Ficha

País

Francia, USA

Año

2004

Título original

Un long dimanche de fiançailles

Duración

134min

Dirección

Jean-Pierre Jeunet

Guión

Jean-Pierre Jeunet, Guillaume Laurant

Reparto

Audrey Tautou, Gaspard Ulliel, Marion Cutillard, André Dussollier

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Crítica de Un largo domingo de noviazgo
Autor: bronte
Fecha: 31/03/2005.
Póster Un largo domingo de noviazgo

Un largo domingo de noviazgo

Digerido por bronte

¿Amelie se va a la guerra? ¡No! ¡Craso error! Amelie se pone el gabán de Sherlock Holmes. ¿Se entiende algo? ¡No! Pero da igual. Es quizás la pesquisa de "Largo domingo de noviazgo", el misterio sin resolver más lioso de la historia del cine, con sus Rochards, sus Bastoches, sus Croissants y sus Brioches... Más les hubiera valido a los personajes llevar un número bien grande en un dorsal en la espalda para poder saber quién es quién en cada momento. No obstante, que no cunda el pánico. Amelie pone sus caritas de siempre y la vida sigue igual.

Muy en la línea de su anterior mega-éxito, Jean-Pierre Jeunet nos ofrece otra bonita historia de amor, con su querencia por la "casualidad" y sus pequeños detalles preciosistas que hacen que sus películas sean suyas y no por ejemplo de Roland Emmerich. Todo ello con una bonita fotografía sepia, que le da ese toque de "chantilly". Aunque esta vez se la ha ido un poco la mano con el tema de la violencia, sinceramente. Yo no sé qué les pasa a estos europeos, que por muy pitiminís que se pongan, al final siempre alcanzan un punto sórdido, del que afortunadamente prescinden los americanos. Repleta la película de abusivamente abundantes y extensos flash-backs que nos sitúan directamente en la I Guerra Mundial, en los cinco primeros minutos ya hay cuchilladas y mutilaciones a mansalva. Habrá a quien le parezca peor el programa de Arguiñano, pero a mí, sinceramente, la parte de las visceras me ha resultado un tanto desagradable.

La historia trata de una chica poliomielítica, Mathilde (Amélie para los que no quieran liarse mucho), cuyo novio, en teoría, ha muerto ejecutado en las trincheras de Verdún o de un sitio parecido. Pero la chica, llena de esos tics tan Jeunetianos, está segura de que si es capaz de subirse a un árbol utilizando la única ayuda de sus dientes, es que su novio está vivo, y que si le sale el soufflé con el mismo punto que a "Mamá Louise" es que su novio no ha sido ejecutado. Y entonces es cuando empieza lo bueno: la investigación. Y ante nuestros ojos pasa un maremagnum de veteranos de guerra, prostitutas, gente con ortopedias, americanas haciéndose pasar por polacas y lo peor de todo: todos ellos con nombres de esos de comerse un polvorón. Que cuando están en pantalla no se les distingue porque o llueve, o es de noche, o tienen la cara metida en un barrizal. Y cuando no están en pantalla, y se alude a ellos únicamente por su "denominación de origen", pues todo suena al mismo queso francés, y no se sabe tampoco quién es uno y quién es otro.

A muchos les parecerá ésta una crítica trivial, y sin embargo...¡es tan importante enterarse de lo que está pasando...!. Además de ello, la película tiene un ritmo así como lentorro... Un detalle significativo al respecto: cuando la chica se va a encontrar con un chico que puede o puede no ser su novio, al susodicho lo ponen como a unos setecientos metros, y nos incluyen toda la caminata de la poliomielítica hasta llegar al chico en cuestión. Que yo no digo que la cosa no esté llena de belleza, no se me malinterprete, pero como que demora un poco la acción. Y comentado ya que la película es bastante lenta y que no se entiende nada, resaltar que no está mal. Los actores están bien en sus papeles. El diálogo es ingenioso y ameno y la maestría con la cámara y la planificación de la imagen es algo de lo que sus colegas bien podrían aprender de Jeunet (Al mismo tiempo que el buen hacer en las escenas de sexo). A mí me agrada el estilo falsamente naïf de este director, que como quien no quiere la cosa, en "Largo domingo de noviazgo", se marca un sutil pero contundente alegato anti-belicista (con reminiscencia kubrickas, aunque salvando las insalvables distancias, claro). Y además, sigue apostando por el amor adolescente, por ese amor perfecto que jamás se va a acabar. Y en estos tiempos de "hiperrealismo", que a alguien pierda el tiempo recreando "la gran ilusión", es algo que hay que valorar.

Así que recomendada para adolescentes (diga lo que diga su carnet de identidad). Puntuacion