsesión" es un desastre. Subidos al carro de las historias incompletas, manejadas desde diferentes puntos de vista, el director, Paul McGuigan, nos obliga a presenciar el mismo rollo patatero dos veces, ¡dos veces! Para que se note menos, remenea la cámara con un pulso similar al que se puede tener manejando un martillo neumático, y no contento con ello, divide la pantalla cuantas veces le es posible, hasta que uno ya no sabe a donde mirar. Esto infinitas veces durante la película. Tampoco se queda corto en el tema de la banda sonora, y nos regala con infinitos montajes en el peor estilo del videoclip cutre, acompañados por una selección musical como mínimo olvidable.

Para que no se me quejen aquellos que lo quieren saber todo, Wicker Park, Obsesión, trata de una pareja rota por el destino y sus innumerables, in-nu-me-ra-bles, IN-NU-ME-RA-BLES intentos de volverse a encontrar, con un hado que no les es propicio, y sobre todo la inestimable ayuda de algún que otro loco, y algún que otro tonto por ahí. Lo que me trae a la memoria el terribilísimo papel que le ha tocado en gracia a Matthew Lillard, el gracioso de la película y cuyos diálogos daban miedo por no decir asco. Nada más hay que decir. Obsesión la de mirar el reloj esperando la hora de poder salir. El que avisa no es traidor. Recomendada para chavalada arriesgada.

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