Ficha

País

España

Año

2005

Título original

20 centímetros

Duración

113min

Dirección

Ramón Salazar

Guión

Ramón Salazar

Reparto

Mónica Cervera, Pilar Bardem, Lola Dueñas, Concha Galán, Najwa Nimri, Pep Noguera, Rossy de Palma, Pablo Puyol.

Enlaces

Externos

Críticas

por autor

por título

# A B C D E F G H
I J K L M N O P Q
R S T U V W X Y Z
Crítica de 20 centímetros
Autor: bronte
Fecha: 12/06/2005.
Póster 20 centímetros

20 centímetros

Digerido por bronte

Si es cierto que el cine refleja la complejidad cultural de un país, reparando en el caso del cine español se pueden sacar dos conclusiones a bote pronto: la primera, que todos los españoles son extrañamente parecidos, y la segunda, que su mayor similitud reside en su querencia por personas de su mismo sexo, por el deseo de cambiar de sexo, o porque viven todos en medio de lupanares. No me llegan los dedos de las manos y de los pies de todos los trabajadores de esta humilde empresa para contar el número de películas españolas que en los últimos cinco años han abordado el muy tabú (eso dicen) tema de la homosexualidad, pero de ser el percal tal y como lo pintan, ahora entiendo el por qué de tanta soltera o "single" como diría Boris Izaguirre... 

Aparte de la obsesión compulsiva de la cinematografía española con el tema, informar de que si el cine en este país tuviera un nivel aceptable, esta película estaría "Bien". Así con B mayúscula. Sin embargo, la cantidad de despropósitos que nos obligan a tragarnos cada año nuestros compatriotas, elevan a "20 centímetros" cuasi a la categoría de obra maestra. Por ejemplo, no parece que el guión lo haya escrito un niño de seis años mientras se comía un bocadillo de chorizo, y aunque el tema es el de siempre, que ya lo tenemos más que trilladito, el tratamiento es ciertamente novedoso y profesional. E insisto: lo de profesional se evidencia en cada aspecto del conjunto, aunque no se lo crean.

Por ejemplo, la interpretación. Mónica Cervera está más que notable en un registro profundamente creíble, trágico y entrañable. Y lo que aún es más, pese a utilizar acento seseante, se le entendía todo. Y eso hay que remarcarlo. Porque aún hay gente que me pregunta de qué iba "Solas". Además canta y baila. Baila lo suficiente, y en la parte del canturreo es donde menos resulta, pese a que no desentona ni desafina en ningún momento. Pero bien que se notan los arreglos para no tener que subir mucho. El resto de comparsas, por supuesto todos proxenetas, meretrices, travestis y demás fauna urbana que tanto fascinan al cineasta medio español, cumplen con sus papeles de manera más que eficiente. Y el más flojito, Pablo Puyol, que además de ofrecer un integral frontal nada despreciable, en la parte de la interpretación sigue teniendo ese punto falsillo que se le irá, sin lugar a dudas, dentro de 20 o 30 años. Con todo, pocas películas se ven por estos lares en las que el nivel general sea tan alto.

Luego está el guión, que sinceramente me ha sorprendido por lo trabajadísimo que está. Haciendo gala de un falso naturalismo utiliza unas frases estilizadas y a veces hasta poéticas que consiguen que la película sea mucho más que un reportaje de "Noche de impacto". La dirección de actores es excepcional en estos tiempos que corren por estas latitudes, y si en algo se resiente el conjunto es por lo monocorde, con cierta falta de clímax y anticlímax y cambios de ritmo, que hacen que la hora ya se empiece a hacer pesadita. La fotografía es muy efectiva, no se nota pero se siente, y la dirección artística parece hecha por el hijo gris de Almodóvar.

La historia no es nada del otro mundo. Una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre, que se prostituye por no encontrar otro trabajo y cuyo sueño vital es cambiarse el sexo gonádico. Todo esto con tonillo de comedia dulce, y sobre todo, con números musicales intercalados, que es el revival del momento. Dichos números están a años luz, por ejemplo, de engendros como los de "El otro lado de la cama", y parece que en "20 centímetros" sí que contrataron a un coreógrafo. Un coreógrafo que sólo domina tres o cuatro aspavientos de brazos, pero que aún así es de lo mejorcito que hemos visto por estas pantallas. En cuanto a las influencias de estos números, los sesenta españoles, el siglo XX americano (enterito), y mucho videoclip estadounidense. Por estar, hasta está el "Thriller" de Michael Jackson. Todo ello con cierto toque Kitsch de Mercado de la Cebada, pero digo yo que ya puestos, se podían haber repasado el cine de la República y no copiar tanto a los americanos. Pero es lo que hay...

La película es lo suficientemente adulta, seria y profunda como para que uno no salga con ganas de dejarse de hablar con todos los homosexuales del mundo, como consiguen, seguramente sin querer, otros directores españoles y muy por la contra, consigue que el espectador conecte con los anhelos, frustraciones e ilusiones de Marieta, bautizada como Adolfo. Así que una resultona historia de aprendizaje personal y metas conseguidas, que como elemento diferencial, tiene a un transexual como protagonista. Que canta y baila. Cuando cae en brazos de Morfeo por culpa de la narcolepsia.

Recomendada para todos aquellos que no crean que exista vida heterosexual en la península.

Puntuacion