Ficha

País

USA

Año

1987

Título original

Full metal jacket

Duración

116min

Dirección

Stanley Kubrick

Guión

Gustav Hasford, Stanley Kubrick

Reparto

Matthew Modine, Adam Baldwin, Vincent D'Onofrio, Lee Ermey

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Crítica de La chaqueta metálica
Autor: bronte
Fecha: 05/05/2005.
Póster La chaqueta metálica

La chaqueta metálica

Digerido por bronte

No damos abasto con las efemérides. En esta ocasión acabamos de celebrar los 30 años del final de la guerra de Vietnam, guerra que aún sigue siendo percibida por los americanos como el peor episodio de su historia. Como la experiencia dice que a los españoles este conflicto nos suena a chino, que ni siquiera a vietnamita, para ponernos en situación, un poco de historia. Muy sucinta. A mediados del siglo XX todas las potencias colonizadoras iban abandonando paulatinamente sus colonias, menos los que ya nos podemos imaginar. Francia quería seguir siendo la "potencia colonizadora y protectora" de Indochina, al precio que fuera (el imperio Michelín estaba en juego), y erre que erre, en vez de irse tranquilamente, con las mismas se las arregló para propiciar una terrible guerra de liberación, que acabó con la derrota gala en Dien Bien Fuh en 1954. No sin antes haber provocado que los países comunistas se metieran en todo el petate, apoyando a los movimientos de liberación contra los franceses.

En virtud de la "teoría del dominó" vigente en Estados Unidos en aquel momento, y que rezaba que si un solo estado surasiático caía en la esfera de poder de los soviéticos, caerían todos como las fichas del dominó, a los americanos les pareció que no les quedaba más remedio que meterse en el conflicto de Vietnam del Sur (porque el del Norte ya estaba totalmente "stalinizado"), para evitar que un nuevo país albergara otra dictadura "roja". Pero en Vietnam del Sur ya había nacido el Vietcong, facción marxista-leninista que luchaba contra el ejecutivo gobernante (apoyado por USA) y a partir de este hito, 10 años de una interminable guerra de guerrillas (1965-1975) que todos conocemos bien por ser un tema recurrente del cine norteamericano, y que acabó con un Vietnam más comunista que Stalin. En esa intervención militar es donde se encuadra la película que hoy nos ocupa, "La chaqueta metálica", obra de uno de los pocos genios que en el cine han sido: Stanley Kubrick.
Si la violencia es un tema constante en el cine de Kubrick, "La chaqueta metálica" aborda el tema de la violencia en su forma más acromegálica e institucionalizada: la guerra. Pero no es ésta otra película en la que se retrate el calor pegajoso de la selva vietnamita. Muy al contrario, y muy en la línea de su director, las imágenes son más bien asépticas, se aprecia un orden considerable tanto en la planificación visual, como sonora, como en el montaje, y si uno está atento, puede percibir claramente el sentido coreográfico de su autor (sobre todo en las secuencias de batalla). Nada de batiburrillos reflejando el caos en el que se convirtió la participación americana en Vietnam. Caos no sólo por la incombatible guerra de guerrillas (inventada por cierto por un español: Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán), sino asimismo por la falta de claridad en el objetivo, aspecto presente en la película. Mientras la mitad de América creía que estaban en Vietnam ayudando a mantener las reglas del mundo libre en el Sureste asiático, la otra mitad (en ese rasgo aislacionista tan americano), no entendían que se les había perdido allí, ni mucho menos por qué tantos soldados americanos no voluntarios, estaban muriendo en un país del que casi no se sabía ni en qué parte del mapa estaba (fue esta guerra el punto que marca la profesionalización de los ejércitos del mundo).

La dualidad es por lo tanto un factor muy presente en la película. Dualidad sobre la propia guerra, porque allí donde hay un enfrentamiento, hay seres humanos creyendo que luchan por una causa justa, pero al mismo tiempo hay un absurdo inherente al propio conflicto. Y no son pocas las secuencias dedicadas a reflejar ese absurdo. La última parte del metraje en la que el grupo de soldados protagonistas se enfrenta a un franco-tirador oculto ante el que van cayendo uno a uno, con la mayor impotencia, es un buen ejemplo de ello. Y dualidad al mismo tiempo en el ser humano (visible en el propio cartel de la película), de la cual el recluta Bufón funciona como escaparate. Las personas son capaces de lo mejor y de lo peor, y a veces al mismo tiempo, y a veces sin que se que se pueda distinguir tampoco cuál es cuál.

El filme está dividido en dos partes: la segunda desarrolla la presencia del recluta Bufón en Vietnam, y de cómo llegar a matar se puede llegar a traducir en un ejercicio de humanidad. También se emplea este segmento para reflejar distintas posturas de los soldados americanos allí destacados: el cínico, el psicópata, el que sólo quiere volver a casa, y el que cree en la causa que está defendiendo, todos ellos tratados, sin embargo, con la ternura del que asiste a una función escolar. Kubrick aniña en cierta manera a sus personajes y así los descarga de su responsabilidad moral. Porque el director quiere poner el énfasis en los altos mandos, que aparecen retratados como ignorantes máquinas de fabricar máquinas de matar. Son oficiales deshumanizados, muy del gusto de las modernas teorías que sostienen que los miembros del ejército nacen de coliflores y no de padres y madres como el resto de los miembros de la comunidad. Son personajes diferentes, diferenciados y a ellos se les responsabiliza de lo inhumano de una guerra.

De ahí que la primera parte de la película (la más potente), aquella dedicada al período de instrucción del recluta Bufón en los marines, recuerde tanto a otras obras como "La naranja mecánica", por lo que de distorsión de la persona tienen. Este acto está rodado con una pulcritud absoluta sin renunciar a la estilización propia del autor, también en los diálogos, todos ellos memorables. Es tan incomprensible a ciertas horas del día la preparación de estos marines, que la película goza de un humor subterráneo muy rayano en el absurdo. Sin embargo, más allá del chascarrillo filosófico, al llegar al metraje desarrollado en Vietnam, se llega a entender por qué otro tipo de preparación sería inútil y por lo tanto ridícula. En el recinto de instrucción, podemos contemplar a Vincent D'Onofrio, quien engordó 32 kilos para este trabajo, y en cuya cara podremos ver expresiones que ya vimos en el Malcolm McDowell de "La naranja mecánica" y en el Jack Nicholson de "El resplandor".

Los surasiáticos casi no aparecen reflejados si no es para vender a sus mujeres para la prostitución, afición que parece que mantienen y a la que, según los periódicos, los españoles no le hacen ningún asco y el asunto de despachos, drogas, repercusiones en USA, y vuelta a casa, simplemente no existen en "La Chaqueta metálica". Como todas las películas de Kubrick, no habla de un hecho en concreto, sino que accede a un plano de abstracción apoyándose en un hecho concreto. Todo el filme mantiene una atmósfera espacial y distante, remarcado por la banda sonora original y para que se distinga lo que es un buen director, pese a incluir canciones pop/rock íntegras en el metraje, éstas no sólo no molestan, sino que potencian el sentido de todas y cada una de las escenas, unos años antes de que lo hiciera Tarantino.

Por cierto, el actor que interpreta aquí al instructor, un antiguo marine, fue el instructor de Louis Gosset Jr, para su papel en "Oficial y Caballero"; de ahí que los más avispados encuentren más de una similitud entre estas dos películas. Recomendada para todos aquellos que se sepan el himno del Club Mickey Mouse de memoria.

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