Ficha

País

USA

Año

1999

Título original

The green mile

Duración

188min

Dirección

Frank Darabont

Guión

Stephen King, Frank Darabont

Reparto

Tom Hanks, David Morse, Bonnie Hunt, Michael Clark Duncan, James Cromwell.

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Crítica de La milla verde
Autor: bronte
Fecha: 05/06/2005.
Póster La milla verde

La milla verde

Digerido por bronte

¿Qué haría usted si le dieran un papel, un bolígrafo, un grupo de condenados a muerte y un ratón? No conteste. Dejémoslo correr... Quizás por eso Stephen King es megamillonario y quizás por eso el cine americano es lo que es. La milla verde es la mejor demostración de lo poco que se necesita para hacer una obra de arte teniendo como único utensilio el talento. Talento en la historia, talento en el guión, talento en la dirección y talento en la interpretación.

Personalmente creo que el mejor Stephen King es aquél que no se dedica al terror. Y tenemos grandes películas que lo demuestran: "Cadena perpetua", "El eclipse" o la que ahora nos ocupa, "La milla verde". Con formato externo de cuento infantil, el autor se las arregla para dar su opinión sobre uno de los peores aspectos de la sociedad norteamericana: la pervivencia de la pena de muerte. Pero no de forma explícita ni mucho menos panfletaria. Aquí es donde toma cuerpo el adjetivo sutil. Nadie lanza discursos sobre el tema y ningún personaje reflexiona, aunque sea de pasada, sobre la bondad o maldad del mismo o su legitimidad en nuestros tiempos. Es la propia historia y los vericuetos de la misma los que hacen entender, casi de una forma más intuitiva que racional, lo horrible de semejante práctica. Stephen King nos hace desear que alguien no sea ejecutado, lo cual sin lugar a dudas es mucho más potente, e incluso efectivo, que hablar sobre lo improcedente que resulta ejecutar a un ser humano. Es la diferencia que hay entre el arte y un ensayo jurídico-filosófico.

Frank Darabont supo ser fiel al estilo de la novela en su guión, en el que fue capaz de desarrollar unos personajes tan clásicos que a veces parece que uno está esperando a que Frank Capra aparezca en plano. Hace décadas que la bondad y la inocencia han desaparecido de la pantalla. Y no nos referimos a las películas infantiles, sino a películas para mayores que hablan de cosas muy importantes, y en las que sin embargo, los personajes adultos siguen teniendo cierto brillo en los ojos y cierta ingenuidad que en la hoy en día es traducida por ñoñería. En la crítica dedicada a "Qué bello es vivir", queda reflejado como se pueden tratar los temas más trascendentales sin necesidad de que los protagonistas sean unos malditos golpeados por el camello de la esquina. Eso pasa en "La milla verde". El guión desgrana con un ritmo inigualable temas como la fe, la amistad, la compasión, el milagro, la maldad y la irreversibilidad. Y eso que estamos hablando de una película de tres horas, casi con un escenario único, con muy pocos personajes y en la que un ratón resucita. Pero es lo que tiene el talento.

La dirección también estuvo a cargo de Darabont, quien tiene cierta querencia por Stephen King, cuyas adaptaciones no le dan ningún mal resultado. Detrás de la cámara compone un retrato colorista, profuso en los planos cortos, que persigue en todo momento la identificación emocional del espectador. Para ello nos presenta a Michael Clarke Duncan como el gigante bondadoso que será castigado por la incomprension de los hombres, una especie de hombre elefante sin Doctor Treves que le redima, y a Tom Hanks como el astuto Puck que, sin embargo, no logrará recomponer el enredo en esta ocasión. Junto a ellos un plantel de actores excelentes que representan arquetipos que ayudan a que la historia se mueva en la dirección correcta de manera natural, sin necesidad de forzar acciones o eventos para que pase lo que tiene que pasar.

Tom Hanks confirma una y otra vez que es uno de los mejores actores en activo (y sin necesidad de ningún tic) y si a mí me obligaran a nombrar un sucesor de James Steward, sin lugar a dudas sería este actor el que se llevase el preciado título. Como Paul Edgecomb nos ofrece un personaje lleno de candidez, mesura, empatía e impotencia. Michael Clarke Duncan hace que la palabra "versatilidad" tome significado (cuesta creer que sea el Baltasar de "El Rey Escorpión"), y encarna a uno de los milagros más emocionantes de la pantalla de los últimos años. David Morse, que con ser un actor solvente, no es que sea muy agudo escogiendo películas, está aquí fantástico como apoyo de Hanks, Doug Hutchison hace que la crueldad de Sade parezca un juego de niños (¿por qué este actor trabaja tan poco?), y Sam Rockwell clava la personalidad de un psicópata de la calle, que tienen mucho más que ver con descerebrados a los que cualquier tontería les hace gracia, que con Hannibal Lecter, quien sin lugar a dudas, tenía mucha más conversación.

La película es un alarde de imaginación y de ilusión. Es de esas películas que uno le retrotraen a su niñez por su capacidad de fascinación. Cuando las luces se apagan se entra en ese mundo y se entiende que en la pantalla de un cine puede pasar cualquier cosa. Las personas de sensibilidad media-alta también lo pasarán mal en algunas partes. Pero se aguanta por la magnificencia del conjunto. Recomendada a los que creen que los cuentos de antes eran muchísimo más interesantes y profundos que los recomendados actualmente por los pedagogos. Puntuacion