Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Constantine

Duración

121min

Dirección

Francis Lawrence

Guión

Kevin Brodbin, Frank A. Cappello

Reparto

Keanu Reeves, Rachel Weisz, Djimon Honsou, Tilda Swinton, Gavin McGregor Rossdale

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Crítica de Constantine
Autor: bronte
Fecha: 19/02/2005.
Póster Constantine

Constantine

Digerido por bronte

La verdad es que la mitología judeo-cristiana es de una riqueza tal que da para lo que haga falta. Lástima que cada vez sean menos los que la sepan descodificar en este mundo de iletrados que entre todos vamos construyendo. Mientras abrimos la boca extasiados ante la cantidad de dioses chinos y japoneses que se nos cuelan por películas varias, hay que escuchar en el cine murmullos de estupefacción cuando se habla de la "lanza del destino". No obstante, que nadie se eche las manos a la cabeza. Previendo el analfabetismo galopante, en "Constatine" se nos explica al dedillo el origen y poderes de cada elemento utilizado. Aunque tampoco nada del otro mundo, no se vayan a creer.


Sin entrar a valorar el respeto al cómic original, en "Constantine" nos encontramos un filme entretenido que tiene forma de valle. Empieza fenomenal, decae de manera estrepitosa en el medio y recupera con bastante vistosidad en toda su parte última. Empieza bien, pues siguiendo la regla de que los diez primeros minutos tienen que enganchar de manera contundente, inicia la cosa con un exorcismo muy lucido en el que lo mejor son los planos difíciles del cigarro y demás. El resto de la película transcurre entre efectos digitales por doquier, en medio de un guión absolutamente plano, y al final, cuando parece que le ponen un poco de "chicha" y un poco de motivación a todo lo que está pasando, es cuando por fin se consigue la comunión entre "fondo" y "forma".

Mucho se parece este Constantine a Neo, y no sólo porque estén interpretados por el mismo actor. El cuasi final de este filme y el cuasi final de "Matrix 3" son calcaditos, aunque aquí la doctrina cristiana haga aparición de forma más saludable para el "happy end". Además, los dos van de negro, y los dos se enfrentan con personajillos capaces de cambiar de dimensión que ellos solos pueden ver. No obstante, los personajes no están bien justificados en ningún momento, y hacen cosas muy tontas, como quitarse el chaleco anti-balas porque hoy es hoy. Sobran efectos especiales por un tubo, y falta más intención en la historia y en los diálogos (que en general son bastante funcionales), lo que ya es mal recurrente en el cine actual.

Por eso cada vez que Tilda Swinton aparece en pantalla la cosa se alegra. No sólo porque su personaje sea el único que da un poco de profundidad a la trama, sino también porque su interpretación es realmente sobrenatural. Tampoco desentona Peter Stormare, uno de los nihilistas del "El gran Lebowsky", que compone un clásico de manera bastante novedosa y socarrona. Otro que me ha llamado la atención es Gavin McGregor Rossdale, un compositor al parecer muy conocido en su casa a la hora de comer, y que aporta un toque de latin lover a aquello de las malas influencias. Rachel Weisz está igual que siempre, que suele ser con los ojos muy abiertos, la boca entreabierta y las orejas cerradas, (por decir algo). Y eso mientras no se para en la imitación bucal del lenguado abisal antes de decir su frase. Entre lo artificial que es ella, y lo mucho que le ayuda su dobladora hablando a susurritos, el resultado en español siempre es pésimo.

Nada que resaltar en este thriller satánico-divino. Salvo la artillería adornada con todo tipo de imaginería cristiana, que yo no sé que opinará el Papa de esto. Y salvo, claro está, las patadas que los responsables de doblaje le meten una y otra vez a la insigne lengua castellana. En esta ocasión, antes del rito infernal, el personaje de Rachel Weisz le pregunta a Keanu Reeves si no necesita dibujar en el suelo un pentagrama. Pues no, señoras y señores. A no ser que vaya a componer una canción para Eurovisión, no necesita pentagrama ninguno. Será un pentáculo, analfabestias.

Volviendo a lo que nos ocupa: una película olvidable que sin embargo alegrará la tarde del sábado a más de uno, salvo que sea fumador, que si es fumador, lo va a pasar de pena. Recomendada para todos aquellos que no fuman y para todos los que sepan quién fue Longino. Sí, tú, por ti lo digo.

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