Ficha

País

USA

Año

2005

Título original

Madagascar

Duración

86min

Dirección

Eric Darnell, Tom McGrath

Guión

Mark Burton, Billy Frolick

Reparto

Ben Stiller, Chris Rock, David Schwimmer, Jada Pinckett Smith

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Crítica de Madagascar
Autor: bronte
Fecha: 18/06/2005.
Póster Madagascar

Madagascar

Digerido por bronte

Por ejemplo, en una secuencia de la película se ve andar a una cebra por las calles de NYC. La gente la mira pero la cosa no pasa de ahí. Lo que parece una escena sin más es un cumplido homenaje a Nueva York, el único lugar del mundo donde uno puede hacer lo que sea, o ser lo que sea sin que nadie se asuste ni se inmute. No es éste el único momento en el que se habla de la gran manzana. También hay referencias a lo que conocemos como la "New York Attitude", forma de ser que hace que los habitantes de esa parte del mundo sean extrañamente fuertes y resistentes. Por eso nuestros cuatro protagonistas, un león, una cebra, una jirafa, y una hipopótama, trasladados por error desde el Zoo de Central Park hasta la isla de Madagascar, sabrán solucionar sin problema cuanto obstáculo se les ponga por delante.

No cabe duda de que la película a nivel visual es magnífica. La cinética y las texturas son excelentes, y si antes de empezar el filme uno ve el tráiler de "El sueño de una noche de San Juan" entenderá a qué me refiero. El argumento no busca en ningún momento una historia originalísima, sino un guión que entretenga y divierta. Lo primero lo consigue sin demasiado esfuerzo tanto para los pequeños como para los mayores. Y en cuanto a divertir, no eran los niños los únicos que estallaban en generosas carcajadas. Incluso hubo por ahí una crítica muy sesuda que también se rió profusamente. La película tiene buenas líneas de texto, estupendos chistes y resultones personajes que hacen que la diversión no pare. Los cuatro protagonistas tienen sus momentos de gloria, levemente eclipsados por los pingüinos que pese a tener pocas intervenciones, se quedan con la película sin demasiada dificultad.

Pero el humor no está sólo en la situación o en los diálogos, también está en la imagen. No hay un momento muerto en una película en la que la información está llegando de manera contínua bien sea en forma de gag, o de slapstick, o de chiste, o de ironía o de intertextualidad visual o sonora. Con respecto a esto último, se utilizan bandas sonoras muy conocidas de otras obras para conseguir la complicidad del espectador, y se rinde homenaje a varias películas por todos bien conocidas como "American Beauty", "El planeta de los simios" o "Náufrago". La diferencia entre cómo se utiliza la intertextualidad en esta película o cómo se utilizaba por ejemplo en "Los increíbles" reside en que imaginar a estos personajes en las situaciones de las otras películas resulta gracioso por lo dislocante, mientras que en "Los increíbles" se limitaban a copiar secuencias sin que ello añadiera ironía o doble intención a la cosa. Aunque aquí se les ha visto un poco el plumero intentando repetir el efecto de "El Gato con Botas" de "Shrek", todo hay que decirlo.

Aunque lo que más me ha gustado de "Madagascar" es su trasfondo oculto tras una película aparentemente simple. Sin llegar a responder explícitamente plantea el filme algunas interrogantes de ayer, hoy y siempre. Por ejemplo, ¿qué es la libertad realmente?, ¿no tener reglas?, ¿ser lo que se supone que uno debería ser?, ¿ser capaz de aceptar lo que uno es? La manera en que la cebra anhela el mundo salvaje (que es como ya dice la palabra, salvaje), recuerda en cierta manera a la obsesión de algunos occidentales por vilipendiar su propia cultura y encumbrar lugares del planeta de donde otra gente quiere escapar. También habla de la Naturaleza, así, con mayúsculas, y de cómo sus leyes cuentan para todos, guste o no. Trata asimismo de la necesidad de aceptar la propia naturaleza y al mismo tiempo deja entrever que la civilización nos puede convertir en seres mejores aunque los actuales pedagogos sigan empeñados en el mito del buen salvaje. Y también habla de que los animales deben estar en su hábitat y no presos en jaulas. Pero es seguro que este mensaje no cuajará, por demasiado evidente.

Una buena película, que aunque sin ser genial, está indicada para toda la familia. En esta ocasión y afortunadamente, Manel Fuentes casi no habla, aunque reconozco que su intervención es de Óscar comparada a la catástrofe de "El Cid: la leyenda". Aunque pudo haber sido mucho peor, yo me sigo quedando con los dobladores profesionales. Recomendada para gente que entiende que la libertad consiste en poder elegir. Puntuacion