Ficha

País

USA

Año

1984

Título original

The terminator

Duración

108min

Dirección

James Cameron

Guión

James Cameron, Gale Anne Hurd

Reparto

Arnold Schwarzenegger, Michael Biehn, Linda Hamilton, Paul Winfield, Lance Henricksen

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Crítica de Terminator
Autor: sensillo
Fecha: 22/06/2005.
Póster Terminator

Terminator

Digerido por sensillo

Si de verdad hay justicia en este mundo, los principales productores de palomitas habrán erigido en alguna parte una estatua a James Cameron, por no mencionar el agradecimiento de los propietarios de las salas de cine, quienes seguramente no hubieran podido pagar la universidad de sus hijos gracias a las aportaciones del cine iraní.

Pese a ser comúnmente denostado por gente ignorante y, sobre todo, por cineastas ineptos, el género de acción ha aportado gran cantidad de obras meritorias con muchas virtudes más allá de su solvencia en taquilla. Y pese a lo que pueda parecer, es un género mucho más difícil que aquel que consiste en retratar personajes con cara de angustia que divagan sobre los grandes problemas de nuestro tiempo.

“Terminator” es una de esas pocas películas capaces de hacerse un hueco dentro de la iconografía del cine, y que nadie se crea que esto es fruto de la casualidad. Es posible que tengamos ahora más fresco en la memoria el James Cameron capaz de gestionar empresas descomunales como “Mentiras Arriesgadas” o “Titanic”. Y es que lo hace con tan buen tino que cualquiera le podría confiar la construcción de las pirámides o el Ministerio de Economía. Sin embargo, allá por los años 80 era capaz de resolver con profesionalidad y mucho perfeccionismo proyectos mucho más modestos. “Terminator” es la obra de un cineasta entregado, con amplios conocimientos de todos los entresijos del cine, y dispuesto a levantarse de la silla de director y arremangarse para que hasta los más pequeños detalles queden dispuestos según su clara visión de cómo quiere las cosas.

La película arranca presentando un futuro devastado por una guerra en la que las máquinas se rebelan contra el hombre y planean su destrucción. Son imágenes bastante irreales, con androides de pies metálicos pisoteando montañas de cráneos humanos, que no pretenden resultar naturalistas sino ilustrar la pesadilla de un tecnófobo. La acción se traslada entonces al presente, que por aquel entonces era nuestro terrorífico pasado de pelos cardados. Las máquinas han enviado al pasado a un androide encargado de asesinar a la que será la madre del líder de la resistencia humana, pero afortunadamente, también ha viajado a través del tiempo un héroe encargado de protegerla. Con un trasfondo metafórico que explota nuestro miedo ante una sociedad cada vez menos humana, sublimada aquí por un autómata asesino más implacable que una hipoteca, “Terminator” no pretende hacer una tesis doctoral sino una trepidante película de acción que no deja momento para el tedio.

Consagró a un Schwarzenegger que empezaba a escalar en Hollywood tras “Conan el Bárbaro”, y cuya frase más celebrada resultó ser profética: “Volveré”. También supuso la extensión del sufijo –ator para todos los productos de teletienda que querían vender una imagen implacable contra las grasas acumuladas en la barriga o cualquier otro menester.

Daría lugar a una secuela que divaga sobre el destino y el libre albedrío sin por ello dejar de ser una estupenda y espectacular película de acción. Y otra más, que ya no firma Cameron, que es una firme advertencia sobre los peligros de seguir rodando secuelas sin control.

En resumen, una película tan sencilla como eficaz, que merecería ser salvada en el caso de que las máquinas pretendan la destrucción de nuestra civilización.

Recomendada a quienes viajarían a los 80 para volverla a ver por vez primera, desafiando las leyes de la causalidad. Puntuacion