Ficha

País

UK, Francia

Año

2004

Título original

Wimbledon

Duración

98min

Dirección

Richard Loncraine

Guión

Adam Brooks, Jennifer Flackett, Mark Levin

Reparto

Paul Bettany, Kirsten Dunst, Sam Neill, Jon Favreau, Nikolaj Coster-Waldau

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Crítica de Wimbledon: el amor está en juego
Autor: bronte
Fecha: 26/02/2005.
Póster Wimbledon: el amor está en juego

Wimbledon: el amor está en juego

Digerido por bronte

Había pensado en empezar esta crítica diciendo que esta es una película que responde perfectamente al concepto de "usar y tirar". No confundir con el concepto "huir como de la peste porque ver esta película trasmuta las neuronas una tortilla informe y enriquecida en uranio". Dejémoslo en el concepto "usar y tirar", porque sin ser una maravilla, se deja ver, y sale uno contentillo. Se va al cine, a ser posible acompañado por el novio/novia/novie, se compran unas palomitas (preferiblemente, no), se arrebuja uno en la oscuridad de la sala, y "p'alante". Y es que probablemente no sea más que eso. Al fin y al cabo se trata de una comedia romántica que sigue al dedillo las fórmulas más exitosas de los últimos años sin arriesgar excesivamente.

Para empezar, mezclar el argumento con un tema. Argumento: comedia romántica a la manera clásica (encuentro, desencuentro, reencuentro); tema: tenis profesional. Y adornándolo todo, la historia de superación, como no podía ser menos habiendo ejercicio físico de por medio. Un buen cóctel, no se puede negar. Y realizado de una forma un tanto menos almibarada que a lo que nos tiene acostumbrados la industria americana. Sobre todo por un tratamiento de la imagen más pensado para un público o cada vez más joven, o con la vista cada vez más radioactiva, no lo tengo claro. Zooms, saltos de imagen, y cositas por el estilo. Pero ni sobran ni molestan.

El reparto de papeles de lo más convencional, con Jon Favreau como alivio cómico casi imperceptible, Nikolaj Coster-Waldau, como confidente, Sam Neill como obstáculo, etc, etc, etc... Kirsten Dunst, con los ojos más abiertos de lo habitual (porque si no a ver cómo esquiva las pelotas), y con un "charming" medio que sin ser deslumbrante, funciona. Lo mejor de la película, sin lugar a dudas, Paul Bettany y su personaje. Paul Bettany porque se ha destapado como un actor con un encanto masculino que yo no había visto hasta el momento. Y el chico, como galán romántico, la verdad es que es capaz de componer un personaje sensible a la vez que varonil (qué gran palabra). Sensible, porque gracias a los numerosos monólogos interiores, nos encontramos las típicas disquisiciones que se tienen al llegar a cierta edad y no haber conseguido determinadas metas. Porque no se sabe si seguir intentándolo o tirar de una vez la toalla. No hace falta que yo diga qué es lo que recomienda la película. Y varonil, porque eso se ve. A ver si va a haber que explicarlo todo.

Como personaje, la verdad es que clava la forma de ser británica. O por lo menos lo que entendemos como la forma estereotípica de ser británico. Esa mezcla entre educación e ironía en cada frase, y que el resto de los europeos no hemos sido capaces de integrar, mientras nos hartamos de copiar comportamientos hooligans. Todos aquellos con tendencia a la cultura anglosajona, disfrutarán con ese pequeño matiz, también perceptible en el retrato de la familia inglesa típica, sin desestructuración ni abducciones a lo Ken Loach. Y todos aquellos que hayan dado románticos paseos por Brighton, pues tendrán un par de minutos para hacer memoria. Porque Brighton a se va a eso. A eso, o estrellar motos desde los acantilados. Hay gente para todo.

Otra cosa llama la atención, por lo desacostumbrado, es que los dos protagonistas sean rubios cuasi platino. Porque eso es bien difícil de ver en el cine y en cualquier sitio que no sea Dinamarca. Y para terminar, las escenas de tenis están muy bien planteadas y rodadas. Y una, la verdad, es que se queda un poco perpleja de que Bettany y Dunst jueguen tan bien, que casi parecen profesionales. Pero claro, con la pelota añadida digitalmente, así cualquiera. Que nadie vaya buscando lecciones de tenis porque no las dan. Claro que tampoco hace ninguna falta, se entiende todo a la perfección, gracias a las caras de los asistentes. Y a los comentarios de John McEnroe.

Recomendada para gente a la que le gusta vociferar "no". Puntuacion