Ficha

País

Corea del Sur

Año

2004

Título original

Samaria

Duración

95min

Dirección

Kim Ki-duk

Guión

Kim Ki-duk

Reparto

Kwak Ji-min, Seo Ming-jeong, Eol Lee, Oh Young

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Crítica de Samaritan girl
Autor: malabesta
Fecha: 14/04/2005.
Póster Samaritan girl

Samaritan girl

Digerido por malabesta

Érase que se era la tierna historia de dos jovenzuelas que a las tiernas edades de ir al instituto sueñan con viajar a Europa. No se les ocurre cosa mejor que hacer que dedicarse a la prostitución para pagarse el billete, así que mientras una de ellas hace el trabajo, digamos que sucio, la otra se dedica más a las labores de manager, mientras unos ciertos celo empiezan a aflorar dentro de ella al ver a su amiga irse con sus clientes. Supongo que esto ya parece complicado de por sí, pero más o menos se corresponde con los primeros siete minutos de película; el grado de truculencia que puede alcanzar el guión hace que las películas de Ken Loach parezcan un capítulo de "Beavis y Butt-head".

Pero así es "Samaritan girl", la penúltima película de Kim Ki-duk, director surcoreano que saltó a la fama por su controvertida "La isla", película que exploraba muy a fondo cierto tipo de prácticas S&M. La que ahora nos ocupa está muy lejos de la explicitud de ésta, y todas las escenas desagradables (que podría haber muchas) están confortablemente (para el espectador) desarrolladas fuera de ángulo. Sólo lo macabros sonidos podrán atormentar a los espectadores más sensibles. De nuevo el motor de la película es el sexo "alternativo"; en este caso tintado con cierta pederastia, y los personajes con serios conflictos relacionales. La película se divide en tres partes, según la historia cae más sobre Jae-Yeong (Seo Ming-jeong), la amiga, que domina la primera parte. Yeo-Jin (Kwak Ji-min), la mánager y su padre (Eol Lee) que dominan la segunda y tercera parte, aunque de manera bastante repartida.

Todos los actores resuelven bastante bien sus papeles, aunque quizá las chicas a veces resultan un poco forzadas, pero en lugar de las escenas más escabrosas, que es lo que uno esperaría para alguien de veinte años, sino en aquellas más sencillas, como por ejemplo triviales conversaciones mientras uno come pies de cerdo, que a la vista de la película parece que es lo que los post-adolescentes surcoreanos comen cuando salen por ahí.

La dirección muestra su predilección por la cámara al hombro y un cierto uso abusivo de los primeros planos y los planos secuencia, quién sabe si para darle un cierto aire de naturalidad a la cosa. De nuevo nos regalan con esos maravillosos planos postal que tanto hacen por el dinamismo de la historia, dejándonos disfrutar de una puesta de sol o de un señor comiendo patatas dulces.

En fin un dramón de los de aúpa, recomendado para todos aquellos que busquen emociones fuertes.

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