Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

The interpreter

Duración

135min

Dirección

Sidney Pollack

Guión

Martin Stellman, Scott Frank

Reparto

Nicole Kidman, Sean Penn, Catherine Keener, Sidney Pollack

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Crítica de La intérprete
Autor: bronte
Fecha: 15/04/2005.
Póster La intérprete

La intérprete

Digerido por bronte

A mí me parece muy bien que se hagan películas así. Mientras unos se dedican a retratar con brío la cara amable de regímenes dictatoriales, otros recuerdan al mundo occidental que al tiempo que mucho se moviliza por determinados conflictos, ningunea de manera flagrante otros muchos. Aún estamos esperando las manifestaciones millonarias en protesta por las contínuas escabechinas en África.Y esas habría ocasión de hacerlas todos los años, pero nada. Sinceramente, me ha parecido un ironía de bastante calado que en esta película, sea Francia la nación que pide que a un dictador africano se le juzgue por genocidio, cuando es justamente el país galo el hostigador de importantes conflictos en el continente negro. La cosa tiene enjundia, como suele tenerla en la no-ficción, por cierto.

Recrea "La intérprete" una especie de thriller diplomático en el que de paso se aprovecha para retratar por dentro la ONU, con todos sus tejemanejes, y para reflexionar ligeramente sobre los "otros" conflictos. En concreto sobre la decepción constante que representan los movimientos libertadores en África debido a la suma facilidad con que acaban desembocando nuevamente en dictaduras. El filme utiliza con este objetivo un guión consistente en el que la información va siendo suministrada sabiamente y donde sin abusar de tremendas sorpresas sustentadas en giros imposibles de la trama, consigue mantener el interés del espectador. Espectador que de ser occidental, seguramente estará mucho más preocupado por si Nicole Kidman y Sean Penn se besan, que por el genocidio de fondo.

Afortunadamente, al timón de todo está Sidney Pollack, que si bien no ha alcanzado la categoría de genio, yo creo que es director más que meritorio. El bueno de Sidney, cuando se tiene que poner a rodar una "love story", firma "Tal como éramos", y cuando tiene que rodar una denuncia social, se desmarca con "Danzad, danzad malditos". Así que como en esta ocasión le toca al thriller, nos ahorra el amorío, aunque el hombre tiene oficio, y sabe que unos toquecitos de esto por aquí, y unos toquecitos de aquello por allá, nunca sobran en un guión que se precie. Con todo, hay ecos de la constante "pollackiana" que podemos ver en esas dos películas, y en todas las suyas: la del amor desgraciado a la par que frustrado.

Para ello, utiliza a dos personajes en situaciones paralelas, circunstancia que maneja de manera hábil para enfrentar dos posturas individuales ante determinados conflictos. Posturas que primero son individuales pero que pueden acabar siendo grupales, y quizás de eso es de lo que habla la película. De no mirar al pasado, porque el futuro siempre está delante, así que gustará poco en España, con la afición que tenemos a sacar los muertos a paseo. Y ese mensaje de fondo recubierto con una historia de suspense que tiene brillantes momentos de tensión, como toda la secuencia relativa al autobús, llevada con un pulso magistral que ya casi no se ve por estos andurriales, sino es a través de fogonazos de la banda sonora.

Los dos actores principales bastante opuestos: mientras ella es la reina del botox, él parece que está encantado con sus arrugas, visto el interés que tiene en salir a menudo todo despelujado. Para nuestro deleite, ella fuerza los músculos faciales al límite de lo recomendado por su cirujano, y él, por primera vez en tiempo, no está desatado bailando la tarantela en cada secuencia. En todas, menos en la del banco en el parque de la ONU, que en ese momento Pollack debía de estar tomando el café, y ya Sean se vio solo, y ahí se despacha a gusto. Pero como sólo es ahí, se le perdona con complacencia, visto su buen trabajo en el resto del metraje. Ella, la chica con la que todos quieren trabajar, no desluce el conjunto. Aunque lo achaparra.

La película no ofrece más que un thriller interesante, hecho con seriedad y con ofrecimiento de debate, que no es poco. No creo que arrase en los Goya, pero tampoco importa. Recomendada pues para gente a la que le guste debatir seriamente sobre temas interesantes. Por cierto, en esta película se le rinde más homenaje a "El Quijote" en su cuarto centenario, de lo que se está haciendo en algunas comunidades autónomas españolas. Puntuacion