Ficha

País

UK, Alemania, USA

Año

2004

Título original

Stage Beauty

Duración

110min

Dirección

Richard Eyre

Guión

Jeffrey Hatcher

Reparto

Billy Cudrup, Claire Daniels, Rupert Everett, Tom Wilkinson

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Belleza prohibida
Autor: malabesta
Fecha: 06/04/2005.
Póster Belleza prohibida

Belleza prohibida

Digerido por malabesta

“Belleza prohibida” es el título, en una traducción más libertina que libre, con el que en España se estrena "Stage beauty", película que aborda el teatro inglés del siglo XVII, muy a la manera en la que en su día lo hizo "Shakespeare in love".

De nuevo el tema de fondo es la prohibición que por aquel entonces vetaba a las mujeres en los escenarios, siendo los papeles femeninos interpretados por hombres especializados en tales menesteres. Uno de ellos es Ned Kynaston (Billy Cudrup), que ha alcanzado la fama interpretando a Desdémona de Othello. Su costurera, Maria (Claire Danes) lo admira y a la vez imita, bajo seudónimo, en teatros ilegales, hasta que un buen día su fama (la de ella) llega a los oídos de Carlos II (Rupert Everett), que la invita a cenar, junto con Kynaston, que descubre que su criada le hace la competencia. En un arrebato no se sabe muy bien de qué, Carlos II decide retirar la prohibición a la actuación femenina aquella misma noche, lo que provoca un cambio drástico no sólo en el estatus profesional de Maria, sino también en el de Kynaston. Si quieren saber más, vayan a verla.

En sí, la cosa es interesante, pero presenta un problema insalvable. Jeffrey Hatcher, autor de la obra de teatro en la que se basa la película y del propio guión, compone una historia demasiado densa, en la que se tocan demasiados temas. Que si la igualdad hombres/mujeres, que si la homosexualidad, que si el poder de la iglesia, que si el arte, el teatro, que si Shakespeare sí o no, que si las relaciones amorosas de los protagonistas, que si los excrementos de caballo, la prostitución, las pelucas, el exceso de maquillaje, etc. Pero como esto le era poco, la película es ademas una diatriba sobre los diferentes métodos de actuación, contraponiendo el amaneramiento y afectación ensayada y artifical del teatro de la época con el naturalismo alcanzado a través del método Stanislavski que no llegaría a los escenarios hasta el siglo XX, todo sea dicho.

Resumiendo, que la cosa va dando bandazos de un lado a otro y uno no sabe muy bien a qué tiene que atender.
Esta sobresaturación se refleja en la estructura del guión en muchos aspectos. Por ejemplo, los personajes (que además están un poco mal perfilados, especialmente el Rey, y actúan de manera bastante veleidosa) y sus historias correspondientes se reparten el metraje de tal manera que uno no sabe quién es el protagonista, y mucho menos dónde estaba el director mientras se rodaba. No obstante, si a uno le gusta el tema, y le gusta Shakespeare (a quién no), la película compensa, pues hacia el final se ofrece una representación de Othello de mucha calidad, supongo que en gran medida por contrapunto con las anteriores, demasiado alejadas de los gustos teatrales del presente, muchos más cercanos al lanzamiento de vísceras de animal sobre el público y a que en lugar de clases de interpretación uno tenga que tomar clases de soldador industrial para poder vivir del teatro.

Llaman la atención también dos cosas de la historia. Por un lado la costumbre que tiene el cine de hoy en día de retorcer el guión hasta que converge una escena en la que uno o más de los protagonistas tienen que enseñar carne para que el público se quede contento. Aquí se nos ofrecen unas escenas de pseudo-sexo que podrían haberse ido a la basura, francamente. No sólo no aportan nada a la historia, sino que rompen la imagen que se había creado de los personajes.

El reparto asume con corrección sus papeles. Cudrup patina un poco en las escenas más reales, mientras que aquellas más histriónicas y afeminadas las resuelve con soltura. Claire Daniels probablemente sea la que mejor está, y Rupert Everett compone un rey que más parece el Capitán Garfio que Carlos II.

En fin, interesante pero espesa película recomendada sin duda a apuntadores en general.

Puntuacion