Ficha

País

USA, UK, Holanda

Año

2004

Título original

Meet the Fockers

Duración

115min

Dirección

Jay Roach

Guión

James Herzfeld, John Hamburg

Reparto

Robert DeNiro, Ben Stiller, Dustin Hoffman, Barbra Streisand

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Los padres de Úl
Autor: bronte
Fecha: 02/02/2005.
Póster Los padres de Úl

Los padres de Úl

Digerido por bronte

Parece que en esta ocasión los títulos en español dan mejor resultado y desde luego aplaudo con más contundencia estos "Los padres de ella" y "Los padres de él", que "Meet the parents" y "Meet the Fockers". Básicamente porque este segundo título, ya arrastrado de la primera entrega, define de manera certera el tipo de humor que uno se puede encontrar. La semejanza fonética entre "Fockers" y "fuckers", es desde luego, a todas luces chiripitifláutica. Y yo me pregunto ¿a quién le pueden hacer gracia chistes de semejante calado?.
Ben Stiller se ha convertido poco a poco en la gran esperanza blanca del humor en USA. Pero con humores como estos, dame un perro rabioso enganchado en el tobillo. Al igual que en "Los padres de ella", nos encontraremos con innumerables boutades basadas en escatologías y sexos varios, que si bien la temática no los hace menos, sí que dan ganas de llorar cuando se ven lo agarradísimos que están por los pelos. Seguramente púbicos, viendo el percal.

El gran fallo de esta saga es ese humor trash queriendo hacerse pasar por comedieta dislocada. Las cosas claras y el chocolate con churros. Podemos admitir una comedia absurda en la que los personajes hagan auténticas barrabasadas, pero no una supuesta radiografía de las amigables relaciones familiares americanas donde cada dos minutos se cuela un gag de originalidad insospechada tal como la masturbación de un perro en el pie de una señorona. O concesiones lacrimógenas como ese apósito colgado del pecho de Robert De Niro, en un intento desesperado de sacar una teta como sea.

Más allá de estas gracietas de tasca de pueblo, o de instituto de villa, nos encontramos un subtexto mínimamente interesante y que es el encontronazo entre dos Américas que llevan coexistiendo (y que lo seguirán haciendo, sin lugar a dudas) desde que Dios creó ese país para amargarle la vida al actual presidente del gobierno español. La familia compuesta por Robert De Niro y Blythe Danner, la madrísima de Gwyneth, reflejan esa américa de recia moral protestante, trabajadora y estricta, en contraposición a Dustin Hoffman y Barbra Streisand, que ponen el punto de liberalismo radical, siempre en la vanguardia de cualquier resorte que pueda producir placer.

Admiro la premisa inicial. Cómo un agente de la CIA utiliza sus secretísimos métodos para diseccionar al prometido de su hijita. Pero hubiera agradecido un poco más de sesera en los recursos utilizados, más allá de convertir al personaje en un auténtico psicótico que hace cosas pero que muy raras. Lo mismo en los Fockers. Bien que Dustin Hoffman sea un "buen rollito" casado con una sexóloga, pero de ahí a transformarlos en dos personajes incapaces de saber estar, desatados hasta el punto de soltar en una cena la lista de masturbaciones de su hijo, va un trecho.

No quiere esto decir que la película no tenga buenos gags, que los tiene. Pero son los mejores aquellos que transcurren naturalmente, como el del cuarto de baño, en contraposición a clásicos que nada tienen que envidiar a nuestro destape más rancio, y que están puestos ahí seguramente para contentar a una chavalada que si no ve retretes no se queda satisfecha.

Por otra parte, sigue llamándome la atención el ejercicio de pertenencia al judaísmo de los judíos en Hollywood, valga la redundancia, puesto que tanto Ben Stiller, como Dustin Hoffman, como la gran Barbra son judíos y a una familia judía interpretan, pero puedo entender la necesidad de retratarlos como personas normales integrantes de la comunidad ahora que vuelve a ponerse de moda lo que ya todos sabemos. Por su parte, Robert De Niro, sin ser uno de mis actores favoritos, nos deleita en esta ocasión, y sin necesidad de rascarse la ceja (como es habitual en sus interpretaciones), como un personaje realmente bien construido y dentro de la mesura (pese al torpedeo constante de un guión no muy brillante), realmente cómico.

Ben Stiller en su línea de perdedor azotado por los elementos, sigue gustando de colocarse en situaciones imposibles a las que llega de manera forzada y con el único propósito de arrancar una risotada de baja calidad. Reírme me he reído, y en ocasiones mucho, pero se echa de menos una cierta elevación en el humor, tan tendente a caer en la payasada tonta. Si hay alguien por ahí echando de menos a Owen Wilson, que no cunda el pánico. Aquí lo tenemos una vez más, en otra de sus totalmente prescindibles apariciones.

Recomendada para gente que aún no sepa lo que es un prepucio.

Puntuacion