Ficha

País

USA, Alemania

Año

2004

Título original

Land of plenty

Duración

123min

Dirección

Wim Wenders

Guión

Wim Wenders, Michael Meredith

Reparto

Michelle Williams, John Diehl, Shaun Toub, Bernard White

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Crítica de Tierra de abundancia
Autor: malabesta
Fecha: 10/04/2005.
Póster Tierra de abundancia

Tierra de abundancia

Digerido por malabesta

De nuevo llega a nuestras pantallas una crítica al espíritu y a la forma de vida americano, de nuevo desde el punto de vista de un europeo. Menos mal que esta vez le toca a Wim Wenders, que por lo menos ha vivido allí unos años, y no ha basado su película en lo que leyó en los Phoskitos, como hacen otros (ex)creyentes del Dogma 95.

Explora "Tierra de abundancia" ante todo los efectos del 11-S sobre la sociedad americana, no limitándose a los directos, paranoia y xenofobia, por ejemplo; sino también llegando a otros de segundo orden, verbigracia los desajustes económicos fruto de la política defensiva del gobierno Bush. La historia se centra en las peripecias vitales de dos personajes, situados en extremos opuestos del espectro ideológico: Paul (John Diel) un ex-combatiente de Vietnam (afectado por el agente naranja) paranoico, patriota y obsesoniado con descubrir complots terroristas allí donde pone el ojo. Del otro lado Lana (Michelle Williams), una pacifista convencida y religiosa que hace un alto en sus actividades de protesta en la zona más caliente del conflicto palestino-israelí (donde su padre trabaja) para encontrar a su tío perdido, que a la sazón resulta ser Paul. Ambos unen sus caminos en un viaje en busca de la identidad de un indigente al que Paul vigilaba (mayormente porque llevaba turbante) hasta dar con su hermano Youssef (Bernard White).

Más o menos Wenders da una visión de la sociedad americana que, aunque pintada con la mano izquierda, no tiene el papanatismo maniqueo de "Farenheit 9/11", y sabe reflejar por igual defectos y virtudes. Para ello se centra en unos personajes simples en extremo que se supone que representan aspectos muy concretos del pensamiento y de la acción americana. Lástima que esta simplicidad haga perder bastante fuerza a la película, pues es más complicado implicarse en una historia protagonizada por seres poco menos que mitológicos. Sin duda está pensada para audiencias europeas; para un americano ver esto debe de ser como para un español ver una película de la guerra civil protagonizada por un torero chuleta y una folclórica con rizo en la frente, en la que todos cantan flamenco y duermen la siesta.

Parece que esta simpleza se apodera también de los actores, con unas interpretaciones bastante poco imaginativas. El paranoico fuma como un carretero, frunce el ceño cada segundo, y tiene unos ataques pseudo-alucinatorios que parecen un casting para "Apocaypse Now 2". La misionera, como es muy espiritual y alternativa, usa un Mac y aparenta estar drogada toda la película. Es algo así como Amélie haciendo la ruta del bakalao.

La dirección de Wenders echa mano de todos los recursos técnicos que puede: cámara digital, al hombro, incluso cámaras de infrarrojos, para ir componiendo muy léntamente la historia, rayando siempre el aburrimiento, pero por la cara de dentro. Dominan los largos planos de paisajes y de los protagonistas canturreando y/o mirando al infinito. Cabe destacar la banda sonora, muy indie y moderna, algo sorprendente para un director de sesenta años.

En fin, una sesuda película que aburre más que otra cosa. Recomendada para toreros y folclóricas. Puntuacion