Ficha

País

UK, USA

Año

2004

Título original

Millions

Duración

98min

Dirección

Danny Boyle

Guión

Frank Cottrell Boyce

Reparto

Alexander Nathan Etel , Lewis Owen McGuibbon, James Nesbitt, Daisy Donovan, Christopher Fulford.

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Crítica de Millones
Autor: sensillo
Fecha: 12/05/2005.
Póster Millones

Millones

Digerido por sensillo

Historia con protagonista infantil, detalle éste que no deja indiferente a mucha gente. Ver este tipo de películas es exponerse a tener que tragarse un pequeño y antipático graciosete resabido que pronto le haga añorar aquellos tiempos en que Herodes gobernaba con justicia y sabiduría. Afortunadamente, el niño de “Millones” no resulta ser cargante ni fastidioso, así que lo creo merecedor del indulto del famoso infanticida.

Danny Boyle es un realizador bastante peculiar. Tiene la costumbre de fracturar de manera bastante fea muchas de sus películas, con una primera parte muy prometedora y una segunda parte bastante lamentable. El ejemplo más claro podría ser “28 días” y millones no es ajena a este esquema. Sus trabajos suelen contar historias sencillas que de alguna manera encierran bastante sustancia. Es una apuesta arriesgada, pero muy gratificante cuando sale bien, y es difícil mantener el equilibrio y no ponerle zancadillas a una narración que tiene que correr con alegría y vivacidad.

Boyle resuelve con habilidad la primera mitad hasta que llega un momento en que decide romper el ritmo y sacrificar el resto de la cinta a los dioses de la oscuridad. Es posible que llegue el día en que resuelva su conflicto ético interior y decida seguir el recto sendero del bien o decida abandonarse al poder del lado oscuro. Si elige la primera opción podría convertirse en un director ciertamente interesante.

“Millones” cuenta la historia de un niño huérfano que adora a los santos con el mismo fervor y fetichismo que el resto de sus compañeros rinden pleitesía a los jugadores de fútbol. El día en que literalmente le cae del cielo una bolsa llena de dinero, se convence de que se lo ha enviado Dios con un propósito especial. Su hermano mayor, por el contrario, tiene muchas y muy terrenales ideas de lo que se debería hacer con el dinero. Detrás de las inevitables e hipnóticas escenas de toda la magia que tanto dinero es capaz de operar, sobre todo para los ojos de un niño, se plantean algunos temas acerca de la caridad y otras cuestiones éticas. Por cierto, se agradece que este exhibicionismo despilfarrador, con el que todos en algún momento hemos fantaseado, no se represente de manera pesada ni excesivamente reiterativa, dejando que la película siga avanzando.

Sin embargo, llega un momento en que a la película parece que no le quede mucho más que decir y se empieza a hacer bastante aburrida. El mensaje optimista que se sugiere, sosteniendo que obrar bien es más sencillo de lo que parece, empieza a dar paso a otro bastante más siniestro que afirma que una gran cantidad de dinero trae más complicaciones que felicidad. Blasfemas falacias que ofenden profundamente mi sensibilidad, y que estaría dispuesto a refutar empíricamente si algún mecenas se prestase a donarme una pequeña fortuna. Subtexto al margen, lo que es cierto es que sí que se rompe de manera innecesaria el ambiente jovial que dominaba el primer tramo de la película.

Sin pretender ser un sustituto del abdominizer a base de hacer reir, tiene algunas escenas bastante divertidas, en especial las que involucran a los santos que aparecen y desaparecen en la imaginación del niño. Imbuido en el mensaje altruista de la película, guardaré en mi memoria sus mejores momentos y olvidaré con clemencia su parte más tediosa.

Recomendada para los aspirantes a entrenadores de la selección nacional de Galilea. Puntuacion