Ficha

País

USA

Año

2002

Título original

Hart's war

Duración

125min

Dirección

Gregory Hoblit

Guión

Billy Ray, Terry George

Reparto

Bruce Willis, Colin Farrell, Terrence Dashon Howard, Cole Hauser

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Crítica de La guerra de Hart
Autor: bronte
Fecha: 12/01/2005.
Póster La guerra de Hart

La guerra de Hart

Digerido por bronte

¡Qué tiempos aquellos en los que Colin actuaba con naturalidad y no hecho un orate abreojos y cierraloquesea! En "La guerra de Hart" nos encontramos con un actor que prometía mucho, antes de meterse en berenjenales tipo "Alejandro Magno" y similares. Una trama bélica y judicial de una ejecución sobresaliente, que nos reconcilia con el cine bien hecho y sin necesidad de grandes efectos especiales, grandes batallas o dramas de dimensiones bíblicas.

La guerra de Hart cuenta la peripecia de unos soldados americanos presos en un campo de prisioneros nazi. En esta situación el coronel McNamara dirige con mano dura a unos hombres que quieren seguir participando en la guerra aunque sea desde tan lamentable situación. Entre medias, un problema de racismo dentro del propio contingente estadounidense, y dos líneas de tensión en la historia igualmente entendibles y perfectamente encajadas. Un piloto negro es acusado de matar a un soldado blanco y se organiza un consejo de guerra en el que a Hart (Colin Farrell) estudiante de segundo curso de derecho en Yale, le toca defender a un acusado contra el que el que el tribunal militar ha dictado sentencia casi antes de haberse cometido el delito.

Es este un filme basado en los diálogos y en la descripción de personajes. Bruce Willis está aquí en su salsa con uno de esos roles en los que la procesión va por dentro, incomprendidos pero motivados siempre por unos férreos valores tales como el honor, la valentía y el compromiso. Colin Farrell por su parte, aparece aquí en el apogeo de su belleza física, y se mueve como pez en el agua en un personaje inexperto que inicia un período de aprendizaje en la peor de las circunstancias, siendo un prisionero de guerra y teniendo en contra a todo el campamento. No obstante, su norte también enfocado a la nobleza hará que afronte todo lo que le venga encima. Y es que no hay un solo personaje en esta cinta que no esté caracterizado por una absoluta dignidad, salvo el que muere, que por algo será. El propio nazi encargado de la dirección del campo de prisioneros es un personaje bien trabajado, alejado del retrato maniqueo, y muy por la contra especialmente interesante gracias a la hábil interpretación de Marcel Iures, que sobresale sin mucho esfuerzo.

La película afronta la mentalidad militar, la propia esencia y función del ejército y transcurre a través de las tensiones entre los prisioneros, los diferentes objetivos, las motivaciones justas pero enfrentadas, y todo ello con un pulso admirable que retrotrae al mejor cine de prisioneros de guerra, gracias sobre todo a unos diálogos sólidos y contundentes. Una película que sin convertirse en un clásico no decepciona. Recomendada para gente capaz de caminar con zapatos pequeños si el destino merece la pena. Puntuacion