Ficha

País

USA

Año

1995

Título original

Nixon

Duración

192min

Dirección

Oliver Stone

Guión

Stephen J. Rivele, Christopher Wilkinson, Oliver Stone

Reparto

Anthony Hopkins, Joan Allen, Paul Sorvino, Ed Harris, Bob Hoskins

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Crítica de Nixon
Autor: bronte
Fecha: 27/03/2005.
Póster Nixon

Nixon

Digerido por bronte

El mayor inconveniente que puede tener un visionado de "Nixon" es el no ser norteamericano. La película da por supuestas muchas cosas, como para poder entenderla a la primera sin tener un "major" en "Historia política contemporánea estadounidense". Porque... ¿quién fue Richard Milhouse Nixon aparte de ese personaje al que Matt Groening tanto gusta de satirizar? Pues un Presidente que despierta opiniones encontradas. Por un lado sabemos que, en los ocho años como vicepresidente de Eisenhower, no se le dio mal la politica interna, y recompuso la América de los cincuenta después del trauma de la Segunda Guerra Mundial. Como Presidente (1968-1974) consiguió acabar con la sangría que era la guerra del Vietnam, (guerra en la que América entró, a pesar de la hagiografía generalizada, por obra y gracia de Kennedy (después de que los franceses montaran todo el follón,claro)); que a pesar de ser un anticomunista convencido, supo ejercer de un saludable pragmatismo descongelando la guerra fría (alentando un saludable proceso de desarme) e iniciando relaciones diplomáticas con China y Rusia, lo que sin lugar a dudas ayudó a estabilizar el orden internacional; y por si fuera poco, fue el responsable de un novedoso programa medioambiental.

Así a bote pronto, y según sostienen gran parte de los politólogos, Nixon fue uno de los mejores Presidentes de los USA. Sin embargo, ay, cometió dos graves fallos. Uno leve: "el caso watergate", y otro imperdonable en las sociedades occidentales: Nixon no era ni la mitad de atractivo que Kennedy. Así, pese a su buen currículum como vicepresidente, perdió las presidenciales de 1960 frente a un Kennedy lozano, en el debate televisado más famoso de la historia. Mientras el corpus ideológico del guaperas tenía ciertos visos de inconsistencia y mucho de populismo, la buena gestión de Nixon quedó sepultada bajo enormes goterones de sudor. De esta manera, el amigo de la mafia, cuya victoria aún no está claro si fue amañada o no, ha pasado a la historia como el líder estrella, mientras que Nixon es el hombre más odiado de toda la lista presidencial.

Y esto nos lleva al segundo error: "el caso Watergate". Teniendo la re-elección ganada de calle, parece que a Nixón no se le ocurrió nada mejor que espíar la campaña presidencial demócrata. A nosotros esto nos suena a chirigota, teniendo en cuenta que aquí todos se espían a todos, y que los españoles tenemos pero que mucha cintura a la hora de disculpar usos indebidos (también dependiendo de quien vengan, claro). Pero el caso es que eso del espionaje, a los americanos no les hizo mucha gracia, y que el Presidente intentara encubrilo, que el Presidente mintiera, eso es más de lo que el americano medio puede soportar. Así que Nixon fue el primer y único presidente que ha tenido que dimitir. Su administración consiguió muchas y buenas cosas. La mayoría tan sólo le recordará por su dimisión, y por no ser ni la mitad de guapo que Kennedy.

Y es ésta la premisa fundamental del coloso biopic de Oliver Stone. Al final de la película, Nixon le dice a un retrato de Kennedy "Te miran a ti, y ven lo que quieren ser; me miran a mí, y ven lo que son". Y no hay más vuelta de hoja. Una película que rebasa la descripción histórica para convertirse en el drama abstracto de un hombre carente de "eso". Falto del carisma que hace que auténticos gañanes se conviertan en líderes mediáticos. Y de eso por aquí, sabemos un rato largo. Una lucha desesperada a lo largo de toda su vida porque "le quisieran". Sin embargo, el filme carga las tintas en esa cosa de la tragedia griega, de la predestinación fatídica. No importaba lo que Nixon pudiera hacer. Él no sería más que el hijo de un granjero, y jamás podría siquiera acercarse al glamour de su bestia negra.

