Ficha

País

UK, Francia Nueva Zelanda

Año

2004

Título original

Vera Drake

Duración

125min

Dirección

Mike Leigh

Guión

Mike Leigh

Reparto

Imelda Staunton, Richard Graham, Eddie Marsan, Anna Keaveney, Alex Kelly

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Crítica de El secreto de Vera Drake
Autor: bronte
Fecha: 23/02/2005.
Póster El secreto de Vera Drake

El secreto de Vera Drake

Digerido por bronte

A los admiradores de Mike Leigh les encantará esta película. Los que pasaban por allí sabrán apreciar sin duda sus valores. Y los que se "parten el esternón" viendo la nueva programación de humor de TVE, saldrán del cine con una gran interrogación sobre la cabeza, y probablemente antes de dejar la sala, arranquen algunas butacas y prendan fuego al puesto de palomitas.

Y una vez aclarado esto, decir que pocas películas tan asépticas se pueden ver en la cartelera. Da la impresión de que antes de empezar a rodar esterilizaron a conciencia el guión. Y para que se me entienda, añadiré que Vera Drake es una bondadosa ama de casa de la clase obrera británica de los 50, que muy amablemente, igual que va a ayudar a ancianitas que viven solas, va de casa de casa practicando abortos ilegales por doquier. Llega, le dice a la chica "dear, túmbate un momento", hace lo que tiene que hacer, vuelve a decir "Dear, aguanta un poco tumbada", y con las mismas, se va. No hay gritos, ni dolor, ni sangre. Tampoco podemos seguir la peripecia vital de las chicas. Ni el antes ni el después. Sólo las vemos en el momento crítico, en el que cada una reacciona de una manera diferente, pero en todo caso, todas de manera abocetada y nada desarrollada.

Sólo hay un caso que podemos seguir más de cerca y es justamente el único aborto que no practica Vera, el de la chica rica. Aquí sí que vemos el sufrimiento de la muchacha, pero este caso está incluido como parte integrante de la retórica de "lucha de clases" que caracteriza a todos estos autores. Porque la sombra de Marx sí que es alargada, y parece tarea ardua para esta generación analizar las cosas si no es desde la perspectiva económica. Lo cual no está mal, pero habrá que insistir en que no es la única manera, aunque lo parezca, debido a la sobresaturación de este sesgo que tenemos en medios de comunicación varios.

Claro que, teniendo en cuenta que esta película en realidad no va sobre el aborto, sino sobre las condiciones en que se realizan los abortos, es lógico que aparezca esa diferenciación entre clases acomodadas y clases no tan acomodadas. Pues mientras los pudientes, podían realizar este tipo de intervención bajo subterfugios, los más modestos tenían que recurrir a personas como Vera, con consecuencias a veces fatídicas. Así que la película no habla en ningún momento de los condicionantes morales de la interrupción voluntaria del embarazo. Ninguno de los personajes parece además haberse enterado de que esos condicionantes existen y si se han enterado disimulan de maravilla. La propia Vera sólo entiende su misión como un acto de ayuda a las chicas jóvenes, que sin duda lo es. Pero nadie quiere entrar a juzgar el acto moral en sí. Ni para bien, ni para mal.

Mike Leigh deja la puerta abierta a esa interpretación y lo único que parece querer decir es: "señores, ya que esto existe, hagámoslo bien". De paso, aprovecha para hacer un retrato somero de la "british working class" de los primeros '50, con toda la oscuridad y mugre que ello representa. Y curiosamente, para desarmar a todos aquellos que entienden el aborto como un ataque a la familia, muestra a la propia familia de Vera Drake como entrañable y unida dentro de las limitaciones del realismo social en el que se mueve la película. Y no sólo eso, sino que los caracteres tienen en su conjunto un fuerte sentido de lo familiar, de ahí el sentido de "contingencia" que se le da al aborto en el día a día de todas estas personas. Los personajes son instintivos, lejos de la verborrea legal o ética, y la propia Vera no hace más que lo que le dicta su conciencia a la hora de ayudar a "chicas jóvenes", más allá de los interrogantes filosóficos en los que se puedan perder los que no están en el terrible caso.

Esa verborrea queda perfectamente plasmada en la ley que desde 1861 hasta 1967 rigió en el Reino Unido, por la que se ilegalizaba el aborto en base a "ofensas contra el individuo", lo cual es de un surrealismo inconcebible, que ya es decir. Un buen ejemplo de cómo a veces las leyes, y las reglas se alejan de lo que realmente importa. "El secreto de Vera Drake", pese a las intenciones de su autor, no hará reflexionar a nadie, y todo el mundo saldrá con su opinión previa más que ratificada. Habría sido mucho más fácil presentar a Vera Drake como una superheroína que vuela pero afortunadamente hay otras maneras de tratar los temas. Con toda su seriedad y elegancia, Leigh prefiere mirar a sus personajes con simpatía, antes que convertirlos en baluartes maniqueos de su propia opinión.

La puesta en escena es sobresalientemente realista y natural, y bien que se notan los seis meses de ensayos previos. Imelda Staunton hace una gran interpretación, aunque en mi opinión a veces se abuse de los planos estáticos de la buena mujer en estado de shock. El resto de los actores están muy bien en un filme que pese tener un tempo pausadísimo no llega a aburrir. Pero tampoco conmover. Esterilizar las historias con agua hirviendo tiene sus consecuencias.

Recomendada para gente con mucha empatía. Puntuacion