Ficha

País

UK, Francia

Año

2003

Título original

Monsieur Batignole

Duración

93min

Dirección

David Mackenzie

Guión

Alexander Trocchi, David Mackenzie

Reparto

Ewan McGregor, Tilda Swinton, Peter Mullan, Emily Mortimer

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Crítica de Monsieur Batignole
Autor: bronte
Fecha: 27/04/2005.
Póster Monsieur Batignole

Monsieur Batignole

Digerido por bronte

Ni desembarco de Normandía, ni liberación de París, ni Plan Marshall. Nada. Si por algo han de estar agradecidos los franceses a los americanos, y mucho, es por la potente iconografía que Hollywood creó de la resistencia. Gracias a películas como "Casablanca" y similares, el planeta entero tiene la imagen de que allí todo la nación era rabiosamente resistente, cuando la realidad es que la mitad de Francia era más pro-nazi que la madre de Hitler. Lo cual tampoco es de extrañar: pase lo que pase, siempre hay gente incapaz de reconocer los totalitarismos, deseos de justificar sus crímenes y ansiosos por darles un marchamo de progreso.

Por eso es agradable ver una película, y francesa además, en la que se retrata lo muy colaboracionistas que eran muchos franceses, sin demérito de los que no lo fueron, claro. Lo cual tampoco quiere decir que estemos ante una película de "corte social" (afortunadamente; porque ya sabe que la única diferencia entre una película de "corte social" y otra que no lo es, es que, aunque las dos dicen lo mismo, la de "corte social" es infinitamente más aburrida). Monsieur Batignole narra las peripecias de un charcutero falto de carácter en su afán por salvar a tres niños judíos de la deportación nazi. Una cosa así como "La vida es bella", pero sin la liviandad en ocasiones desconcertante de ésta. Y digo desconcertante, porque era tal la banalización del tema, que no se sabía si sentirse ofendido o alabar la imaginación necesaria para convertir aquel horror histórico en "Guys and dolls".

"Monsieur Batignole" comparte ese tono amable, rayano en la comedia blanca y almibarada, pero no se permite licencias tales como sostener que en los campos de concentración sólo se mataban conejos (lo cual, sin lugar a dudas, hubiera venido muy bien para el personaje del charcutero), ni ocurrencias semejantes. Lo que es considerado demasiado duro por el director, pues simplemente no aparece, pero nada de retorcerlo en su esencia hasta que quede bien y le haga juego con las cortinas. De esta manera, Gerard Jugnot, al que muchos reconocerán como el protagonista de "Los chicos del coro", compone una película sencilla, con una estructura bien definida, y oficio, mucho oficio. Y también mucho oficio por parte del resto del equipo, entre los que destacan el responsable de la banda sonora, y la dirección artística.

El filme se apoya en unos personajes muy estilizados, por lo cual los malos son muy malos y los buenos, muy buenos. Y no se trata de maniqueísmo, sino del tono necesario para que la película funcione en su género de comedia. Hacer una disección exhaustiva de las psicologías hubiera llevado sin duda la cosa por derroteros mucho más serios y por lo tanto, desagradables. Sin embargo, no todos los actores están en el mismo registro. Mientras que Gerard Jugnot (Monsieur Batignole), Michele García (Madame Batignole) y Jean-Paul Rouve (el despreciable colaboracionista), casi están en la farsa (sobre todo los dos últimos), los niños, por ejemplo, están en un nivel totalmente naturalista, que aviso, tampoco molesta. También está por ahí Alexia Portal (la hija de Batignole), que esa está en un registro español, y con eso ya está todo dicho.

Aquí todo el mundo habla muchísimo, y procede preguntarse si realmente eran necesarias esas peroratas que se marcan el Monsieur Batignole y Simon Bernstein (el niño protagonista). Pero a lo hecho, pecho. Ahora ya están ahí y no es cuestión de meneallo. Pese a todo, no es una película que abuse del sentimentalismo, cuando podría haberlo hecho con facilidad suma, y en general compone un homenaje sencillo y falto de grandes pretensiones a una serie de personajes reales que son los que hacen que nuestro mundo siga teniendo significado. Tampoco renuncia al gag, aunque éste se administre con cuenta gotas y, para alivio del espectador decente, no nos regala con una fotografía restallante, ni con planos interminables del ojo derecho de cada actor. Todo está al servicio de la historia, que sin ser una maravilla, es una película viable para un sábado por la tarde en el que no haya que salvar al mundo. Recomendada para gente que cree que la "ñ" es un gran invento. Puntuacion