Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Napoleon Dynamite

Duración

86min

Dirección

Jared Hess

Guión

Jared Hess, Jerusha Hess

Reparto

Jon Heder, Jon Gries, Aaron Ruell, Efren Ramirez

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Crítica de Napoleón Dynamite
Autor: bronte
Fecha: 22/02/2005.
Póster Napoleón Dynamite

Napoleón Dynamite

Digerido por bronte

Como el cine no es gratis, no me andaré con rodeos. Si no están preparados para humores "alternativos" no vayan a ver esta película. Si lo suyo es el humor de películas como "Spanglish" no vaya a ver esta película. Si lo suyo es el humor de "Jaimito" no vaya a ver esta película. Si le encuentra algún tipo de gracia a los sketches de "Las cerezas" haga como que no nos conocemos. Ahora bien, si disfrutan con las historias que son capaces de describir el absurdo de la vida sin necesidad de retorcerla, este es el filme ideal. "Napoleon Dynamite" es la enésima película sobre un perdedor de "high school" y sobre lo estúpida que puede llegar a ser la existencia a determinadas edades (o quizás en todas). Pero aunque hay animadoras, "prom", matones de instituto y todo lo que hace falta y todo lo que es, esta no es una película en absoluto convencional.

Napoleon Dynamite es un inadaptado adolescente de Idaho que defiende su dignidad con uñas y dientes. Sin embargo, lo bueno de esta película es que todos los personajes, a su manera, son unos inadaptados. Todos son rarísimos, y al mismo tiempo todos conocemos gente de este pelaje sin necesidad de vivir en Idaho. Lo cual no quita que muchas de las convenciones de la película sean prototípicamente americanas, pero aún así, lo que hay por debajo, a todos nos toca. Y seguramente todos nos veremos reflejados en alguna que otra secuencia. Y eso pese a que en ningún momento haya un intento de hacer más cercanos a los personajes o de que exista un fenómeno de empatía entre los mismos y los espectadores. Ellos simplemente están ahí, y hacen cosas. Y para que nadie se olvide de que no somos más que espectadores, el director, Jared Hess, se encarga de hacer notar su presencia con todo tipo de zooms y planos llamativos. Que sin embargo, no hacen en ningún momento que la película pierda su carga de realidad, sino que tan sólo funcionan como acentos.

En la película no hay grandes lecciones, ni grandes epopeyas ni grandes peripecias. Sin embargo está llena de humanidad. Tampoco hay grandes gags de hilaridad incontenible. Pero es una película que hace reír y con algunos momentos notables. A ello contribuye no sólo un guión ocurrente de puro realista, sino también las interpretaciones de los actores, donde brillan Jon Heder como el "friki" Napoleón, Jon Gries (parece que el director tenía cierta filia) como el tío Rico y Aaron Ruell como Kip. Los tres componen unos personajes deliciosamente entrañables por lo que de humano tienen. Y aunque no hay un final ultrafeliz a la manera hollywoodiense, sí que se puede decir que la filosofía de la película pivota alrededor de la idea de que uno triunfa si sigue siendo uno mismo. También está por ahí Tina Majorino, que aunque está en un registro menor de comedia, es una chica con algo indefinible que hace que no te repatee el estómago aunque suela parecer que está muerta. Vaya, que está bastante bien.

Un filme lento y en general con una atmósfera dispersa que funciona sin embargo sin necesidad de grandes clímax ni anticlímax. No me cabe duda de que ya habrá legiones de fans esperando la próxima película de Jared Hess. Te puede gustar o no, pero desde luego él es él. Si es verdad eso que dice Vorhaus de que el humor es verdad y dolor, en esta película hay mucha verdad y mucho dolor, y por lo tanto, muchas situaciones que no pueden acabar más que con una sonrisa y/o risa. Recomendada para gente con capacidad para ver las cosas desde otro punto de vista. Gente capaz de reírse ante lo absurdo que resulta lo apretado que se va a veces en el metro, mientras que el resto del vagón lleva una cara que ni te cuento. Puntuacion