Ficha

País

Japón

Año

2003

Título original

Azumi

Duración

128min

Dirección

Ryuhei Kitmaura

Guión

Isao Kiriyama, Rikiya Mizushima

Reparto

Aya Ueto, Shun Oguri, Hiroki Narimiya, Kenji Kohashi

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Crítica de Azumi
Autor: sensillo
Fecha: 19/01/2005.
Póster Azumi

Azumi

Digerido por sensillo

Ryuhei Kitamura es otro de esos curiosos directores a quienes no importa el dinero que se les dé, que él conseguirá mantener la apariencia de que la película haya sido financiada con donativos hechos por indigentes tacaños. Lo cual, se pongan como se pongan algunos, no sólo no es lo peor de la película sino que, muy de vez en cuando, hasta tiene su gracia. El vestuario evoca con nostalgia aquellas representaciones de instituto, lo cual no desentona con la edad de los protagonistas. En cuanto a los efectos especiales, se ha invertido mucho esfuerzo y dinero en hacerlos poco creíbles.

“Azumi” cuenta la historia de una huérfana que es adiestrada junto con otros niños para convertirse en una letal asesina ninja en un momento especialmente convulso en el Japón del siglo XIX. Esta adaptación de un manga japonés ofrece dos horas de sangrientos combates a espada y una espadachina adolescente luciendo piernas. Quienes busquen algo más resultaran defraudados, y quienes se den por contentos con estos pocos ingredientes pues... depende.

Se podría echar de menos una mayor profundidad en los personajes, escarbando en sus conflictos entre honor, lealtad y compasión. No es que se haya desechado todo ello en beneficio de dedicarle más atención a lo que son las escenas de acción. Lo malo es que esta parte descansa sobre unos actores que siguen la escuela de interpretación de los adoquines de mi calle mientras que, además, no se ha sabido desarrollar bien sobre el guión. De todo ello resultan algunas escenas bastante tediosas que poco saben aportar de interés a la película. En general, todo está bastante mal medido, la narración se tambalea como si entre toda esa orgía de sangre el guionista también se hubiera llevado su parte y los alivios cómicos, de los que Kitamura no parece dispuesto a desprenderse, más bien poco es lo que alivian.

Sus dos horas de duración, no obstante, tienen también sus momentos entretenidos si se tiene algo de paciencia, y se es capaz de perdonar todos los ratos en que la tensión dramática ha sido desaprovechada. Que es, sin duda, lo más irritante, pues es una de esas películas en las que casi se puede ver con nitidez bajo ella otra mucho mejor si se hubiera hecho de otra manera. De cualquier otra manera. Vamos, que yo ya estoy esperando por la versión porno.

Las escenas de acción, en las que recae todo el peso de la película, entran dentro de lo que se podría llamar como cine experimental. A Kitamura le gusta mucho remenear la cámara y probar todos los ángulos. A base de insistir, en algún momento consigue algún efecto reseñable.

Pese a todo, sé que es una película que gustará a mas de uno, lo que pasa es que se requiere un perfil de espectador bastante especial. Que se encuentre muy a gusto con el cine de acción oriental, con simpatía hacia un tipo de cine con regusto a super8 y amiguetes, y con una determinada tara genética con síntomas difíciles de explicar. Dicho con todo el cariño del mundo, pues he de reconocer que no me disgustó del todo.

Recomendada a ninjas de verano y a aprendices de charcutería caníbal.

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