Ficha

País

USA

Año

1994

Título original

Natural born killers

Duración

122min

Dirección

Oliver Stone

Guión

Quentin Tarantino, David Veloz, Richard Rutowski, Oliver Stone

Reparto

Woody Harrelson, Juliette Lewis, Robert Downey Jr., Rodney Dangerfield, Tommy Lee Jones

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Crítica de Asesinos natos
Autor: sensillo
Fecha: 28/03/2005.
Póster Asesinos natos

Asesinos natos

Digerido por sensillo

"Asesinos natos” se presentó en las pantallas a mediados de los noventa, en un momento en que estaba de moda el debate sobre la influencia de los medios de comunicación en la violencia. Levantó una considerable polémica, sobre todo en su América natal, de la que hoy no queda mucha gente que se acuerde. En cualquier caso, es un tema recurrente que en cualquier momento nos volverá a preocupar muchísimo justo antes de volver a caer en el olvido.

Se trata de una película tan excesiva en muchos aspectos que deja morir ahogadas sus virtudes. Después de mucho cavilar, consultarlo con la almohada y con antiguos códices he decidido clasificarla dentro de lo que los expertos denominan petardus lisérgicus , que si bien en pequeñas dosis puede tener su gracia, su abuso no puede ser muy salubre.

Visualmente es agotadora. Está rodada con por lo menos una docena de cámaras distintas, incluyendo el cinexin del chaval y la super8 del abuelo, con una miríada de tomas muy cortas, filtros de todos los colores y dibujos animados. Es tal el bombardeo de información audiovisual que aconsejo incluir analgésicos entre las palomitas. Mejor aún, incluir palomitas entre los analgésicos. Existe un nivel umbral de estímulos que podemos recibir durante la proyección de una película que no puede ser traspasado sin empezar a echar espumarajos por la boca y hablar en lenguas muertas.

El guión lo firma Tarantino, aunque se dice que renegó de él por lo menos tres veces, y no consta que se haya arrepentido de haberlo desheredado. Se cuenta que el guión original fue publicado posteriormente, y no se habla mal de él, aunque he de reconocer que no ha caído en mis manos. Lo que se plasmó finalmente en la película conmovió a gran parte del público asistente hasta el punto de hacerles recordar su parentela difunta- la de Stone- ya por no ser capaces de encajar tanta violencia, ya por el desembolso en taquilla que hubiera sido mejor empleado en obras de caridad. Es de sobra conocido que Oliver Stone no es la persona que mejor encaja el descontento del público, como pudo demostrar recientemente con su fallida “Alexander”, pero es que las cosas son como son, y esperamos que no deje de visitar nuestra página por esto.

La presentación de la pareja protagonista ocupa casi la primera mitad de la película. Más de media hora para explicar que los dos asesinos han crecido bajo el maltrato doméstico y se dedican ahora a matar a la gente. Después de tirotear a un indio bastante tonto que aspira humos tóxicos y que también ve el mundo tras filtros de colores los meten en la cárcel, momento en que empieza de verdad la película. Llegado a ese momento se encuentra usted más o menos en el punto inicial, pero más cansado.

La segunda mitad de la película tiene mayor peso argumental y es donde se concentra todo el meollo del filme. Es donde se retrata la banalización con que los medios de masas tratan la violencia, y la fascinación que es capaz de suscitar. La caricatura que dibuja se aproxima a la fotografía real más de lo que nos gustaría admitir. No sé si es el sesgo que le quería dar su autor, pero yo he visto ilustrado en esta película cómo los medios encumbran a cualquier zoquete y le dan la oportunidad de defender cualquier infamia. Hay un paralelismo entre el nihilismo asesino y cazurro del psicópata protagonista y esa renuncia a tomar una posición moral ante el sofisma cómodamente instalado de que todas las opiniones son igualmente legítimas.

En general todos los personajes están en un estadio infantil en el que se creen el ombligo de un mundo imaginario modelado por la televisión. Tenemos como presentador miserable a un Robert Downey Jr., que es un actor que cuenta en esta página con una considerable simpatía. Woody Harrelson es la cara popular del cartel y Juliette Lewis pone cara de inestabilidad mental, que para eso la contratan siempre.

Recomendada a quienes, por sugerencia de la publicidad, piensan en verde.

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