Ficha

País

USA

Año

2001

Título original

THe Curse of the Jade Scorpion

Duración

103min

Dirección

Woody Allen

Guión

Woody Allen

Reparto

Woody Allen, Helen Hunt, Dan Aykroyd, Charlize Theron, David Odgen Stiers, Elisabeth Berckley

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Crítica de La maldición del Escorpión de Jade
Autor: bronte
Fecha: 16/06/2005.
Póster La maldición del Escorpión de Jade

La maldición del Escorpión de Jade

Digerido por bronte

Otra película de Woody Allen con títulos de crédito de fondo negro y mucho jazz. Maltratada por la crítica norteamericana y calificada de menor por la europea, otra cosa no será, pero tiene un título bastante largo. Como yo soy una europea cautivada por Nueva York, diré que a mí me ha gustado. Y paso a relatar por qué.
La película está ambientada en los años 40, época dorada del cine americano, con una estética todavía no superada y unas historias y una forma de hacer cine que ya quisiéramos hoy en día. La trama es además una especie de mezcla entre el inconfundible estilo Allen, la serie B por entregas y el cine negro. O sea, que si la batalla va por el lado de la nostalgia la tiene más que ganada. Ni siquiera la cara de anciana decrépita que Helen Hunt luce en el este filme puede restar un ápice de glamour a su peinado a lo Gilda. Woody Allen se pone el guardapolvos de Bogart, y encarna a un detective de una compañía de seguros, un sabueso a la vieja usanza cuyo olfato desmantela todo posible latrocinio y cuya mano se aposenta con gracia y frecuencia en los traseros de las coristas neoyorkinas.

Y aquí está el gran problema de la película y su factor extremo de chirrido. ¿Cómo casar el Woody Allen de siempre, inseguro, nervioso, feucho y bajito con un hombre que cada noche se lleva una pin-up (o intento de) a la cama? Pues esto no se casa de ninguna manera. Y así el espectador tiene en todo momento la sensación de que es imposible que ese personaje exista, incluso en una película de Woody Allen. Sentimiento sólo aliviado por los excelentes diálogos, basados mayormente en la lucha de sexos y en lo que los guionistas llaman la Tensión Sexual No Resuelta. Claro que teniendo en cuenta que, insisto, Helen Hunt luce aquí unos surcos faciales propios de la senectud, quizás la imposible pareja no quede tan a trasmano. Si en "Memorias de seductor" don Woody se nos ponía en plan Humphrey en clara parodia diegética y eso era lo que funcionaba, aquí la parodia está fuera de la película y no acaba de cuajar, por imposible. Un efecto parecido a cuando Mel Gibson interpretaba a un adolescente en Braveheart. Que qué mal rato pasamos con aquello...

Lo cierto es que Helen Hunt es la nueva logista empleada por la Agencia de Seguros donde trabaja nuestro rompecorazones acondroplásico. Ambos son hipnotizados en el espectáculo de un cabaret donde toda la oficina va a celebrar un cumpleaños. Y a partir de aquí un argumento del que nadie se extrañaría en una película de Abbot y Costello. Woody Allen, bajo la hipnosis, involuntariamente realiza colosales robos para el astuto hipnotizador. Éste, para sus felonías, utiliza un colgante de jade con forma de escorpión. Tal premisa de la trama da idea cierta del tono nostálgico de la película. Y lo digo como halago. Helen Hunt también hará de las suyas cuando esté en los brazos de Hipnos. Toda una mezcla de géneros que quizás no acabe de funcionar por cierto pulso temblequeador en el ritmo del filme. También aparece Charlize Theron en plan femme fatal '40, y ésta sí que lleva un peinado a lo Verónica Lake. Y aparece espectacular, todo hay que decirlo.

Woody Allen está resultón en las escenas en las que él es más él que nunca, y Helen Hunt satisface un papel que representa la modernidad en contraposición a lo añejo de nuestro sabueso. Ambos mantienen unos diálogos chispeantes y corrosivos. Dan Aycroyd encarna un secundario de lujo entre una serie de personajes que cumplen la función de estereotipos típicos del cine, y sobre todo del cine del momento que se intenta retratar. Por ejemplo, no falta la confrontación de nuestro detective con los policías, por supuesto mucho más tontos y torpes que él. La puesta en escena, dirección artística, fotografía y demás parafernalia es estupenda, y la música, como siempre, sobresaliente.

No está a la altura de "Balas sobre Broadway", pero tampoco es el despropósito de "Granujas de medio pelo". Recomendada para gente que cae hipnotizada viendo hacer chirivitas a Marujita Díaz. Puntuacion