Ficha

País

China

Año

2004

Título original

Gong Fu

Duración

95min

Dirección

Stephen Chow

Guión

Stephen Chow, Tsan kan Cheong

Reparto

Stephen Chow , Wah Yuen, Qiu Yuen, Siu Lung Leung, Kwok Kuen Chan

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de Kung Fu Sión
Autor: sensillo
Fecha: 23/04/2005.
Póster Kung Fu Sión

Kung Fu Sión

Digerido por sensillo

Llega por fin a las pantallas la última y esperada película de Stephen Chow, quien ya parece que ha abandonado el habitual ritmo de producción de Hong Kong de siete de un golpe. Tras el éxito de “Shaolin Soccer”, el reto ahora es conquistar Hollywood.

Chow produce, dirige, protagoniza y, en general, intenta salir en los créditos más veces que nadie. Cuenta la historia de un chico que aspira a ser un gangster porque en los años 40, que es cuando se desarrolla la acción, es lo que más mola y lo que gusta a las chicas. Como todos nos podemos imaginar, al final el protagonista se redimirá eligiendo el camino del bien, pero no antes de dar ocasión al espectador de asistir a una orgía de tortas con chinos volando, servidos por unos maestros marciales de bata y chancletas del estilo de “Los increíbles”.

Comparada con su anterior trabajo, “La fiebre del Kung Fu” sale perdiendo en casi todos los aspectos. Es mucho menos graciosa, la historia es menos sólida y los personajes menos interesantes. Conserva no obstante el mismo brío visual de “Shaolin Soccer”, potenciado en este caso con un presupuesto más generoso, y la misma osadía, o más bien falta de vergüenza, que hace posibles tanto las mejores como las peores escenas de la película. Stephen Chow demuestra tener la misma habilidad haciendo cabriolas tanto delante como detrás de la cámara, poniendo sobre la escena unas imaginativas coreografías que no podrían ser concebidas en occidente sin buenas dosis de peyote.

El humor en “La fiebre del Kung Fu” es muy directo, optando siempre por el tartazo o tortazo en lugar de divertidas observaciones sobre el existencialismo, muy similar al exhibido en los viejos dibujos de la Warner Bros. En general, llama la atención la tolerancia que parecen tener los asiáticos ante la violencia en la pantalla, que les permite resolver con sangre lo que aquí Terence Hill y Bud Spencer solucionaban con chichones, hematomas y brazos en cabestrillo. Muchas veces he visto rota la comicidad de esta película por la diferencia cultural o porque me esté volviendo un meapilas. Al margen de este detalle, gran parte de los gags no dejan de ser demasiado obvios o definitivamente estúpidos.

Vuelvo a insistir en que es la parte más plástica la que salva a esta película en la que la acción flojea en muchos momentos, y que llega a algunos puntos de una manera muy poco natural. Pese a todo ello consigue ser bonita de ver, aunque por momentos se vuelva fatigoso. La impresión que puede quedar es la de haber visto un mosaico con buenas piezas pero mal ensamblado.

En cualquier caso, un trabajo que o mucho me equivoco o se apreciará mucho más en su lugar de origen por más que venga arropada con una generosa distribución y promoción, y un desafortunado título, puesto que por el momento su creador no parece interesado en adaptar sus obras al paladar occidental.

Recomendada a mafiosos de ferretería y budistas de rellano. Puntuacion