Ficha

País

Uruguay, Argentina, Alemania, España

Año

2004

Título original

Whisky

Duración

99min

Dirección

Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll

Guión

Gonzalo Delgado, Juan Pablo Rebella

Reparto

Jorge Bolani, Daniel Hendler,Ana Katz, Mirella Pascual

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Crítica de Whisky
Autor: bronte
Fecha: 08/05/2005.
Póster Whisky

Whisky

Digerido por bronte

Dos cosas me han llamado la atención de "Whisky". La primera es el salvaje hirsutismo de Jorge Bolani, ciertamente inhumano, y la segunda que a alguien se le haya ocurrido llamar a un sitio (tipo Marina D'Or pero en uruguayo) Priápolis. Afortunadamente, al verlo escrito descubrí que era Piriápolis, con una "i" entre medias, porque lo de Priápolis era mucho incluso para seductores tan reconocidos como los uruguayos, ¿O eran los argentinos?; de por la zona.
El caso es que "Whisky" es una de esas películas ante las que todo el mundo sólo encuentra un sustantivo: sutileza. A mí muy sutil tampoco me ha parecido. Digamos que podría colar por minimalista, pero no por sutil. Por ejemplo, el primer detalle que nos dice que Germán es más rico que Jacobo. Hombre, bien es verdad que el hermano alegre no entra en el aeropuerto quemando billetes de 500 euros para encenderse los puros, pero el plano corto del calcetín con esa etiqueta de nueve reales, es de todo menos sutil. Y así todo. Es difícil conseguir sutileza cuando cada secuencia sólo habla de una única cosa. Si hablamos del chisporroteo vital de Germán, no es muy sutil sacarlo cantando en un karaoke. Y si hablamos del rencor de Jacobo, tampoco es muy sutil sacarlo durante todo el metraje mirando de lado. La sutileza sólo es posible cuando hay un texto y un subtexto, y por el momento en el circuito de habla hispana, aún estamos intentando, y a duras penas, hacernos con la sintáxis.

Es verdad que la misma historia se podría haber construido con gritos y fuegos artificiales, pero vamos, que toda la película sea de perfil bajo, no es lo mismo que que esté rodada con sutileza, confusión en la que el público inocente cae con facilidad cuando ve que hay poco diálogo y mucho plano supuestamente falso de artificio. Con todo, le reconozco el valor de que construida con escenas tan mínimamente dramáticas, consiga mantener el interés. Y sobre todo le concedo la habilidad de recrear un naturalismo sorprendente, sin necesidad de que los personajes digan "jo, tío, ej que, qué fuerte" cada 30 segundos, como pasa en las producciones nacionales con la misma intención.

Incidiendo en el tema, esa es la gran aportación de "Whisky" en mi modesta opinión. El excelente trabajo de sus actores, que consiguen hacer de un guión sólido, pero con gran riesgo de convertirse en el anestésico del año, una película con gran capacidad empática. También es de reseñar la dirección, que pese a apostar por una historia soporífera, consigue insuflarle la suficiente humanidad como para que uno siga con atención que les pasa a esos dos personajes autistas y al hombre velludo. La trama gira alrededor de un hombre uruguayo, dueño de una fábrica de calcetines ruinosa, que le pide a su secretaria que finja ser su esposa, ante la visita de su hermano rico, un exitoso calcetinero residente en Brasil. A partir de ahí un periplo de los tres personajes, en el que descubrimos que el ruinoso es un hombre que tiene por corazón un calcetín lleno de rencor y sufrimiento, que su hermano siempre ve el calcetín medio lleno y que la secretaria aprenderá a poner punto final a su vida de monotonía y calcetines. Una historia de aprendizaje coral a través de complejas relaciones entre los tres.

Al mismo tiempo "Whisky" funciona en cierta medida como muestrario de la triste situación en la que se encuentra Uruguay después de haber sido una de las joyas de Hispanoamérica, y no faltará quien haga una lectura macarrónica, teniendo en cuenta que el hermano alegre es aquel que invierte y es exitoso en los negocios, y por lo tanto, necesariamente un opresor. Pero parece que la opinión de los directores es que eso mismo debería hacer Uruguay para salir de ese estado paupérrimo que el país no se merece. Salir de ese estado de ataraxia y paroxismo y mirar hacia delante y buscar nuevos horizontes. Y en esto la película también ofrece una lectura interesante y valiente.

Desde luego, es una película que horrorizará a los devotos de Van Damme, por su ritmo excesivamente lento, que se sobrelleva con gusto sólo si uno está muy acostumbrado a ver "La mandrágora" en la postura de la grulla. Su falta de acontecimientos también desesperará a gran parte de la parroquia, pero encantará a admiradores de Chejov en general, y a todos aquellos que estén dipuestos a centrarse en el tema puramente humano. Por último, reconocer cómo me corroe la envidia al ver con que exquisitez tratan los sudamericanos el castellano.

Recomendada para individuos no afectados de priapismo. Puntuacion