Ficha

País

USA

Año

2004

Título original

Dear Frankie

Duración

105min

Dirección

Shona Auerbach

Guión

Andrea Gibb

Reparto

Emily Mortimer , Gerard Butler, Jack McElhone, Sharon Small

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Crítica de Querido Frankie
Autor: bronte
Fecha: 16/04/2005.
Póster Querido Frankie

Querido Frankie

Digerido por bronte

Cuando una ve la puntuación que esta película tiene en la IMDB, un ocho con cinco, no le queda más remedio que abrir la boca de par en par. Cuando acto seguido se mira el número de personas que han votado, seiscientas y pico, se impone subir una ceja de entendimiento. Casi me aventuraría a decir que esas seiscientas y algo almas, corresponden a los familiares del equipo, incluido el chico de los bocatas. Porque la película no es para un ocho y medio. Palabrita. Si luego se ve la otra película de la directora, Shona Auerbach, y se ve que exactamente ochenta y siete personas le han dado un siete con cinco décimas, no queda más que pensar que debe de ser la persona más popular de su barrio.

La historia es muy frecuente y cotidiana. Una mujer lleva años huyendo del padre de su hijo, por haber dejado sordo a éste, entre otras lindezas. Para que el niño, además de sordo, no esté hecho polvo por la ausencia de una figura masculina en su vida de continuas mudanzas, la madre finge una correspondencia del padre, que supuestamente sería marinero en un barco que da la vuelta al mundo ininterrumpidamente. La madre escribe las cartas, y de paso lee las que su hijo escribe a su progenitor pues es "la única manera que tiene de oír su voz". La cosa se precipita, cuando el barco que la madre ha elegido como coartada paterna, y ya es mala suerte, viene a la ciudad. ¿Solución? Contratar a un perfecto extraño para que ejerza de padre durante un día.

El perfecto extraño es Gerard Butler, que si bien ha sido defendido por mi persona numerosas veces en estas páginas, con gran dolor de mi corazón, digo que en esta película está rematado. Su interpretación implica la transición personal más rápida de la historia (esto es culpa del guión). En sus tres primeras secuencias, cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, seguramente estará esperando a que saque la faca y le haga una pata de palo al grumete. En su sexta secuencia, casi se puede ver un aura que corona su cabeza al tiempo que coros celestiales suenan en la trastienda. Sin lugar a dudas, lo peor, las sesiones de terapia psicológica que el bueno de Gerard propina a todos los que pasan por allí sin que nadie se lo pida. Todo esto en medio de muchos resoplidos de impotencia (resoplidos de impotencia de Gerard. Esto es culpa suya. Aunque bien pensado, los críticos obligados a verse la película entera, también resoplaban con denuedo).

En dos días, eso es como el milagro de los panes y los peces. El perfecto extraño será capaz de configurarse como el perfecto padre, a través de acciones tan profundas como tirar piedras al agua o correr en medio de las marismas. Todo ello, aderezado con las sempiternas canciones de la banda sonora que tenemos que tragarnos queramos o no, mientras la directora aprovecha para hacer sus elipsis como quien desliza el contenido del recogedor bajo la alfombra. Y, conste en acta, aunque Glasgow no es una ciudad lo que se dice bonita, tampoco tiene esa pinta de posguerra. Ya hay luz eléctrica por allí también. A veces, los truquitos para conseguir un ambiente más o menos sentimental, se notan un poco. Como un elefante en una cacharrería.

Con todo, puedo garantizar que habrá quien llore en este filme. Lo que tampoco es de extrañar, porque la cosa tiene todos los ingredientes y los explota generosamente. Un niño discapacitado, una madre con serios problemas relacionales, un padre con una salud de plastilina, un hombre que hace milagros, azúcar, miel, cebolla... La película se resiente dolorosamente por la simpleza de todos y cada uno de sus planteamientos, y la superficialidad de sus diálogos. Pero sobre todo se resiente por la sobrenaturalidad de su protagonista masculino, porque no existe ninguna persona tan esquemática y afectada en la faz de la tierra. Faltan buenas secuencias mostrando la evolución de los personajes entre sí, y sobra la trama del hospital.

Emily Mortimer parece presa en personajes obligados a cerrar un ojo más que el otro. El niño, Jack McElhone, tuvo su bautismo en el showbiz en esa otra maravilla que es "Young Adam", y sinceramente, aunque no es una interpretación ni muy brillante ni muy profunda, sonríe cuando tiene que sonreír, y enfurruña los morros cuando se tiene que enfadar. Debería explorar la posibilidad de hacer otros filmes que no sean películas olvidables con un nombre en el título. Sobre Gerard Butler no quiero añadir nada más, siguiendo aquel precepto que dice "si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, cállate".

La película gustará (y puede que bastante) a todos aquellos con tendencia a dejarse embaucar con trampas emocionales. Recomendada entonces para gente con buena reserva de pañuelos de papel.

Puntuacion