Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Suspect zero

Duración

99min

Dirección

E. Elias Merhige

Guión

Zak Penn, Billy Ray

Reparto

Aaron Eckhart, Ben Kingsely, Carrie-Anne Moss, Harry J. Lennix

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Crítica de Sospechoso cero
Autor: sensillo
Fecha: 14/03/2005.
Póster Sospechoso cero

Sospechoso cero

Digerido por sensillo

"Sospechoso cero" es como se denomina en la película al perfil de asesino en serie sin móvil ni pautas de conducta definidas, y por tanto mucho más difícil de rastrear. La pesadilla de cualquier investigador, en definitiva. Ya me he rendido, por cierto, a la tan extendida traducción de “serial killer” por ese asesino en serie que parece sugerir que las víctimas se le ponen haciendo cola como si estuvieran delante de una ventanilla de la administración pública.

La película, por el contrario, encaja en el perfil opuesto, siendo previsible de principio a fin. El hecho de que al final salga un listado de nombres sobre un fondo negro no es la parte del film que menos sorpresa cause. Existe a estas alturas tal cantidad de películas del mismo corte, que pronto la humanidad tendrá que echarse a un lado y ceder su lugar en el mundo al rollo de celuloide. “Sospechoso cero” es un producto redundante y sin personalidad. No molesta pero tampoco aporta absolutamente nada. Y a mí personalmente me aburrió bastante.

La historia ya la conocemos todos. Un asesino se dedica a hacer lo que es propio y habitual en esta clase de gente, y además tiene alguna extraña obsesión con el agente que le persigue. Hay además un extraño vínculo psíquico entre ellos que se manifiesta en fugaces y borrosas imágenes acompañadas por un sonido parecido al de un archivador cerrándose bruscamente. El algún momento se produce el habitual giro inesperado, que de inesperado tiene lo mismo que la caída del niño después de que su madre le repita por enésima vez “que te vas a caeeeer...”. Y así como quien no quiere la cosa llegamos a los títulos de crédito que mencionaba antes. No es ocasión de destripar la trama con más detenimiento por si entre mis lectores se encuentra algún cabrero ermitaño que haya decidido bajar a la civilización y ver por primera vez una película así.

El guión parece hecho por tahúres con poca maña, y no muchas ganas, a pesar de ser un proyecto que por lo visto llevaba unos cuantos años en espera. Seguramente podríamos haber aguantado unos cuantos años más sin ella y tampoco hubiera pasado nada. Si se tiene paciencia para llegar hasta el final, se la podrá catalogar dentro del ya clásico subgénero de películas en las que la última secuencia es una tontería de tal magnitud que uno ya se imagina a sus creadores corriendo con la recaudación. Para llegar a ello, en un intento de llenar este total vacío, el recurso preferido para intentar causar una atmósfera inquietante, aparte de los terroríficos archivadores, consiste en la exhibición de los clásicos dibujos que llevan a cualquier niño derechito a la puerta de un psicólogo infantil.

El protagonista muy atormentado por su pasado, como bien marcan los cánones. Sale Ben Kinsley y Carrie Anne Moss pasaba por allí.

Recomendada a los investigadores a quienes en les chivaban las respuestas en los exámenes de la academia. Puntuacion