Pese a ser Stone todo lo opuesto a un republicano, trata a Nixon con una empatía que hace que el espectador acabe sufriendo la misma bajada a los infiernos que vive el propio personaje a medida que el caso Watergate se va desarrollando. Vemos un hombre fuerte, que siempre luchó por ser más de lo que su nacimiento le había deparado, (en cierta manera, la esencia del sueño americano), y que sin embargo se desmorona ante lo que el filme presenta como una verdad universal: el mundo está dividido en alfa y betas, y no se puede hacer nada por cambiar de categoría. A uno se le perdonó todo, incluso la sospecha de que tuviera que ver en la muerte de Marilyn Monroe. El otro se hundió acompañado de decenas de indiscretas cintas magnetofónicas, mientras nadie quiere recordar sus logros.

Dicen por ahí que la interpretación de Anthony Hopkins dista mucho del auténtico Nixon. Sin embargo, hay dos cosas que celebrar: la primera, que Hopkins no hace de Hopkins, y la segunda que logra uno de los mejores trabajos de su carrera, construyendo un personaje complejo, muy humano, repleto de luces y sombras que hacen que en ningún momento se pueda decidir qué tipo de persona se está contemplando. Sólo un aspecto queda patente: el sufrimiento que se siente cuando un aspecto fundamental para nuestra felicidad queda fuera del alcance de nuestras manos. Acompañándole, Joan Allen, en el papel de Pat Nixon, al respecto de la cual sobran los comentarios, siendo la gran actriz que es. Y tras de ellos, todo un plantel de secundarios de lujo, con interpretaciones de lujo, sobresaliendo Paul Sorvino como Henry Kissinger, otro gran polémico personaje de la historia.

La película cuenta con todos los ingredientes que podemos esperar de Stone. En primer lugar, un gran manierismo con la cámara y con el montaje. El director utiliza profusamente picados y contrapicados que distorsionan la visión que se da de los personajes. Alterna el color con el blanco y negro, no sólo para diferenciar presente y pasado, sino también en la propia trama principal, a la manera de subrayado; utiliza los flashbacks para explicar las decisiones y acciones de su protagonista; da a todo el conjunto un aire semidocumental con la inclusión de auténtico metraje de archivo y con mucha cámara al hombro y zoom salvaje que recuerda al uso de los reporteros. En otro plano, Stone, no renuncia a plasmar sus temas favoritos y sus famosas teorías conspirativas, que aquí encaja con relación al asesinato de Kennedy y a la posible responsabilidad de los grupos fácticos que apoyaron a Nixon en su elección de 1968. También incluye la trama cubana (que parece mentira que 40 años después Fidel aun esté en el telediario), y aprovecha para introducir cierta disquisición filosófica sobre el tema "Derivas catastróficas: cuando el sistema se coloca por encima del ciudadano", lo cual parece ser un discurso más propio de un liberal que de un admirador de Castro...

Una película notable, que consigue relacionar elementos históricos con una visión mucho más metafórica del "alma humana". Una película, que pese a tratar un tema 100% norteamericano, es aplicable a cualquiera de nuestras democracias, pues todas ellas han escogido una senda populista en la que los datos objetivos no son más que pequeños adornos . Una película entretenida, que pese a utilizar unos supuestos desconocidos para el espectador no oriundo, consigue mantener la atención de principio a fin. Una película profunda, pues logra que, pese a todo, nos identifiquemos con un antihéroe arquetípico, al que la mitología popular se ha encargado de sepultar.

Recomendada para gente inteligente con una gran capacidad para relacionar hechos lejanos en el tiempo y en el espacio. Puntuacion